Gran escandalera se ha organizado ante la noticia de que en un colegio público de Jaén la Junta ha mandado quitar el crucifijo de la pared, una medida que encaja como la mano al guante en el clima ‘retro’ de revancha y guerracivilismo que prospera en la España de ZP desde que éste anunció que era nieto de fusilado. En España hace mucho que la presencia de crucifijos en la escuela es motivo de porfías y de cosas peores, tristísima razón por la que hay entre nuestros muertos maestros que se la buscaron por mantenerlos en el aula pero también por mandarlos retirar. Uno de los más sonados acontecimientos de la universidad franquista fue la descomunal respuesta que dio el régimen (y la sociedad, todo hay que decirlo) a la ocurrencia de un energúmeno de lanzar un crucifijo por la ventada de una facultad complutense, pero, francamente, uno creía que la guerra de los crucifijos pertenecía al pasado imperfecto y no a este presente tenso que estamos padeciendo. La Junta, por ejemplo, funda su providencia en el mandato legal que excluye los símbolos religiosos de las aulas (aunque no de mesas y pupitres, ojo) y llevaría en ello más razón que una santa a poco que dispensara la misma obediencia a otros mandatos legales que se pasa por el forro cada vez que se tercia. ¿Por qué va a ser más grave la presencia de un crucifijo colgado de la pared que la inobservancia del número de alumnos por clase, pongo por caso, que la Junta tolera con evidente indiferencia? ¿Qué es peor, la presencia de esa reliquia en las clases o la de los camellos en la puerta o en el patio del cole? Pues por lo que se ve es más urgente descristianizar la escuela que ponerla al día, de la misma manera que para nuestros dirigentes resulta prioritaria la enseñanza del chino mandarín (no es coña, ya lo saben) al cuidado de nuestra propia lengua. Hay que garantizar a toda costa el carácter laico de la enseñanza. Lo demás, por lo visto, puede esperar.

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Es posible que la beligerancia de la Iglesia, unida a la vetustez de algunos de sus criterios, esté produciendo un efecto rebote no sólo entre los fanáticos del “progresismo tradicionalista”, tan atento siempre a las virguerías más insignificantes, pero es necesario reconocer también que, desde que el PSOE se vio desbordado por el PP, vivimos una intensa campaña anticlerical que busca identificar simbólicamente, por la cuenta que le trae, derecha y catolicismo. Volver a la guerra de los crucifijos, en todo caso, no deja de ser un contradiós en un país cuya enseñanza, por razones históricas, no funcionaría sin el concurso de la docencia confesional, y cuya sociedad tenía prácticamente cicatrizadas las brechas del pasado hasta que, desde hace poco, el propio Gobierno anda empeñado en reabrirlas. El escritor de cabecera de ZP, sin ir más lejos, decía ayer mismo que ésta es la España de unos nietos que no toleran ya la “libertad condicional” de la Transición, lógica perversa que, caso de instalarnos en ella, nos eternizaría en la revancha consagrando, de paso, la famosa España demediada, la España doble a la que tanto debe nuestro atraso secular y que tanta sangre ha costado durante siglos. Estos días tengo entendido que la Junta piensa ampliar la “ratio”, es decir, el número de alumnos por aula, de manera que, puesto que donde caben tres caben cuatro, vamos a liquidar de un plumazo los problemas creados por la aglomeración generacional. ¡Y van a liarse a descolgar crucifijos mientras las criaturitas se aprietan como piojos en costura a vueltas con el abecedario y la plastilina! En Italia un juez ordenó a un parvulario no hace mucho quitar un crucifijo a petición de un morito ofendido pero una sentencia superior acaba de establecer que una cruz en la pared del aula no viola la laicidad de la escuela. Como se ve, aquí vamos por detrás y por delante de Italia lo mismo en materia de crucifijos que en la cosa de las mafias.

16 Comentarios

  1. Me deja sin aliento, Maestro, y parece que no soy el único.
    Claro, que todavía faltan los del “no pasa ná”

  2. A la inteligencia, ni caso: es lo suyo. Aprecio el valor de su sentida crítica, más valiosa por venir de fuera de nuestro mundo y compruebo lo poco que importa lo importante, como dijo me parece recordar que Jardiel. Desde luego el hecho no es intrascendente, pero tampoco es el final. Más grave es que el poder esté en manos de gente como la que gobierna. ¿Leyó la raección de Zarrías? Si y no estuviera muy lejos de estos juegos, diría que se le ve el mandilillo al que usted se refería hace poco. No hace falta. Son sebnicllamente ignorantes que, además, tienen gran sentido de la demagogia.
    Post data. Yo quitaría los cricifijos de las escuela. Siempre pensé que el problema non era quitarlos –quitar todo símbolo que pueda dividir– sino cómo quitarlos sin recaer en los viejos gestos políticos.

