Estos de ahora acabarán dando sopas con honda al mismísimo Romanones, el que compraba a los braceros su voto por un duro a cambio de las tres pesetas que éstos habían recibido previamente de su rival. En Punta Umbría, sin ir más lejos, se calcula con buena lógica que, si una ayuda concedida una familia supone al menos tres votos, las más de cuatrocientas que el actual alcalde del PSOE repartió durante la campaña y ahora ha suprimido, podrían haberle proporcionado los mil doscientos votos que, en efecto, necesitaba para ganar los comicios. La sociedad subsidiada ha creado un nuevo caciquismo tal vez más eficaz que el clásico. Lo difícil va ser salir de esa situación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.