Cuando hace unos años escribí un libro con la intención de desbrozar conceptualmente el dilema ideológico (“Hablar con propiedad”, Ediciones Libertarias) de nuestro clásico par derecha-izquierda, me arrearon no poco por proponer que la diferencia clave entre ambas posturas reside en que la Derecha es una “actitud” mientras que la Izquierda es un “pensamiento”. La noción conservadora –su específica “weltanschaung”—acepta la realidad y pretende mantenerla, mientras que su oponente propone su modificación en sentido utópico, lo que se traduce en la reducción del ideario conservador a un repertorio inmovilista de propuestas que se fundan en el temor a la pérdida frente a una ideología que se basa en la ilusión de la conquista. Claro es que mi hipótesis, que mantengo intacta hoy por hoy, se refiere a ese par de conceptos en su versión clásica, vale decir decimonónica, y que hoy las circunstancias –yo creo que Marx me autorizaría a hablar de las “condiciones objetivas”—han forzado una inevitable aproximación que no  cabe la menor duda que supone un éxito histórico del Sistema. Vuelvo sobre el tema porque en la prestigiosa revista Personality and Social Psychology tropiezo con un experimento científico realizado en la universidad de Arkansas, que pretende demostrar que esa diferencia mental de la ideología política no sería tanto el resultado de una educación sino más bien “una característica psicológica y cognitiva”, de tal modo que las decisiones conservadoras responderían a mecanismos más expeditivos, a procesos noológicos “más rápidos y directos” que favorecerían la tendencia a “conservar”, mientras que la que apunta a cambiar las cosas en una ardua búsqueda sin fin, conduciría a la exigencia utópica. De creer a esos investigadores la misma ingesta de alcohol derechiza al sujeto mientras que la continencia abstemia lo inclina a la reflexión revolucionaria. No trago, no me gustan los determinismos materialistas, pero ahí les dejo la sugerencia de esos sabios.

Yo lo que creo es que la Derecha tradicional ha evolucionado al mismo tiempo que la Izquierda clásica se vaciaba de contenido, con la consecuencia de que aquella ha ocupado amplios espacios ideológicos tradicionalmente izquierdistas, mientras ésta se ha visto obligada a aceptar el prontuario conservata. Y en consecuencia, ambas se han desplazado hacia el “centro”, esa referencia enigmática y tópica que es hoy el único terreno de juego. En cuanto a lo del alcohol de que hablan esos sabios de Arkansas, mucho me temo que se trate de uno más entre esos experimentos extravagantes que están haciendo de la investigación una barraca de feria.

5 Comentarios

  1. Conozco el libro y lorecomiendo, pero teniendo en cuanta el aviso del autor: que se refiere a la derecha e izquierda clásicas, no a estos sustitutivos descafeinados.

  2. ¿no le parec a usted que todos son iguales? Usted mismo unas veces respira por un orificio de la nariz y otras por el otro, no? Yo se lo digo como admirador y lector diario,m no me lo tome a mal, pero mi pregunta sigue en pie.

  3. Derechas e izuqierdas existirán siempre en el plano ideológico, pero no cabe duda de que, como se dice en la columna, el Sistema ha ganado, con esta crisis, una batalla decisiva. El ocaso de las ideologías que inventó Ferndz. de la Mora en tiempos de Franco no era ninguna tontería. Miren a Italia o a Grecia y lo comprobarán.

  4. Leí una vez que perdemos la fé en una idea mucho antes de que nos atrevamos a admitirlo. Hoy lo normal es adoptar decisiones conservadoras en todo lo que afecte a nuestra vida privada y nuestro patrimonio, mientras que, a efectos estéticos, exhibir algunos tics progresistas hace que la vida sea más fácil.

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