  3. En efecto, señor cura, lo grave es lo segundo, pero esta gente vive de los getsos, no lo olvidemos. Aquí en Francia ya hemos tenido bastante con el velo en las escuelas, pero oigan, hay más de un sinsubstancia que ha sacado buena renta a esa pelea.
    Dan pena estos fantasmas del 36, este ejército del rencor. En Francia, como en otras parets de Europa, va siendo ya de mal tono hablar de la vieja guerra. Se trata de evitar una nueva, no de provocar con la que padecida.

  4. Buena columna, bien razonada, derechura moral. SE olvida el autor de que esta gente es inmoral de entrada y de salida, y que a a tipos como los que no mencionaremos les da lo mismo quitar un crucifijo que ponerlo nsi con ello se mantiene el coche oficial. Quitan la cruz de la escuela y se van al Rocío con la Balnca Paloma, a costa del contribuyente, como me he enterado auí que han hehco en Huelva. Ya ve que les da igual. Los raros somos nostors, quienes todavía invocamos razones morales o recurrimos a la razón. Esta política es puro día a día, lo mismo en Gallardón que en Chaves, en los truhanes que han ocupado el hueco de Anguita que en los señoritos del PA que se quejan ahora tras haber mantenido en el poder a ese presidente inútil tantos años. Sin embargo, hay que mantenerse en pie. Lo que ellos querrían es que nos desmoronáramos todos como ha hecho ya un amplio sector de la sociedad.

  5. Nunca entendimos la presencia de cricifijos en la escuela. Pero lleva razón en denucniar que estos gestos anticlericales no van sino para la galería. Los docentes llevamos denunciados mil auténticas tragedias y no nos hacen ni caso. La presencia de un cricufijo no es un problema, pero sí que es una ocasión para hacer como que se hace algo frente al tremendo fracaso de la enseñanza pública.

  6. Qué es más grave, un crucifijo en la pared o los camellos en la puerta o en el patio? Da en el clavo, amigo, pero no crea que le descubre nada a estos cuentistas que aprovecharían un bombardeo con tal de sacar tajada. Me pregunto qué respondería la Junta si un padre protestara porque sus hijos deban soportar los rezos islámicos de sus compañeros, o las plegarias de los Testigos, o las soflamas ideológicas de un profe cualquiera.

  7. Señor Gómez Marín:

    Leo su columna de El Mundo con gran interés y deleite, pero hoy ha errado el tiro. En primer lugar, su propia columna desmiente el hecho de que la presencia de crucifijos en las aulas sea algo intrascendente: a Vd le importa. Y le importa a muchos cristianos. ¿Por qué? Por que el crucifijo presidiendo el aula envía un mensaje simbólico importante. Es una falacia ese pecar de inmodestia y decir: “¿que más te da? ¿Ha quien puede molestar?” Por tanto no se puede decir que es un símbolo sin importancia, y a la vez cabrearse por que se quite.

    La segunda falacia de su columna es la de “hay otras cosas importantes”. Es evidente que en el mundo hay problemas mucho más serios. Como más seria es la contaminación global que el humo de los cigarros, más serios las batallas fatricidas en Sudan que el colapso de Afinsa. Más seria la pobreza en Etiopia que la pena de muerte en USA. ¿Y entonces? ¿Quién establece las prioridades? ¿Debemos pedirle a Vd permiso para luchar contra alguna injusticia?

    En España, los crucifijos se mantienen en las aulas, también universitarias, pq a mucha gente le importa, diga lo que diga la ley, la constitución y el sum sum corda. Le importa mantener reliquias de un pasado en las que sus símbolos eran los del Estado. Pero hoy no lo son y su mera presencia convierte a quienes no los veneran en ciudadanos de segunda en sus propias aulas (la mayoria, según la encuesta anual del IRPF).

    Vd y los que piensan como Vd pueden minusvalorar la molestia que eso causa: no quiero exagerar, pero ya habrá visto que uno de los comentarios califica a quienes defendemos el laicismo como “inmorales”. Reducir a categoria de subhumanos a nuestros enemigos es la mejor coartada para la santa violencia.

