No acabo de entender la sorpresa aparente de medio mundo ante el asesinato del espía ruso Litvinenko envenenado en Londres por los herederos del KGB. No hay periódico europeo que no se haya hecho lenguas estos días de ese suceso como si tuviera algo de insólito que un servicio secreto asesinara a un disidente o como si el uso del veneno no fuera tan antiguo como el poder mismo y no conociéramos desde mucho antes de Plinio el uso que de las pócimas se ha hecho siempre en la vida política. Todavía se mantiene entre nosotros la superstición de que trae mala suerte servir el vino escanciándolo de derecha a izquierda con la mano invertida, simple memoria fósil de la mano envenenadora que utilizaba esa treta para verter el veneno del anillo en la copa del enemigo, como no hará falta subrayar en esta temporada en que estamos asistiendo a la beata exaltación masiva de los Borgias. Que poder y rivalidad son inseparables lo certifica la vieja institución del catador inseparable que prueba la comida del magnate o, en términos mucho más hipocondríacos, la leyenda de aquel Mitrídates que decidió inmunizarse a fuerza de ingerir los venenos que, de fiarnos de los historiadores, de poco le servirían a Británico, Germánico o al propio Claudio. Los romanos tuvieron tan presente la amenaza del veneno que hasta se dotaron de una ley Cornelia para defenderse contra sus asechanzas que resultaría tan inútil, al fin y al cabo, como el resto de las providencias que con el tiempo se irían tomando. No me parece exagerada, en fin, la hipótesis de que la toxicología surja, como tal especialidad científica, del asesinato político y, de hecho, bien recientes están los esfuerzos de los sabios contemporáneos por determinar la suerte fatídica de Napoleón en Santa Helena o el mal fin de Iván el Terrible, víctimas del cianuro o el mercurio, como asegura la malevolencia que tal vez lo fuera también Mozart. Seguro que al pobre Litvinenko no le ha pillado de sorpresa un atentado que hubiera sido un insensato de no tenerlo previsto y que no puede haber sorprendido a un oficial destacado de un servicio secreto. He visto en un periódico satírico europeo un titular impío pero no exento de alguna lógica referido al caso del espía envenenado, que decía  “Donde las dan, las toman”. Me limito a consignarlo.
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¡Pues vaya novedad, un envenenamiento político en un mundo en el que ni los sacristanes se atreven ya a negar seriamente la liquidación de un papa como Luciani! ¿Es que acaso existe ni la remota posibilidad de mantener un servicio secreto (por definición, al margen de la ley) discreto y eficiente? ¿Por qué esta insistencia en la criminalidad del KGB cuando los propios americanos nos han ilustrado la ferocidad de la CIA (recuérdense series como “Misión imposible” o la saga de ‘James Bond’), cómo olvidarnos de la vesania del espionaje francés o marroquí, de las expeditivas “expediciones” de castigo como las que el servicio británico, respaldado por la Thatcher, perpetró en Gibraltar con su asesinato múltiple de terroristas, o los que el GAL gonzalista hizo aquí mismo o en Francia con la comprensión, todo hay que decirlo, de un significativo sector de nuestra opinión pública? Para entender que  Putin es un agente frío y sin entrañas no se requiere un especial esfuerzo, obviamente, pero no hay que olvidar que un presidente tan ‘fashion’ como John Kennedy mandó envenenar a Castro, por no citar sino un caso reconocido. No es equitativo condenar en solitario a los espías soviéticos olvidándose de ese implacable Mossad hebreo célebre por sus espectaculares hazañas vengativas. ¿No hemos reducido a una anécdota el caso probado del rapto, dopaje y matarile de un mendigo a manos de nuestros propios espías? No le den vueltas: las democracias toleran la perfidia del espionaje sencillamente porque creen necesitarlo. Si la primera piedra ha de arrojarla la que entre ellas esté libre de culpa, el lapidado puede respirar tranquilo.

