Liquidado el “caso Chaves”: no hay caso y a otra cosa. Es verdad que el hermano director general del Presidente contrató con su otro hermano negociante, en media legislatura, lo que su antecesor en una legislatura entera. ¿Y qué? Es verdad todo y nada ha sido desmentido, el consejero de Presidencia apenas pudo sugerir la conspiración y hacer un chiste mientras que el propio Chaves se limitaba a insistir en el consabido argumento del derecho de los familiares del político a tratar con la Administración, incluso –a la vista está—cuando las incompatibilidades rechinan. ¿Y qué? Pues nada. Chaves se ha cuidado mucho de incumplir su compromiso de “dignificar” la mayoría absoluta que, en consecuencia, debe de estar sin dignificar, pero le sirve a las mil maravillas para salir de cualquier atasco. No hay “caso Chaves” como no hubo “caso Guerra”, aunque uno y otro –ya se vio y lo seguiremos viendo—hayan perjudicado a fondo el prestigio de sus titulares.

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