    En Italia, de la que según Vd tanto tenemos que aprender, un juez ha sido procesado por no querer impartir justicia bajo la presencia del crucifijo, y el supremo ha decretado que el crucifijo en las aulas no sólo no viola la laicidad del Estado, sino que “…en una sede no religiosa, como la escuela, …tomará un significado no discriminatorio en el plano religioso, si es apto para representar y recordar de modo sintético, inmediatamente perceptible e intuitivo (como todo símbolo), valores civilmente relevantes, sobre todo los que sustentan e inspiran nuestro orden constitucional”.

    Toma del frasco la “laicidad sana” que reivindica Benedicto XVI: el crucifijo es símbolo de las libertades liberales. Si Pio IX levantara la casulla.

  8. “Leo su columna de El Mundo con gran interés y deleite,” dice el Sr. Misopogon.
    Primero se declara lector, adepto interesado y deleitado del Anfitrión, después le declara errado y más adelante le acusa de falaz.

    Con amigos como Vd. nadie necesita enemigos.

  9. Las decisiones judiciales italianas a las que se refiere gm son ciertas. Eso no quita para que otras puedan ser alegadas. En España –y gm lo sabe– la ley dice que en el aula no pedeb haber símbolos (y como él avisa, en la mesa, es otro cantar). Pero,´entonces, ¿por qué no plantea el Gobierno, que debe ser el defensor de la Ley a través de su Fiscalía, la retirada en bloque de TODOS los cricifijos? ¿Se atrevería alguien a reclamar esa medida? Me temo que no. aunque alguna asociación acogida al prstigio de algún sabio y antiguo federalista catalán, diga la contrario. Quer la Junta mande cumplir esa ley –y todas: en eso lleva también razón el columnista– y a ver qué ocurre. Pero ¿por qué quitarlo de una escuela aislada, o de dos o de tres? Hay españoles contumaces, qué duda cabe. No se trata de que gm navegue argumentalmente, sino de que hay actitudes radicales que se desletiman por sí solas.

  10. Lástima que el anfi no acostumbre a replicar. Estp sería mucho más divertido si, por poner un caso, escucháramos lo que tendría que decirle al comecuras anterior. Por cierto, qué encono, qué amargura tiene este personal. Quiten los crucifijos de la pared de la escuela, hombre, aunque sólo sea por ver a qué dedican el tiempo libre estos d’artagnanes de la laicidad.
    Nota bene: soy laico, creo en la enseñanza laica, fui edudado en ella. Lo que no alcanzao es a ser laicista. Qué aburrimiento, ¿no?

  11. ¡¡coño¡¡ yo no veo muy normal que en en una clase de niños se vea colgado de la pared un muñeco de un hombre semi desnudo, agonizante, sangrante. Es todo un poco “gore”. Si un adulto quiere tenerlo en su casa.. que lo haga, pero en una escuela publica y con menores, pues que me parece antipedagógico y posiblemente traumático.

  12. Sin necesidad de expresiones grotescas, indignado Aruba: que quien de la pared lo que manda la ley, pero de una vez, TODOS. ¡A QUE NO SE ATREVEN!
    Es como lo del callejero, y cuénteme entre quienes abominan al ver todavía por ahí algún nombre de calle impropio: hay restos de la Dicatura, es verdad, pero ¿qué me dice de los nombres de calle, bustos, estatuas y demás, que recuerdan a personajes o hechos también tristes?Hay quien no qiere entender en jagm y otros algo bien distinto de la oposición de derechas: el espíritu de concordia. Sacar la guerra civil ahora carece de sentido. Pasear los muertos es un atentado a la memoria y no su restitución. No ver en el tema de los cricifijos un error es cosa de fanáticos de un lado; seguir con la guerra de los crucifijos, una temeridad del otro.

  13. Ay, Misopogon (etimológicamente casi el “que odia las barbas”, ¿tal vez las del anfitrión?), qué ganas de estropear un buen argumento. Seguro que gm está de acuerdo con usted (lea la columna despacio, sin pasión) en lo fundamental. ¿Por qué no acepta usted sus razones, que también las tiene? Eso de la prioridad de problemas, por ejemplo, es falso, porque gm no dice que no haya que resolver uno porque existan otros, sino que el Poder, la Autoridad, tiene la obligación de resolverlos todos, no sólo los que coyunturalmente le vaya conviniendo. ¡Claro que es más grave y urgente arreglar al acceso a la enseñanza, el tema de la “ratio” insuficiente, la vilencia escolar, el salario de los docentes, pues claro, señor! Pero ¿dónde dice gm lo contrario? Que verdad es que no hay peor sordo que el que no quiere oir.