28 Comentarios

  1. Menos mal que me encuentro a alguien con memoria y sentido común. El poder y la rivalidad, ésa es la clave. GM da en el clavo.

  2. Curioso sería conocer el historial del difunto envenenado, que debe ser de aúpa para haber escalado tanto en el KGB a su edad. Lo que no justifica su asesinato ni cuestiona el fondo que plantea al utor: que todo poder tiene a la violencia y, llegaod el caso, recurre al crimen o cierra los ojos ante el de sus sicarios: Thatcher, Gonzlz, Putin, qué má sda: todos.

  3. ¿Será gm el único en manetner esta valiente desmitificación? Un asesinato terrible, de acuerdo, pero sin olkvidar los demás, T O D O S como acaba de decir don Marción. Muchos de los que silenciosamente seguimos su trabajo conocemos bien su imparcialidad y arrestos para decir lo que piensa, sin detenerse a calcular riegos ni costes. Siga así y M U C H O S seguiremos atentos a su reflexión.

  4. 10:15
    Flash desde la FAC: querido ja, acabas de darme una alegría: la de leer lo que uno pensaba y no se decidía a asumir. Qué verdad: todo poder tiende a lo que haga falta. l caso ZP, con su entreguismo insensato en tantos terrenos, habla sin necesidad de intérpretes. Ojalá no necesite, como algún antecesor suyo, echar mano del envenenador. POr lo menos…

  5. A ver quién contradice ese tremenda afirmaicón: todo poder tiende al crimen llegado el caso. Los ejemplos que pone gm son inobjetables, sus reflexiones más que ponderadas. Desde Maquiavelo deberíamos saber estas cosas que hace ya tantos siglos se reconcían por escrito, pero que todo el mundo aparenta ignorar. Hace bien el titular insistiendo en este enfoque, quizá defraudando expectativas noveleras de algún impresionado por esa «novela negra» del espía envenenado. Un espía del kgb, nada menos, es decir, alguien (también está dicho ya) que sabe con qué bueyes ara.

  6. Me parece que hoy se defiende aquí al envenenador, o por lo menos se dice que en todas partes se envenena lo cual favorece a los criminales rusos. Y me parece también que es posible que el bloguero mayor no haya acabado de quitarse el uniforme soviético y por eso defienda al kgb. Ruego a los srs. y sras. del blog que no se me lancen al cuello.

  7. Marcos, te quedas corto. Zumbao, como M. o Musa son seguramente «profesionales» encargados de vigiliar y desprestigiar una tarea y un encuentro libre engre personas libres. No olvodemos estos, sin perjuicio de ignorarlos en nuestrso comentarios porque no merecn la pena.

  8. Muchas verdades se dicen aquí hoy. El poder no admite rivales y lo que comienza siendo un tira y afloja más o menos «deportivo» acaba un pura criminalidad como bien sabemos. Se ha mencionado aquí a Maquiavelo pero lo justo es recordar que el maquiavelismo dura mucho tiempo en España, a donde llega como la confirmación teórica de una actitud política –de una moral política– tan antigua como el ejercicio mismo del poder.

  9. Muchas veces me quedo con la miel en los labios con estos comentarios tan interesantes, y los desearía más extensos, pero comprendo que la brevedad es obligada si se pretende mantener la agilidad dialéctica en un periódico blog cono éste. Hoy mismo se han abierto temas –la moral ineviutable, la persistencia del maquiavelismo, la inevitabilidad de la perfidia del poder– que nos llevarían muy lejos, y a jagm y a su culturón le debemos una vez la ocasión de reflexioanr. Porque yo creo que la función del blog va mucho más allá de lo que en él queda escrito, pues continúa en la reflexión de cada uno, ya en silencio, ya compartida con quienes se convive.

