Nuestro Caribe

Los pronósticos agoreros han resultado ciertos: basar la economía en sectores tan delicados como el turismo implica algo más que un alto riesgo. Han bastado un par de borrascas para dejar fuera de juego la costa occidental de Andalucía. A tres pasos de la Semana Santa y treinta del verano, todo apunta a que Huelva y Cádiz van a pasar el año a dos velas, lastimadas encima por el desastre provocado por el vendaval en la agricultura. Se vuelve urgente la reiterada demanda de un “plan de desarrollo” para la región y, por supuesto, una declaración de “zona catastrófica” sin la que nuestro balance autonómico resultará este año fatalmente negativo. El paisaje arrasado es, en este momento, desolador. Electoralismo aparte, Gobierno y Junta deben acudir sin demora en su auxilio sin dejar de mirar al futuro.

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