La ciudad de Sevilla ha sido elegida por el profeta Al Gore como sede de una sucursal o franquicia de su enorme negocio en torno al cambio climático. Lo pagará Urbanismo (¡) y, en un primer momento, el coste será de 120.000 euros, que habrá que añadir a la millonada que cobró el profeta por acceder a retratarse con Chaves no hace tanto tiempo. Hay dudas, y hasta protestas, sin embargo, en muy variados ámbitos porque, como es sabido, este negocio del cambio climático tiene sus apóstoles y sus detractores que alegan, cada uno por su lado, argumentos contradictorios dejando a la inmensa mayoría sin posibilidad razonable de formarse un criterio fundado. Parece, para empezar, que el hielo del Ártico –ése que dicen que está haciendo emigrar a los osos y a diezmando a las focas—ha crecido un porcentaje significativo en los últimos años, y desde la Antártica informan otros científicos que aquella enorme plataforma continental profundiza y aumenta su volumen a pesar de los espectaculares derrumbes que se ha hecho ya costumbre mostrar como prueba del deshielo de la zona. Siempre me acuerdo en este punto del caso de los mineros coloniales de Riotinto, cuyos minuciosos registros meteorológicos, mantenidos con esmero durante más de un siglo, muestran una uniformidad que desmiente las ideas de cambios significativos en la temperatura o caudal de las precipitaciones, pero ahora que los instrumentos son mucho más sofisticados y se juega mucho en el envite, la verdad es que tampoco acaban de quedar claras las razones de la inquietud sembrada por los apocalípticos. Ahora mismo, la presión económica de la crisis parece que provocará en abandono temporal de las restricciones acordadas en Kioto –las que Gore no firmó cuando era vicepresidente, por cierto–, dicen que para no dar ventaja desleal a los países mejor adaptados al protocolo frente a los que, como España, valga el caso, han logrado el año pasado un inquietante incremento de la tasa de polución. No es cosa cuerda negar que esta civilización está atentando contra el planeta pero ello no quita para que el alarmismo ecologista se haya convertido en un negocio pingüe.

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Por supuesto que ese alarmismo es en muchos casos sincero e incluso vivido con angustia por sus voceros, pero también parece claro como el agua que el asunto se ha convertido en un instrumento útil en las estrategias políticas que vienen usándolo como cortinas de humo para ocultar otros problemas probablemente más acuciantes. Esta misma crisis que nos devora lo ha hecho pasar a un segundo plano, al margen de maniobras como la sevillana y otras propagandas, pero en todo caso es obligado pensar que junto a la superchería o a la ignorancia figura una preocupación sincera que ve en el actual modelo de producción –feroz en muchos casos—un factor agresivo que las condiciones naturales no podrían resistir mucho tiempo. ¿Y qué? Siempre hubo logreros junto a los espíritus preocupados, nunca faltaron los trincones al lado de quienes se preocuparon de avisar con tiempo a las criaturas de los riesgos que corre su medio natural. En la actualidad hay sobrados científicos que descartan el peligro a corto plazo y sostienen, con razón, que problemas como el del hambre o el del abandono de tan vastas poblaciones deberían tener una prioridad que el Poder se encarga de aplazar con la excusa de la propia alarma. Yo lo que digo es que si tanta prisa se han dado todos para salvar a la Banca de sus propios pecados, habrían hecho lo propio de saber a ciencia cierta que lo que se iba al carajo era el planeta mismo, con sus cajas fuertes, sus mansiones, sus pantalanes y sus paraísos. De momento, ya digo, Kioto puede esperar. Está quedando patente que, para tóxicas, las “subprime” y no el CO2. Cuando nuestros hijos acaben de pagar sus hipotecas tendrán tiempo de gastar adrenalina contemplando el agujero de ozono.

7 Comentarios

  1. Lo que pasa es que se me antoja que si agujero de ozono hubiere un día – lo cual es muy posible – hacerlo desaparecer sería casi surhumano y nececitaría años y años, por no decir siglos.
    Besos a todos.

  2. Pues que quiere que le diga mi D. JA, a mi el asunto del Gore me recuerda a San Mateo con aquello de que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja que un rico entrar en el reino de Dios. El ecologismo de Mr. Al es más falso que el algodón de feria mire Vd; pero a la Junta de Chaveslandia le viene como anillo al dedo. Que se lo digan a los familiares del difunto D. Manuel Aguilar, que en gloria esté, lo que hizo Medio Ambiente con los informes que presentó alertando del peligro de la balsita de Boliden en Aznalcóllar, a la postre el mayor desastre ecológico de esta Andalucía nuestra. ¿Qué hay prioridades? Ya le digo, al pobre y a su familia si no hubiera salido por patas lo linchan los del pueblo, por aquel entonces, que las cosas del bolsillo ni tocarlas. Pues nada una dancita por la Pachamama y a hacer como mizaru, kikazaru, e iwazaru los tres monos sabios del Japón.
    Saludos a todos.

