Una encuesta oficial acaba de revelar el dato, del todo verosímil, de que uno de cada tres andaluces no ha leído un libro en su puñetera vida y que en uno de cada diez hogares familiares no hay un solo libro. Normal, con estos niveles de analfabetismo pleno o funcional, lógico en plena decadencia de la “lectura comprensiva”, ese gran fallo –¿calculado, estratégico quizá?– de nuestro sistema educativo. Los mandamases de la Junta viajan con frecuencia, en plan tribu, a ferias (“eventos”, dirían ellos) relacionados con el libro y no escatiman, por supuesto, informes triunfalistas sobre la imparable progresión de nuestra precita cultura. Pero ahí están los datos: tocante a lectura de libros, aquí estamos bajo mínimo fuera y dentro de la Junta. Recuerdo que a los bedeles del Parlamento andaluz se les prohibió una vez matar el tiempo con un libro en las manos. Vista con perspectiva, ese providencia tenía toda la lógica del mundo. 

3 Comentarios

  1. Cuántos libros creen ustedes que habrán leído entre todos nuestros consejeros/as? ¿Y el Dr. Chaves? (Es una lástima que no reproduzca aquí algunos editoriales como los que estos días le han dedicado ustedes al Eterno, afirmo).

  2. No sé cómo espera que lean quienes no saben leer. A mí me hace mucha gracia eso de «lectura comprensiva» que utilizamos (nos obligan) los que nos deedicamos a bregar con la basca para camuflar la realidad de que, en elmejor de los casos, esa basca no pasa de «deletrear», que no lo es lo mismo que leer.

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