Ahora resulta que el “recorte” salarial de los funcionarios no afectará a todos equitativamente, sino que los altos cargos conservarán suculentos complementos como si aquí no ocurriera nada. El truco está en retribuirles conservando el complemento de productividad  –esa vieja trampa de los barandas—como explicaba ayer El Mundo que consta en la orden  firmada este mes por el consejero Ávila para sus treintena de afortunados. Ni cayendo chuzos de punta son capaces de hacer un sacrificio que, sin embargo, aplican con mano de hierro a los demás. Una injusticia como una catedral si todos han hecho, como parece verosímil, lo mismo que la consejería de Ávila. La crisis es de todos pero la pagan los de en medio y los de abajo solamente. Como ven el pero moral de IU no pasa de peso pluma.

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