No parece del todo claro que la campaña electoral vaya a resultar para Obama un paseo militar. Los conservadores, y más concretamente la derecha extrema, han aprovechado la disfunción de la crisis socioeconómica para sacar pecho. Entre ellos están los mormones –comunidad potentada en aquel país—que pretenden no sólo contar en la Casa Blanca con un Presidente sensible a las sugerencias de sus lobbies sino hacer visible su religión y atraer sobre ella la atención de los ciudadanos. Se habla de cifras fabulosas donadas ya a los recaudadores republicanos con las que tratan de conseguir el reconocimiento social a la sombra de un Presidente también mormón, aunque el debate en estos momentos se cifra en una película de Batman –“The Dark Knight Rises”—en la que el conocido héroe infantil se identifica con el propio Mitt Roney con un proyecto ambicioso y revolucionario que, como en una caricatura, propondría devolver el poder el pueblo, liberar a los presos, disolver la Bolsa, repartir la riqueza y, finalmente, crear un tribunal sumario, “popular” como es lógico, que dejaría a los rivales en un último gesto de liberalidad, elegir entre la muerte y el exilio. La película de Christofer Nolan ha sido calificada ya simplemente de fascista por el hecho de proponer en plan maniqueo la lucha entre el Bien (el heroísmo y el sacrificio, claro está) y un Mal que viene a identificarse con la imagen de una sociedad corrupta y desesperanzada. Hemos pasado, pues, de la propaganda subliminal a eso que Edgar Morin llamaba, en “El cine o el hombre imaginario”, la introyección, es decir, la capacidad que posee la imagen de apoderarse del inconsciente desarbolando la resistencia racional del espectador. El espectáculo dentro del espectáculo, en definitiva, el cautiverio del individuo seducido por la ficción.

No resulta nada tranquilizador este ensayo de integración de la política en la religión o viceversa y, menos aún, el auxilio de un héroe superdotado extraído de la mentalidad infantil para utilizarlo con vastas masas que, ciertamente, mucho tienen de infantiles, y aún habría que poner en cuarentena a esas máscaras invencibles que ahora actúan al servicio de poderosas sectas. Obama, ese negro nunca aceptado del todo, deberá romper lanzas con un campeón imaginario pero al que mira con fe una vasta y potentada feligresía que aspira a convertirse en lobby.

3 Comentarios

  1. Sr Gómez Marín, la pelicula de Batman Rises es magnífica. No es el héroe el que defiende esa rebelión ciudadana sino el malo, Bane, lo que la hace aún más interesante. Vaya a verla y seguro que así podrá juzgarla mejor, porque cuestiona muchos de los supuestos valores de las sociedades occidentales que se dan como sagrados y que son pura mentira.
    Está hecha para gente inteligente, no para niños.

  2. Hay criterios (como gustos) para todo, don Guillermo, pero releo la columna y no veo que el autor se haya equivocado, aparte de que, en efecto, essa “magnífica” película, que lo será, no lo dudo, “ha sido calificada de fascista”. ¿Ve usted? hay que ser inteligentes, como usted o como jagm, no lo dudo, pero no vale retorcer los argumentos.

  3. Hoy prospera el cine político (crítico o encomiástico), es más, creo que es uno de los instrumentos más eficaces de cara a la opinión.

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