La mujer del expresidente francés Jacques Chirac acaba de desmentir que su marido padezca la enfermedad de Alzheimer, como viene sugiriéndose desde hace tiempo. El expresidente ha envejecido, según ella, pero nada le impedirá acudir a ante los tribunales el próximo mes de marzo para responder ante los jueces por unos hechos que a la mayoría de nosotros supongo que deben de resultarnos insignificantes, a saber la inclusión en la nómina del Ayuntamiento parisino, allá por los primeros años 90, de algunos empleos ficticios en beneficio de un personal que, en realidad, trabajaba para el partido. Una minucia, como ustedes comprenderán comparándolos con nuestros escándalos, pero por la cual se pide para el ex mandatario nada menos que diez años de prisión y 150.000 euros de multa. ¿Hay o no hay diferencia entre unas democracias y otras? Madame Chirac ha comentado a la prensa que se siente muy dolida por el encarnizamiento mediático en el caso que ella interpreta como “una disminución del prestigio de la función presidencial” –es decir, más o menos lo que aquí se entiende por “doctrina Bono”–, a pesar de lo cual su deseo y el del propio acusado no es otro que el de que la Justicia se le aplique como a un justiciable cualquiera, es decir, ni mejor ni peor que a otro ciudadano en sus circunstancias. ¿Qué, insisto, hay diferencias o no hay diferencias entre unas democracias y otras? Aquí entre nosotros, las pruebas de empleos falsos (en una Diputación, por ejemplo) no han dado de sí más que un par de titulares, y hechos tan graves como la emisión de facturas falsas o la práctica generalizada de prejubilaciones ilegales con el consentimiento de la Junta, no sabemos aún qué darán de sí pero parece más que probable que no llegue la sangre al río. Es verdad que peor es llevarse por la cara los lingotes de oro, como Craxi o Ben Alí y quién sabe cuántos más, pero esto de que la corrupción haya llegado a constituirse como un requisito de la democracia debe rebelar sin reservas a quienes conserven aún un ápice de sentido de la dignidad.

No creo que nadie en sus cabales se imagine a Chirac con el cepo puesto, pero reconforta ver a la Justicia mantenerse en sus trece y exigir que “del rey abajo, ninguno” se vaya de rositas. Incluso con cuanto tenga de amarga comedia, la imagen de Chirac en el banquillo es un triunfo de la democracia. Ni más ni menos que la de otro en su situación, como dice su señora, pero eso, ni más ni menos. Tras Juppé, Pasqua y otros cuantos, los franceses defienden su tradición “republicana” como un homenaje a Robespierre. Aquí a lo más que llegamos es a guiñar el ojo a Luis Candelas.

15 Comentarios

  1. ¿Podrían aprender un poco los de aquí? Le he escuchado esta mañana en la tele refiriéndose al resultado del CIS que muestra el rechazo de los españoles hacia los políticos. Lleva razón, ésa es una pieza fatal en este tinglado de la decadencia democrática, pero no me negará que la culpa está en ellos no en los ciudadanos. ¿Qué puede pensar un tío de la calle viendo lo que está viendo?

  2. Verá con le sera aplicada lo que llama usted “dovtrina Bono”, si no me equivoco un trato benevolente para no “dañar la imagen” de la Sacratísima Presidencia. En todas partes cuecen habes, mi queri y admirado amigo que, por cierto, también yo le he visto esta mañana en Calan Sur y no me explico cómo tiene entereza y paciencia para aguantar lo que aguanta sin perder los papeles.

  3. Ni en Francia ni en España
    Se acabará la mangancia.
    (Dedicado a los prejubilados falsos y a sus amigos políticos).

  4. (¿Por qué será una servidora tan reacia a enchufar el electrodoméstico visual antes de las tres de la tarde?). Mecachis.

    Antes de la doctrina Bono, ¿no fue aquello de no llamar a deposición a don X para no estigmatizarlo? ¿Se imaginan al consuegro de Slim con los estigmas en las manos?. O en las muñecas, que parece más anatómicamente aceptable. Las de los pies y el lanzazo en el costado quedarían oportunamente cubiertos. ¿Y si fueran solo huellas de cuerdas? Mi santa abuela decía mucho aquello de ¡Por los clavos de Cristo! Ahora una ya no sabe si fueron clavos o no, pero cravos sí que fueron los del turbio -según se dice ahora- 25 de abril.

    Monsieur le President no cumple aún los ochenta. Que tenga Alzh o no es casi lo de menos. Lo importante es el ¿acto fallido? de nuestro anfitrión: “del rey abajo, ninguno”. Con nuestra vetusta, tan joven, Constitución, tal dicho suena un poquito a chacota.

