Hace años que los viejos sindicatos andan viniéndose abajo. Costaría explicar hoy en qué consiste su papel en una sociedad por completo distinta a aquella en la que surgieron y pelearon sus hermanos mayores. ¿Cuál es hoy su papel, a quién representan, quién los mantiene? Dos imágenes hablan por sí solas de esta decadencia imparable: la de su presencia en el festival independentista de Barcelona y la de los sillazos bronquistas registrados en su propia caseta de feria, que dejan chicos a las mariscadas, los maletines y las “tarjetas B”. ¡No se puede vivir eternamente a la sombra del pasado! Pero esas fotos recientes van más allá, hasta cuestionar a fondo tanto su legitimidad como su razón de ser. Renovarse o morir. Por mucha subvención que reciban, ese apotegma vale también para ellos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.