Pueden disimular cuanto gusten unos y otros pero pocas dudas caben de que el otoño entrante va a ser un otoño judicial, con lo cual la actualidad andaluza se verá aliviada, atentos como habrán de estar los políticos a las sentencias y sus resultas. Vienen de camino, al menos, tres acontecimientos de órdago –la sentencia del “procés”, la de los ERE y el morbosísimo juicio de la asesina confesa del niño almeriense Gabriel—que, sin duda, contribuirán con su impacto a rebajar las tensiones locales, aparte de producir imprevisibles efectos políticos. Y coincidirán, por si algo faltaba, con la aún más imprevisible situación política a que nos han conducido el des(Gobierno) en funciones y otras ansias desmesuradas. La vida vuelve a empezar en otoño, pensaba el Gran Gatsby.

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