Nunca hubo un Gobierno de la nación más cuestionado ni más en tenguerengue que el flamante. Ni lo hubo con nada menos que ¡5 ministros andaluces 5!, algo por completo nuevo en los anales. Pero no cabe que hacerse ilusiones, por desgracia, teniendo en cuenta que siendo Chaves vicepresidente en Madrid y Griñán (andaluz de adopción) presidente en Sevilla, nos dieron el palo financiero que nos dieron mientras mimaban a esa Cataluña hoy rebelde a medias con las cuentas de la vieja. Cualquier comunidad española que tuviera cinco miembros en el recién surgido Gobierno respiraría hoy confiada; Andalucía sólo podría hacer lo propio desde la más intensa ingenuidad. Sobre todo porque el partido regional, encabezado por un sector en caída libre, no comulga con ninguno de los barandas recién nombrados. Parece que a mala suerte no hay quien nos eche la pata.

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