Pues la verdad, ni Michavila (el predictor actual más acreditado por su probada ponderación) parece dispuesto a admitirlo sin más, pero los sondeos son cada vez más aplastantes en favor de la “continuidad del cambio”, valga el oxímoron. Lo único que podría comprometer esos cálculos es la abstención, ese fantasma colectivo que ayer, en Francia, se quedó en casa en lugar de acudir a votar, abriendo con ello la puerta a una desacreditada y aventurera ultraizquierda. En cuanto a los trágalas planteados a Juanma Moreno…, decir como Abacal que o traga el PP con el suyo “o gobierna la Izquierda”, más que una fanfarronada para galvanizar el voto extremista podría considerarse un brindis al sol de esos de los que, cuando ya es tarde, suelen arrepentirse los diestros.

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