  14. José Antonio, te he enviado un comentario de este artículo a tu correo, porque no sé la técnica de insertarlo en esto. Quisiera que lo añadieras a estos comentarios, si no te importa. Os quiero y os recuerdo mucho.
    Muchos besos,
    Manoli

  15. ¡Joder!, no sabía que esto saldría aquí, y además tan pronto. Tengo que aprender mucho en esto de lo informático.

  16. Querido José Antonio. Quiero hacer una reflexión de este artículo tuyo, respecto al ya famoso Crucifijo del Colegio de Jaén. No tengo que recordarte que soy de izquierdas, porque tú me conoces bien, pero, ¿qué es para mí ser de izquierdas?, simplemente tener unos “principios y escala de valores” de solidaridad, de justicia, que no haya millones que no tienen recursos y unos pocos miles que lo tienen todo, que la “Sanidad” y la “Enseñanza” sean totalmente públicas, que los que quieran costear a sus hijos Colegios y Universidades privadas, la paguen en su totalidad, no estoy de acuerdo con las subvenciones. Quién quiera religión, que vaya a las parroquias, mezquitas, sinagogas, etcétera. Esto se debe reflejar en política, tomando las decisiones precisas para ir recortando esas distancias, no tiene nada que ver con pertenecer a ningún partido político, yo no tengo carné, ni lo tendré nunca, pero mis ideales y convicciones son, al menos por ahora, los mismos. Y en lo que respecta a la “Separación de Poderes” y el “Estado Laico”, esto por supuesto también es de “derechas” o por lo menos no es contradictorio con su credo político, y que se cumpla la Constitución que tenemos, por lo menos ésta, que el Estado sea laico, ¡ya está bien de esta lacra de “Jerarquía Católica” que tenemos! que sólo sabe “chupar del bote” y coger cada vez más poder. Lo que pasa es que ningún partido político de turno quiere hacer frente a esa definitiva separación, por lo de siempre, por no perder votos. Comprendo que esto es difícil, y habría que hacerlo poco a poco, con pasos cortitos, pero definitivos.
    En fin, que ya te habrás dado cuenta, de que estoy totalmente de acuerdo con que se quite la cruz, lo malo de esto es que sólo se queda ahí y que es sólo “un gesto”, pero bienvenido sea, lo haya hecho el PSOE, el PP o Periquito el de los Palotes.
    Lo que no he comprendido nunca, José Antonio, es que para criticar una cosa, haya que compararla con alguna peor. Ya se sabe que es peor que aumente los alumnos en las aulas, por no hablar del sistema educativo, que ya es el colmo. También es mucho peor que se vendan drogas en las puertas de los colegios, y podríamos seguir con una lista interminable de cosas peores.
    Siempre me pregunto porqué para mostrar nuestro apoyo u oposición a algo tengamos que compararlo con algo, creo que es un recurso malo. Podemos razonarlo en sí mismo, de acuerdo con nuestras ideas, sean las que sean.
    Creo que ser de “izquierdas” o de “derechas” no implica necesariamente estar con un partido o con el otro, sino simplemente apoyar las decisiones acertadas que tome cualquier opción política.
    Lo visceral a veces se vuelve contra nosotros.
    Te admiro como ilustrado, te admiro como escritor, y por “todo lo que comunicas”, denunciando continuamente lo que hace la Junta de Andalucía, tanto en Sevilla, como en la provincia de Huelva. Es una labor necesaria, ¡no sabes cuanto!, lo malo es que como aún domina esa visceralidad, muchos creen que criticar eso es ponerse en las filas contrarias, ¡porqué seremos tan currucos y no nos damos cuenta los de izquierdas, que hay que limpiar las vergüenzas, llevarlas a la luz y no consentir que nos hagan más daño! Pero claro muchos no saben que los que están en el poder no son precisamente de izquierdas, por lo menos, lo que yo llamo más arriba “ser de izquierdas”.
    Alguna vez te contaré lo que hacen en mi pueblo, o en pueblos vecinos, de vergüenza, José Antonio, de vergüenza. Yo hago lo que puedo, pero las administraciones están tan protegidas entre ellas, que se hace imposible que te den información sobre algo si antes lo has denunciado. ¿Esto es “Democracia”, ¿éste es el gobierno del “pueblo” que dicen que tenemos?, ¿los Ayuntamientos son la “casa de todos”, ¿hay transparencia? Mentira, mentira y mentira. Esto es “una mierda”. Pero esto sería otro debate.
    Recuerdo con mucha ternura los tiempos de Madrid. Me marcó mucho. Besos.

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