  5. Comparar la bananocracia zapatera con las democracias serias, es un ejercicio de desiderabilismo. Que más quisiéramos.
    El ejercicio del pasteleo es habitual en la política española. Se trata de complacer a amplios sectores (jóvenes despendolados, mujeres revanchistas, gays, inmigrantes, nacionalistas…), de gustar a todos, de parecer moderado, buenista y aliancistacivilizatorio, de buscar otros culpables de los errores propios, de dividir/crispar/adoctrinar para mejor controlar…. ý así llevamos un septenio deleznable de creciente amargura y desespero democrático.
    La corrección política es el resorte fácil de la caspa seborréica y la mediocridad prevalentes.
    La brillantez, la altura de miras, la bizarría, el sentido de estado, el bagaje cultural , vivencial o laboral, la elocuencia, …son hoy raras flores en el albañal zapatero. Y el listón baja, y baja, y baja….y la masa borrega deviene chusma cobarde que dormita , ve fútbol o curiosea en la intimidad de otros por el ojo de la cerradura .mientras se traga las mentiras dobladas que les endilgan los profesionales del poder que sólo piensan en sus votos.
    Nadie se queje del gobierno y de la secta política en general. Es lo que merece un puñado de pusilánimes apijotados, incapaces de defender su vida y el futuro de sus hijos.

  6. Por cierto, EPI, si no me equivoco, el tal SLIM será beneficiario o compadre de negocios de Felipe-X, pero no consuegro.
    Creo recordar que Pablo Gonzalez pegó un braguetazo con la hija de un ricachón americano, pero Slim, de origen libanés, creo, ya tenía a sus hijas casadas.
    Como decimos en Galicia, disimúlame si me equivoco.

    Y otro por cierto, ahora para el columnista, sr. GÓMEZ MARIN , y desde el afecto y admiración:
    Tenga por cierto, querido amigo, que signos de puntuación como los puntos-y-aparte , hacen más atractivo y digestivo un texto, formateado en párrafos , especialmente de prensa y no digamos en un foro digital.
    Saudiños.

  7. Todo un ejemplo, en cualquier caso, lo de Chirac, por más que me pegue que no va alcanzar la sangre el río. Antes que él (ja lo dice) habían caminado otros políticos, sin contar alguno que se pegó un tiro, y olvidándonos de que la “clase política” francesa se autoamnistió dos veces durante el reinado de Mitterand.
    En cuanto a lo que dice Lina me parece un poco exagerado en su conclusión pero he de manifestarme copnforme con el fondo exasperado de su comentario. Esto da asco, aquí y en Francia, pero ¿a qué irnos tan lejos con la que tenemos encima?

  8. Mucha razón lleva doña Epi, que bien caro se vende, cuando recuerda el precedente de la “doctrina Bono”, aunque la verdad es que en este país lo que sobran son “doctrinas”. A Chirac le piden una pena desorbitada si la comparamos con las que aquí le caen a cualquiera por liquidar a uno o varios semejantes, por no hablar de robar cientos o miles de millones. Fíjense en lo que está ocurriendo en Sevilla, donde la propia Junta parece estar implicada en un tingaldo de prejubilaciones fraudulentas de las que se han beneficiado, al parecer, antiguos altos cargos. ¿Para cuándo un chiracazo por estos lares?

  9. La política fue siempre corrupta, ninguna época se libró de esa plaga, ni a gran ni a pequeño nivel. La Historia lo recuerda, aunque a cada generación pueda parecerle que está sufriendo un mal reciente. Con todo hay épocas peores que otras, y ésta quizá es una de ellas. Esta crisis tiene mucho que ver con esa inmoralidad de los políticos aunque no sólo con la de ellos.

  10. Don Eleuterio dice que la política fue siempre corrupta. No lo creo. Hay contra ejemplos famosos. Y en política hubo gente simplemente honrada pero a nadie le llamó la atención porque era algo que parecía normal.
    De todas formas lo que pasa es que hoy en día nadie sirve, al revés es el “sálvese quien pueda” con la pastacada cual se sirve a simismo…

    Le doy la bienvenida a doña Lina: ! cómo me gusta su prosa y su manera de decir las cosas!

    Besos a todos.

  11. Si hubo gente honrada en política, doña Marta, por supuesto, y la hay y la habrá, pero no es menos cierto

  12. …que la corrupción estuvo siempre presente en la vida pública. Mire la historia de Grecia, la de Roma, por poner solamente dos ejemplos clásicos. El Poder corrompe. Ésa es una conclusión inevitable.

  13. No sabe usted bien, mi doña Marthe, el fichaje que supone la entrada de doña Lina en la plantilla. Conozco a nuestra joven polemista de otras palestras y su verbo arrebatado cautiva.

    Quieran los hados billgueiteros que nos frecuente. Un lujazo. Aunque a veces su juventud la haga subirse a los riscos verborrágicos.

  14. Doña Epi, eso se nota con sólo leer una de sus frases:ahí donde hace dañ, ahí pone el verbo.
    Estoy hablando de doña Lina, pero también podría hablar de usted…. Este rinconcito va a resultar trepidante!
    Besos a todos.

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