Otra vez el paso atrás tras el paso adelante. La Junta exige ahora al Gobierno que paralice el inquietante proyecto de acercar el gas al Parque Nacional de Doñana que en su día apoyó con firmeza contra todos. ¿Por qué? Bueno, la política, ya saben: en aquel tiempo el ex-presidente González mandaba mucho en la marisma y no disimulaba su simpatía por el proyecto en cuestión. Hasta la dimisión de un Premio Príncipe de Asturias costó este pulso que ahora –invocando las razones de seguridad que antaño se ignoraban– se reactiva para abrir otro frente al Gobierno de la nación, que es de lo que se trata. La política, ya digo y los juegos de intereses. Hay quien opina que si aquel valedor supremo anduviera todavía por esos palacios, tal vez la Junta no bailaría esta yenka. ¡Cualquiera sabe!

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