Una nevada en pleno invierno, anunciada desde una semana antes, ha paralizado el país sembrando el caos en las carreteras y en las vías de la propia capital en las que miles de ciudadanos se vieron atrapados sin remedio durante horas. Véase por qué poca cosa se pone patas arriba la “octava potencia industrial del mundo” y ruedan sobre sí mismas esas Administraciones redundantes, tangentes, incluso secantes, incapaces entre todas de prever un fenómeno que es común a todos los países del Norte aunque, en nuestro caso, mucho más benigno. La nieve ha alcoholizado Rusia con y sin soviets, pero no ha logrado detener el país, como no lo ha conseguido en las vastas zonas invernizas de América, incluyendo las próximas al casquete polar, en la Europa interior o en la mítica Siberia, a pesar de poseer los registros de temperaturas más bajos de los que se tiene constancia. Claro que, como no hay mal que por bien no venga, o eso dicen al menos, el soponcio ha servido a los responsables para eclipsar, siquiera durante unos días, el pavoroso panorama del paro y el desplome industrial que acaba de anunciarse, tal vez la peor ocurrida en un país donde es posible incluso que un personaje como la ministra Álvarez se mantenga, soberbia e inútil, por encima de todas las catástrofes imaginables , o en el que el organismo encargado del medio ambiente no es capaz de anunciar un meteoro como el que padecemos si no es ¡media hora después! de desatarse la nevada en toda su intensidad.

Este país no funciona hoy más allá de la rutina, es incapaz de superar incluso las pruebas más predecibles y hay que entender –fuera de cualquier tentación caracteriológica—que ésa no es más que la consecuencia de una organización política que ha hecho de la mediocridad y de la improvisación su norma y sistema. Hubo un presidente andaluz que hizo célebre el apotegma de que “to er mundo vale pa to”, pero han bastado un carámbano y unas capas de hielo para probar su tremendo error. Aquí los presidentes no saben economía, sus ministros del ramo no son economistas, cualquiera puede verse investido de la noche a la mañana de la dignidad que sea y encargarse del problema más arduo fiado a su temeraria iniciativa. Cuando los copos cejen y la nevada acabe levantando su velo, reconoceremos la patria incompetente que tanto tiene que ver con la actual crisis y tan menguada esperanza nos deja sobre su eventual solución.

4 Comentarios

  1. Verdaderamente nada más propicio para ocultar algo horrible como la depauperación en constante geométrica de esta ‘octava potencia mundial’ -ja, miren mi dedo corazón enhiesto- que una nube gorda, un manto de nieve o la pérdida de unas maletas en un aeropuerto. Y la excelentísima repartiendo culpabilidades a granel, escudándose en el prorrateo.

    Ante un sarcasmo poco fino de una pepera ilustre y catalunyesa que la acusó, a quienes ustedes saben, de tener ‘un acento de chiste, un problema de comunicación y una verborrea con la que se hace un lío’, ya ha salido el ilustre e incombustibilísimo vicepresidente de la Junta de la Pezoe, perdón, digo, de Andalucía y consejero de la presidencia, don Gaspar Zarrías, ‘Gaspi’ para los de su cuerda, el amigo entrañable del difunto y honorabilísmo Gil y Gil y Gil y Gil y Gil y Gil y Gil, afirmando que eso es “un tópico barato y bajo y una ofensa para todos los andaluces”. Por fortuna, una servidora no se ha sentido ofendida a pesar de ser andaluza, porque existe un habla andaluza culta -mal que me pese el que usa por ejemplo Felipe González o mismo o más, el de nuestro radiofónico Anfitrión- y un habla andaluza cerrada e ininteligible como la que usan los imaginarios andaluces de Villazoquete del Alcornoque, como existe un castellano culto como el de nuestro adaliZ zapatético y un castellano gañán e irreconocible como el que pronuncian los imaginarios habitantes de Terronal de la Gran Bosta. La ministra y exconsejera usa el habla de las barriobajeras de cualquier ciudad andaluza y el tono desafiante y desgarrado que usan las que están dispuestas a agarrarse de los pelos del moño, con pe, por fa, a la menor ocasión.

    Quienes impropiamente la denominan como ‘Maleni’ caen en el error de aplicarle un diminutivo que casa mal con el carácter de la supradicha. Yo la tildaría de Superbizcochona.

    Bien que sabe Erchave patear el culo de sus propios abscesos perianales -la supradicha o la ex de Kurturita, C. Calvo- para que ‘suban a Madrid’, donde el Bôbô sonriente las acoge como buen castellano-leonés, dispuesto a sostenella y no enmendalla, acogiéndose tal vez al lema del escudo Alvarez: ‘Antes partía que doblá’. Ele, la grasia.

  2. Siento haber faltado ayer, porque discrepo bastante de lo dicho y siempre está bien que se manifiesten las diferencias.
    El tema de hoy me parece demasiado hispano-español para que me atreva a hacer algún comentario. Simplemente , me limito a constatar que en Charente también nevó lo suyo y también hubo problemas de tráfico y se inmovilizaron muchos transportes. Lo mismo pasó en la región de Marsella. No sé haste qué punto las situaciones son aquiparables….Y de todos modos , no somos un ejemplo para nadie, sino al revés, un contraejemplo en muchos casos.

    Besos a todos.

  3. una situacion puntual congela brevemente el olvido de una coyuntura actual, la nieve se soluciona en unos dias con sal y quitanieves, pero el estado de bienestar de hace un año quien nos lo devuelve. un saludo don jose antonio

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