No estoy nada seguro de que el juicio del “caso Mari Luz” se preste a ser resuelto por un “jurado profesional” en lugar de serlo por jueces, estos sí, profesionales y expertos. Sobre este abominable suceso se ha acumulado mucha prosa, mucha leyenda y mucho justicialismo espontáneo que en poco pueden favorecer la serena imparcialidad de unos ciudadanos sometidos, como todos los demás, a esas presiones mediática y sociales, y ello no reforzara, seguramente, las garantías que exige todo juicio para ser justo. Vieja polémica la del jurado pero que, en casos como el presente, no hay que ser un lince para ver que poco pueden contribuir a la Justicia.

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