El PSOE no le echa la menor cuenta a IU en el cogobierno, teóricamente montado sobre un pacto concreto. Ni el “banco de tierras” –que ya es imaginación–, ni el impuesto a las “grandes superficies”, ni la reforma de la Ley Electoral andaluza ni, en fin, de momento, tampoco el “banco público”. La Junta de Díaz deja hablar y hablar a IU y luego se hace la “longuis” como si fuera sorda: tiempo al tiempo, todo se andará, más adelante, pero ni un proyecto asumido. IU está demostrando que se conforma con el reparto de cargos, empleos y coches oficiales. Y el PSOE está tranquilo porque lo sabe de sobra.

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