No son fáciles de entender los cambiazos que el presidente Griñán está prodigando a propósito de la fecha de las elecciones andaluzas que, por una vez, él quiere alejar todo lo posible –él sabrá por qué—de las generales y de Rubalcaba. A una emisora amiga le aseguró que los comicios serían en mayo, como si resultara tan difícil echar las cuentas para concluir que eso no era legalmente posible. Y ahora dice que serán en marzo, sin dar más explicaciones. Lo que parece claro es que ni él sabe a dónde va en medio de esta doble crisis, económica y política, de tan malos augurios. Dicen que lo que pasa es que han perdido el norte. Yo más bien creo que están a punto de perder el Sur.

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