Son estremecedoras las cuentas del Servicio de Atención a las Personas Mayores de Andalucía. Casi tres mil llamadas de auxilio en un semestre, seiscientas de las cuales denunciaban malos tratos o abandono de los ancianos por parte de sus responsables. ¿Tan difícil resulta controlar eficazmente a los centros de acogida, tanta dificultad hay para poner a disposición de la Justicia a quienes maltratan a los mayores? Sólo una sociedad desalmada puede consentir un escándalo semejante sin que, al menos, caiga sobre esos malvados la mano dura de la Ley. A la Junta corresponde esa tarea que la Justicia tiene que respaldar con firmeza porque lo que está ocurriendo es una vergüenza.

1 Comentario

  1. A esas seiscientas llamadas habría que añadir las de los que su desvalimiento, la tiranía de sus cuidadores o la simple ignorancia les impide llamar.

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