  10. Bien que se diga alto y claro que este asunto es una novela negra bien vendida por la publicidad occidental que, entre otras cossa, mantiene hoy con Rusia un pulso muy importante a propósito del suministro de combustibles, y también sobre el modelo democrático, que bien sabe el «mundo libre» que en Rusia es un puro cuento. Que le pregunten a los chechenos o a quienes, como estos aseisnados han tratado de alumbrar lo que allí están haciendo los «demócratas» rusos.

  11. En una radio nocturna he escuchado a alguien señalar que el talente de un tipo como Putin debería hacer desistir al Rey de España de aceptar sus invitaciones a cacerías y otros saraos. Pero ¿ustedes creen que al Rey le importa algo esta circunstancia? Yo, francamente, creo que no.

  12. Yo me alegro de que el teniente coronel ése haya probado su prpia medicina. ¿O es que no se había dado cuenta de lo que hace el servicio secreto hasta que le tocó a él?

  13. Vuelvan al tema, por favor, que hay en él mucha tela que cortar, como acabe de resumir ese Jubilata que demuestra estar muy en activo. El tema y su tratamiento por gm ofrece muchas caras, mucho flanco criticable en el que dar opiníones, auqnue ocmprendo que prime en la mayoría la tendencia a fijarse en el hecho central que no es otro que la maldad intrínseca, aunque eventual, del Poder. Estas cosas pasan por dejar casos abiertos como el del GAL y el señor X. Gente como GM no sería tan pesimista frente al Poder –que seguro que admiten como imprescindible– si aquellas responsabilidades hubieran sido depuradas.

  14. Ya me extrañaba a mí que no saliera el tema, don Ramiro, pero puede estar seguro de que no hay comparación posible entre esta democracia (incluso si se admiten esos «casos» que ustedes tanto airean) y la rusa a la que parecen tan dispuestos a perdonarles cualquier cosa.

  15. Creo firmemente, cada vez más, en que cada uno entiende , lo que quiere e ignora lo que se empeña en ignorar. Don Sociata es un caso transparente, que no merece la menor respuesta, salvo quizá darle el toque para que advierta que en ningún momento, no ya ja, sino D. Ramiro, han dicho nada que puede encajar en su caricatura. Acepte la realidad, amigo, porque está ahí. Y después de todo, tampoco les ha ido tan mal…

  16. Concisión. Brevedad. Touchée. Tomo nota. ¿Era De Quincey el artista que nombraba formas muy, muy sutiles de asesinato?

    Expuse una teoría y la repito(Epimorcilla): Es posible que si el Pantojo anda mal de circulatorio, cada cigarrillo le estrecha aún más las tuberías. Si tiene un coleguita que le ofrece -o le pide para recordárselo- un pitillito cada tres por dos, le pueden quedar pocos tomates al supradicho novio de I. P. Homicidio amistoso, podría llamarse la figura.

    Si yo hubiera tenido que aprobar M. Legal con Frontela tal vez les expusiera aquí un catálogo de liquidaciones por derribo que dejan escasos escombros, por no decir ninguno. Aunque hoy con lo del desoxirribonucleico y otras finuras, tal vez los killers lo tengan más crudo. Lo del Papa bombona (duró un mes) no lo tengo clarinete. Se habla muy en serio de una medicación que decidió dejar de tomar y en pocos días, mojama total. Pido a quien sepa más del tema, lo amplíe. Por fa.

    Impenitente lectora como soy de novela negra, puedo asegurarles que los ases de la cosa hoy día, escriben mu poquito sobre envenamientos. Si acaso la Donna Leon en su penúltimo, pero como accidente laboral en Murano.

    (Y del sopitipando de ayer del Cavaliere ¿qué?) ¿Se sabe si no habría abusado el saturday night de las píldoras azules? (Forma sutil de homicidio: A un pureta, una jai se le pone impertinente, soliviantadita. Le hace un par de cruzados mágicos a lo Sharon Stone. El carroza nota que su soldadito agachadizo se le pone en primer tiempo de saludo. Saca las pildorillas de fuego a discreción. Se pasa de rosca en el asalto al tren blindado y muere como un héroe mientras la moza descabalga, se pone los zapatos y el visón y le da un besito en la frente de despedida. Átenme esa mosca por el rabo.)

