No quiere el alcalde de Nerva acceder al proyecto de ampliación del discutido vertedero que ha solicitado la empresa explotadora. Alega que no nace más que seguir por coherencia el dictamen desfavorable emitido por la comisión de seguimiento, pero no se le escapa que ello puede dar lugar a situaciones incómodas en el pueblo. Lo que no se puede negar es que, desde que se decidió la instalación de ese cementerio, ha habido tiempo sobrado para acercar posturas, por ejemplo, compensando al pueblo –como tantas veces se prometió en su día—con beneficios razonables, y ciertamente nada de eso se ha llevado a cabo. En Nerva habría que llegar a un entendimiento definitivo antes de correr el riesgo de volver a circunstancias como las pasadas.

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