Esperemos que en esta ocasión el señor subdelegado del Gobierno no se entere por la prensa del atentado de Almonte ni se deje arrastrar por esta marea desdramatizadora en la que la ola rompe siempre a favor del terror y nunca del aterrorizado. Las imágenes de la casa quemada adrede, propiedad del dirigente del PA, nos meten de lleno en una situación de emergencia en la que de nuevo –como hace años en Gibraleón—se perfilan los espectros de la barbarie campando por sus respetos en términos inaceptables. Y es el PSOE, el del Almonte y el resto, la parte más interesada en la aclaración del suceso y, llegado el caso, la que con más vehemencia debe exigir el castigo de esos terroristas seguramente vengativos. Si es cierto que las denuncias andalucistas traen de cabeza al partido local no lo es menos que sus argumentos resultan abrumadores. Pero ahora lo que urge es averiguar quienes son los incendiarios y meterlos en la cárcel. No nos faltaba más que tener que dormir con el extintor a mano por ejercer la crítica que la Constitución nos garantiza.

1 Comentario

  1. El PSOE de Almonte s eha negado hoy a condenar el incendio de la casa del político local de la oposición destacado en acusar al PSOE local. Saque cada cual su consecuencia, sin olvidar la facilidad con que el PSOE –local, provincial, regional o nacional– ve la mano de otros tras lo que le interesa y cada vez que le interesa.

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