  17. Estimada doña Epi: le claro el menú dle pontífice fenecido: judías verdes y un pescadito cocido. Frugal. ¿Y sospechoso? Pues ya ven: la monjita que se lo sirvió, ni pajolera idea. Sólo los yanquis han contaod la historia en una peli de la serie Padrino. Ahora bien, un dato acusador existe: la negaiti va del colegio cardenalicio (órgano de gobierno entre dos papas) a que le fuera efectuada al autopsia. Por lo visto la liturgia del martilli de plata y los tres golpecitos en la frente es más de fiar. ¿Atada su mosca, doña Epi?

  18. Nuevamente nos desviamos la mayoría del tema propuesto, que es bien improtante, pues plantea la maldad casi fatal del Poder. de todo poder, y esa cuestión es muy grave como comprenderán. Me gustaría que alguien reparara más en este aspecto fundamental de la columna, una columna valiente y veraz, lo que ya es hasta raro en el panorama actual, en le que los columnistas parecen más preocupados por quedar bien que por traer a colación asuntos importantes.

  19. 18:49
    Sr. Zumbao: Entiendo que no me entendiera ayer, natural, pero no entiendo que no entienda hoy a ja.
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    Bienvenida, doña Épi K, ya sabía yo que no se despedía a la francesa (las madames me perdonen. Acaba Vd. de resumirnos “La herencia Ferramonti”
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    Otra vez Maquiavelo. Maquiavelo recomendó a su discípulo mano izquierda y cinismo, nunca el asesinato. Nuestros políticos no asesinos hacen palidecer a Maquiavelo.

  20. Bueno, señor Griyo, Maquiavelo recomendó lo que recomendó que no fue todo cuanto hiciera falta para consrevar el poder y conservarlo. Eélasesinato era moneda corriente en las cortes en las que él vivió y para las que trabajó, de todas formas, pero la lectura literal de El Príncipe, así como la de las Décadas o la Historia de Florencia pueden sacarle de dudas.

  21. Demuestra gm una incoherencia grandísima en esta exibición como que anarquista viiendo de un estalinista como él. Los ataques de otros miembros del blog que se suman a su alusión al GAL demuestran que aquí lo que hay es política y política contra un partido en concreto. Los demás también sabemos leer.

  22. 19:31
    Los reventadores aprietan cada vez más. Eso es buena señal. La columna duele.
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    St. Helena es el nombre de la isla. Sr. Distante
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    Solo leí El Príncipe hace muchos años y no pienso releerlo, respetado Prof.

  23. Añada, sr. Griyo, que esa hache va y viene desde Grecia a Inglaterra, y se ha convertido hace mucho en algo claramante potestativo. Eso sí, ¿no tienen nada mejor que alegar esos «reventadores» que stas minucias irrelevantes o incluso equivocadas?

  24. Me alegro de volver a encontrarme con doña Epi , y a leer a don Griyo de forma más asidua.

    Lo que dice don Jose Antonio es verdad, sin embargo no deja de llamar la atención semejante muerte por su espectacularidad,las circunstancias que la rodean, todo ello digno de una novela policiaca.
    Que el poder va hasta el asesinato para mantenerse es una evidencia. Que moralmente el asesinato sea totalmente condenable, otra.Que además sea, a veces , también una enorme falta política, pues lo mismo Pero que ,a veces, una se pregunte si no habría valido la pena y ahorrado muchas vidas y muchos sufrimientos, eso también.

  25. Caramba, doña Marta, dice usted unas cosas…, ¡que todos pensamoa pero hemos de callar! No, en serio, eso últiko, la aplicar la «justicia por su mano», no es nunca un buen final. No me haga ponerle ejemplos, en su país y en el mío.

  26. Pingback: black naked women

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