Después del lío en curso del párroco/emprendedor de Beas, ahora se nos viene encima otro: el del cura de Punta, trasladado por el obispo saliente contra la voluntad de un pueblo que se siente identificado con su trabajo y su carácter. Estamos volviendo a los viejos conflictos de los años 40, cuando el cardenal Segura quitaba y ponía sin mayores explicaciones a los curas de su diócesis y los pueblos se rebelaban inútilmente. A un grupo de protestantes onubense a los que concedió audiencia y osaron preguntarle la razón de cierto traslado, su Eminencia les contestó imperturbable: “Porque Nos lo hemos dicho y no Nos podemos desdecir”. Tiempos recios, aquellos del temido cardenal. Pero hoy no pegan ni con cola estas trifulcas beatas. Algo está ocurriendo en nuestra provincia que hasta con los curas hay ya problemas y titulares. Tendríamos que recapacitar entre todos sobre las posibles causas de esta realidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.