Un bisnieto del gran jefe lo los chiricahuas apaches, el gran Jerónimo, acaba de montar el pollo en Estados Unidos reclamando a una sociedad secreta que funciona en Yale desde principios de siglo, “Cráneos y huesos”, a la que habrían estado vinculados, los Bush y hasta John Kerry, los despojos de su antecesor robados a principio de siglo del cementerio de Fort Hill, en Oklahoma, por un grupo de pijos entre los que se dice que figuraba el abuelo Bush. Nada tan duro e hiriente en la historia del genocidio amerindio (que ése sí que fue un genocidio) como el triste final de esos jefes heroicos que acabaron, como el propio Jerónimo, exhibido en la Exposición de San Luis o como el mítico Sitting Bull en el circo de Búfalo Bill, una epopeya desconocida a pesar de que en España, desde los años 70, existe una espléndida bibliografía publicada por Juan J. de Olañeta que abarca amplísimos aspectos de la vida indígena con notable rigor antropológico. El bisnieto de Jerónimo, basándose en una célebre carta descubierta en la época que contenía la confesión de uno de los miembros de aquella espantosa fraternidad, acaba de demandar ante los tribunales al propio Obama y al secretario de Defensa, invocando el derecho familiar a dar a su antepasado una tumba atenida a las prescripciones de su cultura, sin la que el espíritu estaría condenado a vagar sin descanso posible por toda la eternidad. En Internet puede contemplarse el alegato de este ex-combatiente de Vietnam que, a estas alturas, resulta verdaderamente conmovedor.

¿Yale? Yale en silencio, como era de esperar, aunque la prensa reproduce por doquier el tremendo anacronismo de esa secta iniciática que parece ser que venera el número 322 e incluye en su ritual el reconocimiento de debilidades sexuales junto al beso a la calavera. Hoy no se lleva el uso del término ‘salvaje’ y es una lástima porque en este proceso habrá ocasiones sobradas para aplicarlo, en su sesgo más peyorativo, no a los pueblos nativos que defendían lo suyo sino a esa élite ocultista y ridícula cuya íntima relación con la clase dirigente en sus niveles más altos constituye un auténtico atentado a la democracia americana y lo que, en definitiva, es mucho peor, al sentido común de ese gran pueblo que no sabe en manos de quiénes está. Los restos de Buffalo Bill están protegidos por una tonelada de cemento en su tumba de Denver. Los países con historia corta se aferran al mito saqueando si es preciso tumbas y héroes.

16 Comentarios

  1. De esta país grande puede espèrarse cualquier cosa, en especial si se trata de imitar el pasado europeo en sus aspectos más fantásticos. Este caso mme parece que apunta a la tradición templaria y otros ocultismos de esa laya, y en efecto no deja de ser llamatico que una Universidad del pretsigio de Yale albergue semejantes costumbres entre sus miembros.

  2. Querrá usted decir, “entre sus élites”, Mr. Miller. A mi me ha impresionado el tema, con su carga de morbosa necrofilia, tan impropia -me parecía a mí– de un pueblo joven y pragmático. Pero quizá lleve razón el amigo Miller y se trate de un afán de imitación.

  3. Me pregunto si en los Estados Unidos habrá muchos KKK como éste pequeñito de los “pijos de Yale” (me ha encantado lo de pijos). He leído q

  4. …que en Viewtnam ya hubo organizaciones pr el estilo, y recuerden el escenario que se ofrece en Apolalypsis Now, en el retiro del coronel loco, en pleno corazón de la tiniebla. ´Lo de Buiffalo Bill ya lo había leído un par de veces, incluyendo una expedición organizada desde otra ciudad para robar los restos que fue rechazada por los de Denver.

  5. Raro país, grande si se qiere, o grande y mísero, o pequeño y espléndido, el país que nos sacó dos veces las castañas del fuego a los europeos pero que se las ha metido tantas otras a muchos pueblos. Emtre ellos a los indios americanos, esas razas extirpadas por el genocida buscador de oro. Custer fue un miserbale borracho, recuérdese. Gerónimo, claudicaciones de última hoar aparte, un buen jefe de su pueblo forzado a ser guerrero.

  6. Me cuesta creer que califique con respeto la biliografía de Olañeta, un señor tan sabio. Puede que sea una cortesía.

  7. ¿Existe el BUEN SALVAJE? Seguro, lo que no está claro es dónde localizarlo en este caso, si entre los pacíficos cazadores de búfalos, piadosos y tranquilos, o entre la canalla que conquistó el Oeste, esa epopeya americana que tantas buenas horas nos hizo pasar de pequeños en el cine. Me gustó el comentario, dem ostrativo de que la ignorancia no respeta límites.

