Puede leerse en los periódicos: no hay grupo parlamentario que no haya conseguido,. A cambio de su apoyo a la ley de Presupuesto, su buen puñado de millones acarreables a sus respectivas regiones para mejorar la suerte de sus representados y, de paso, hacer méritos propios. Todos, grandes y pequeños, incluidos los diminutos, todos, digo…., menos el PSOE andaluz, que ése, como va de estricta observancia partidista y obediencia debida vota a favor voluntario y sin necesidad de que le suelten algo para su comunidad. No se trata de postular la disgregación de ningún partido sino, simplemente, de sugerir las ventajas que suponen para su comunidad actuar, sin salir del PSOE, como su rama catalana. Andalucía tiene mala suerte porque ni cuando gobierna la nación su propio color dominante tiene la menor ventaja. Los demás –desde Cataluña a Canarias pasando por Aragón—al contrario: sus respectivas minorías les sirven para barrer para dentro. Mala suerte, ya digo, O quizá fuera mejor hablar de mala cabeza.

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