Nada ilustra mejor el derrumbe sufrido por el prestigio internacional de España bajo este Gobierno que el reciente viaje del ministro Moratinos a Mauritania para tratar de conseguir la liberación de los cooperantes españoles secuestrados en aquel país por Al Qaeda. Primero por el viaje mismo, luego por el hecho de que nos hayamos enterado y, en fin, por el fracaso de su misión, saldada con un lacónico anuncio de que los rehenes, tras su larguísimo cautiverio, “se encuentran bien”. Recuerden cómo nos respaldaron los EEUU cuando la crisis de Peregil y comparen, pero ni eso será preciso pare entender que ese viaje de un ministro de Exteriores del Gobierno que en este momento preside la UE a un país en cuadro como es Mauritania, constituye una demostración de irrelevancia política difícilmente superable. Tratar secuestros con rehenes nunca fue fácil, por supuesto, y nadie sería tan insensato como para evocar con nostalgia la brillante operación israelí de 1976 cuando liberó a sus secuestrados en Uganda, ¡a 3.500 kilómetros!, en un operativo de película. Pero una cosa es el sentido común y otra la humillante pasividad con que este Gobierno se exhibe suplicando a un país muy respetable pero de cuarta fila que cumpla con el deber elemental de no proteger terroristas. También asistimos estos días a la insultante escalada de desprecio con que la Armada británica humilla en aguas españolas a nuestros militares sin que el Gobierno diga esta boca es mía ni, por supuesto, Chaves se manifieste ante la Colonia como hacía cuando gobernaba el PP y atracaban en ella los mismos submarinos atómicos que atracan hoy. En resumen, que el Gobierno dirá lo que quiera –por lo demás, su crédito, lamentablemente, está más que agotado—pero la realidad es que hemos pasado de ser un país que contaba en el foro internacional a ser el pito del sereno. No somos nadie, aflíjanse si quieren, pero eso es lo que hay.

 

Aspirar a sentarse en el club de los poderosos es un objetivo tan poco deseable como asumir mansuetamente la irrelevancia. Pero ver a ese ministro babieca mendigando en un zoco como ése o contemplar a las patrulleras coloniales vejando a domicilio a las españolas son imágenes que arrasan de un tirón hasta la más sensata aspiración de dignidad nacional. Vaya que por causa de nuestra incompetencia nos teledirijan desde Bruselas, pero que el Gobierno escenifique escenas chuscas como la del inútil Moratinos o haga el dontancredo frente a la gratuita agresión inglesa, es ya harina de otro costal. Hemos pasado de poner los pies sobre la mesita del rancho a pordiosear en el desierto. Se puede no añorar la foto de antaño e indignarse a justo título con las de hogaño.

8 Comentarios

  1. No es que nos humillen en cualquier parte, es que pasearse por las arenas mauritanas en caravanas turísticas, repartiendo con generosidad ajena productos manufacturados, a un pueblo que esquilma el propio Occidente, es como mínimo canallesco.
    Y es que olvidan aquello de: «dadle un pez a un hombre y comerá un día, enséñale a pescar y comerá toda la vida».
    Y es que se prefiere la Caridad, a la Justicia.

  2. No hay que irse por la tangente, señor Abate, que de lo aquí se queja el columnista es de la pérdida de influencia de España. No es una cuestión de partido, como suele darse a entender, es que este Gobiernoha arruinado un prestigio que comenzaba a despuntar antes de su llegada.

  3. Pensamos en el fracaso de un país que preside Europa en este momento y al que mandan a la porra en Bruselas, por ejemplo cuando llevan sus planes de «igualdad». Eso de que las vacas están más protegidas que las mujeres que ha dicho una señora del PSOE es tristes, más lo es escucharla decir que reclama «por lo menos» el mismo nivel de protección para unas y otras. No somos nadie. El título es un acierto pleno. (Sin olvidar lo de Gibraltar…).

  4. Interesante el tema de ayer sobre el pseudónimo en la Red, y también éste de hoy que, me temo que no interese a muchos españoles. Los españoles no se interesan más que por lo que les atañe de manera directa y palpable, y las relaciones exteriores han sido siempre entre nosotros algo lejano e ininteresante.

  5. Pito del sereno, no hay mejor expresión. Tengo 77 años y nunca había visto lo que estoy viendo ahora en estas aguas. Los ingleses nos chulean porque conocen la pusilanimidad de este Gobierno. No nos han tratdo así desde Drake.

  6. Negar que hemos perdido peso en el Exterior es una tontería. Por poca simpatía que el personaje (me/nos)les) inspire, con Aznar los EEUU eran un último recurso, como lo fueron en el caso de la ocupación, algo más que simbólica, de Perejil por parte de Marruecos. No quiero pensar en que pidde pasar cualquier día si nos vemos en dificultades en Ceuta o Melilla, y en manos de estos Moratinos.

  7. Estoy de acuerdo con usted por más que me fastidie reconocer el hecho. España hace mucho tiempo que no tiene un sitio relevante ni un prestigio por esos mundos, y no creo fácil que lo logre, pero es preciso reconocer que la derecha, con su opción atlantista, hizo mucho en ese sentido. Llama usted babieca a Moratinos. No lo tomo como un insulto sino como un retrato.

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