  8. Hemos comprobado esta mañana en c lase otra cosa divertida (enseñanza media, dos últimos cursos): que ni un solo alumno tenía la menor idea de la época real d elos indios, e incluos había variso que creían que se trataba de una leyenda cinematográfica.
    En lo que se refiere a las prácticas secretistas de los “pijos”, sobran comentarios, pero nos tememos que si rebuscáramos en la historia de las universidades europeas íbamos a encontrar muchas cosas raras (en ello insiste un miemrbo de nuestro claustro que conoce bien la Europa Medieval y la Moderna).

  9. ¿Qué le ocurrió ayer, que no tenía tema? Ya podía haber arremetido contra Bermejo, otra pieza que se cobra su periódico. Un día temdrán ustedes que responder por todo lo que vienen haciendo a lo lagro de esta democracia.

  10. Una historia muy americana, muy de aquella “jet society”, muy elocuente, se la mire por donde se quiera. El tema del genocidio es interesante y nadie quiere oír hablar de él por allá, donmde se mantiene a rajatabla lo que siempre me ha parecido la “leyenda de la leyenda”. El mejor indio, el indio muerto, ya saben ustedes, supongo. Algunso rematan la cosa diciendo “el ÚNICO indio bueno es el indio muerto”. Entre ellos debemn estar esos robadores de cráneos y huesos.

  11. Historia tremenda, nada de anecdótica. Debo responder al malicioso comentario enviado desde “univers. de Sevilla”, que aquella colección era apreciadísima en tiempos y hay en ella materiales de muy buenas manos, yo diría que las mayoría de los libros de su catálogo. ¿Por qué habrá tan mala leche en este planetilla? Seguro que será algún mediocre quién sabe si abrumado por al cultura del anfitrión, que no está en cuestión, me parece a mí, a estas alturas.

  12. “Aquella noche oí un canto de duelo, y se propagó, hasta que llenó el campamento entero.
    Caballo Loco había muerto. Fue valiente y bueno y sagaz. No deseó más que salvar a su pueblo y combatió a los wasichus sólo cuando vinieron a matarnos en nuestra tierra. Únicamente tenía treinta años de edad. No pudieron matarle en batalla. Hubieron de mentirle y asesinarle de aquella manera.
    Lloré toda la noche, y mi padre también.
    Ya de día, el padre y la madre de Caballo Loco trajeron su cadáver a nuestro campamento en un carro. Lo pusieron en una caja, y me han dicho que tuvieron que cortarle en dos porque la caja no era bastante larga. La colocaron en una narria y se fueron solos hacia el este y el norte. Vi a los dos ancianos yendo solos con el cadáver de su hijo. Nadie los siguió. Se fueron solos, y aún los veo marchar.
    El caballo que tiraba de la narria era rucio. El padre de Caballo Loco montaba un bayo careto con las patas traseras blancas. Su madre iba en una yegua parda a la que acompañaba un potrillo bayo.
    Jamás describieron los ancianos el sitio a que llevaron el cuerpo de su hijo. Nadie sabe hoy dónde reposa, porque sus padres también murieron. Mucho se ha hablado del lugar, y algunos pretenden que lo conocen, aunque no quieren decirlo…..

    No importa dónde su cuerpo, pues es hierba; pero será bueno estar donde su espíritu se halle.”

    (Ay! Perdone la licencia mi D. JA, ya sé que me he apartado algo pero no he podido evitarlo).

  13. (con dos dias de retraso)
    Me ha encantado el artículo y el “coment” de don Caleuche.
    Eso sí que fue genocidio, efectivamente.

  14. Apreciado maestro D.José Antonio:
    Aprovecho esta ocasión para felicitarle por su buen hacer diario.
    Le confieso que soy un asiduo lector suyo y tengo bastantes recortes
    de columnas guardados pues me documentan mucho.
    Le solicito el favor de que me facilite EL NOMBRE DEL AUTOR DEL LIBRO PUBLICADO POR JUAN J. DE OLAÑETA pues pore mucho que busco por internet, me salen uhn sinfin de obras de éste editor pero no consigo el libro que Vd cita y tengo muchísimo interés en localizarlo. Incluso he llamado telef. a varias librerias y tampoco he tenido exito. Gracias de antemano por este favor que le solicito.

  15. Apreciado maestro D.José Antonio:
    Aprovecho esta ocasión para felicitarle por su buen hacer diario.
    Le confieso que soy un asiduo lector suyo y tengo bastantes recortes
    de columnas guardados pues me documentan mucho.
    Le solicito el favor de que me facilite EL NOMBRE DEL AUTOR DEL LIBRO PUBLICADO POR JUAN J. DE OLAÑETA pues por mucho que busco por internet, me salen un sinfin de obras de éste editor pero no consigo el libro que Vd cita y tengo muchísimo interés en localizarlo. Incluso he llamado telef. a varias librerias y tampoco he tenido exito. Gracias de antemano por este favor que le solicito.

  16. todo el mundo tiene derecho a un descanso eterno digno, hace bien el proclamar de su bisnieto en la busqueda de un lugar de descanso final para el tatarabuelo. un saludo DonJose Antonio

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