  3. Pepe Griyo
    Como siempre lo primero es lo primero.

    El hambre y el planeta pueden esperar pero los intereses de los bancos, como no puede ser de otra forma, son sagrados.

    Está claro que el planeta no se salvará mientras no sea negocio salvarlo, y en eso dice que está el tío Gore.

    Cuando hablamos de salvar al planeta no se trata del astro en que vivimos sino de su calidad como habitación de la humanidad y desde luego la actividad humana no ha dejado de calentarlo desde que se invento máquina de vapor.
    Pase lo que pase con los polos y el nivel del mar, la concentración de CO2 y la temperatura global siguen aumentando.

  4. No es sólo una cuestión de CO2 y temperatura, más grave en términos ecológicos es la pérdida irreparable de biodiversidad, aunque sinceramente resulta casi grotesco hablar de que cada año desaparecen 27.000 especies de plantas y animales por la acción directa del hombre, cuando esa acción o mejor dicho omisión mueren al día unas 25.000 personas, casi 5 millones de niños al año. Con una cantidad mucho menor por la que se han apresurado en socorrer a los Sres Banqueros, como recuerda el Anfi, se podría evitar el problema.
    Esa habitación de la humanidad se parece cada vez más al camarote de los hermanos Marx, pero no produce risa, produce espanto.

  5. Mis disculpas, excussezes, sorrys y perdones, pero esta fraila ha hecho casi tres mil kms en el carro durante las últimas setenta y dos horas. Solo tienen que ver qué horitas. Me planto ante el ordenatilla y me empapo los tres últimos posts.

    El de la delación, cabal. Ante picanas, bañeras o simple serie de ostias y patadas, servidora habría confesado que mi pobre padre, q. e. p. d., no solamnete le destrozó la femoral a Manolete, sino que además le afiló la daga a Bruto. Héroa no es una. Conste y certifico.

    En lo de la ninfomanía (ojalá), totalemtnete de acuerdo con el link de mi don Élitro. El personal le hace remilgos a la cosa de la ingle, pero ve muy guay y mu ‘de acción’ las violentas barbaries de los Chuache y compañía. Yo siempre mantuve que era de más enjundia beneficiarse a un prójimo/prójima que darle matarile, bien con napalm, con pistolita o machacándole el careto. Pero es la rémora de los Padres Fundadores: rifle, tomawhak, o dejarse los nudillos en los maxilares del contrario está muy bien. Pero una sesión de chupachups, de rítmico metisaca o socorrido autoservicio es anatema. Le digo a usté, guardia…

    Lo del rollo ecologista es que ya apesta. Si el planetilla azul ha de virar al rojo y no quedar en él más vida que en las aguas del río Tinto, po fale. Nos lo habremos ganado -los tataranietos, digo- a pulso. Pero como le decían a los violeros, los bizarros italianos a la orilla del Ebro, cuando lo del frente de Gandesa, primera línea de fuego: ‘Clávami il puggione, ma non mi canti la canzone’.

    Yo manejo una cifra algo superior a la de mi don Caleuche en cuanto a mortalidad infantil: la tasa de 2006, última disponible en la OMS, fue de ‘tan solo’ 9,6 millones de niños menores de 5 años. Por diarreas la gran mayoría, seguida de la malaria. Pero esto no vende. Se oculta bajo la alfombra y se pregona -me temo que voy a echar la pota de la cena- los éxitos alcanzados con el dichoso lince, ora en Doñana, ora en la sierra de Andújar junto al Cabezo. (¿No han hecho la asociación entre el felino de rabo corto y las grandes explosiones de fe mariana, je, je, que tanto juego dan en el Canalillo?). ¿Demagogia barata? Po fale, po m’alegro. Como la famosa ‘suelta de víboras’ que nos tiene contada el Anfitrión. Vivimos con la mierda bordeando el labio inferior y a cada poco pasa rasando la cuchilla. Lo triste es el infinito número de idiotas que siguen creyendo en los reyes magos.

  6. Chapeau, Dª Epi, que no sabe Vd. cuanto aprovechao hay en lo del rollo verde y los pocos que se lo toman en serio ni se ven ni se oyen, simplemente lo viven.

  7. MANIPULACION Y MAS MANIPULACIO, QUE ESTRATEGIA MUNDIAL SE MARCARA AHORA COMO CORTINA DE HUMO PARA DISFRAZAR EL EVIDENTE PROBLEMA. UN SALUDO DON JOSE ANTONIO

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