Estamos viviendo una lucida campaña publicitaria a cargo de la ministra de Defensa en torno a la destrucción unilateral de nuestro arsenal de bombas de racimo. La ministra dice que España demuestra con un gesto como ése estar a la cabeza del ránking de la solidaridad internacional, como un ariete imparable contra la barbarie que supone fabricar esos ingenios terroríficos que, todo hay que decirlo, constituyen un boyante negocio para muchos países. Claro que la primera pregunta que se le viene a uno a la boca es por qué, para qué fabricaba España hasta ahora bombas de racimo, a quién quería obsequiar con semejante artilugio, uno de los más crueles inventados por el hombre, si es que pensó alguna vez en lanzarlos contra algún enemigo, y en caso contrario, para qué las fabricó. ¿Acaso para comerciar con ellas, es decir, hablando claro, para vendérselas a otros menos “sensibles” en beneficio de nuestra balanza de pagos? España es un importante exportador de armas, como vienen denunciando desde hace años las organizaciones internacionales independientes (AI, Médicos sin Frontera, Intermón, Greenpeace), e incluso consta que ese comercio se ha mantenido con países nada recomendables por estar inmersos en luchas de exterminio, como es el caso de Sudán, Costa de Marfil, Nigeria o Angola, entre otros, o por figurar entre los declarados por la comunidad internacional como inobservantes de los derechos humanos. ¿Tiene sentido vender armas a un tiempo a India y Pakistán, por ejemplo? Pues España lo ha hecho si es que no lo sigue haciendo, como se las ha vendido a Ghana, Sri Lanka, Israel, Cuba o Camerún, por no hablar de ese gran cliente que es y ha sido siempre Marruecos. En la era zapateril las organizaciones en cuestión denuncian que nuestro chalaneo de armas incluye a más de una docena de países, ocho entre ellos expresamente vetados por la Unión Europea, y es público y notorio que a Venezuela ha exportado nuestro sensible país incluso “cohetes y material radiactivo y tóxico”. Pero vamos a destruir las bombas de racimo, y vamos a ser los primeros en hacerlo, para que no se diga. Hablar de doble moral me parece que sería quedarse cortos.

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Acabamos de enterarnos que somos el país más afectado por los efectos devastadores de la crisis económica, pero también de que encabezamos la pléyade sensible, a la que adelantamos ya en tantos terrenos escabrosos, ahora deshaciéndonos de las bombas de racimo como en su día –no sin fuertes resistencias—nos plegamos a destruir las minas antipersonas, porque convengan conmigo que también tenía guasa que un Gobierno fabrique y venda ese arma infame mientras la Reina preside la campaña para su extinción. Puro fariseísmo, bienvenido en sus consecuencias, por descontado, pero fariseísmo al cabo, al menos, en tanto no se renuncie a figurar destacado en esa lonja mortal. Se comprende que el Gobierno restrinja severamente la información sobre este delicado negocio de muerte, apenas resumido en un informe anual de cierta junta interministerial (la JIMMDDU), pero la propaganda de la ministra abanderando el humanitarismo no dejará de ser un gesto dudoso hasta que no se renuncie clara y terminantemente a nuestro papel de traficantes de muerte. En los peores momentos de la guerra de Bosnia, resultaba sonrojante ver en los muestrarios de armas incautadas por cada bando, armas diversas fabricadas en y vendidas por España. Lo que no quiere decir que no resulte precioso en sí mismo el anuncio de la ministra y el trasfondo de presumible mala conciencia que subyace bajo su superficie, pero sí que el pacifismo es indivisible y el desarme no puede reducirse a la destrucción de un arma manteniendo la venta de las demás. Pero déjenme que vuelva al principio y me pregunte para qué coños querría España, hasta antier, esas bombas de racimo.

14 Comentarios

  1. “Quién será más de culpar aunque cualquiera mal haga: La que peca por la paga, o el que paga por pecar?” No sé si nuestra ministra mamá frecuentará a Sor Juana Inés o solo a Gamoneda por quedar bien con. En todo caso habría que recordarle aquello de que ‘tonterías, las precisas’. Porque una servidora puede tener la dotación neuronal de un berdigón (berberecho, para los no huelvanos), pero ciertamente el gesto de mistress Arcada Dental tiene mucho más de brindis al sol que de faena honda. Una posturita más de cara a la galería. Qué bien.

    No hace tantos años -con lo fácilmente que una puede crear una cuenta en yahoo y cía.- escribí una pavada a una cofradía sevillana ligada a la fábrica de armamento, junto a bello puente, donde se ganaba el pan de su numerosa prole el padre del Patillas q.e.p.d., sobre todo su hígado. Me divertí lo mío, porque al parecer no era allí donde se fabricaban, ya, las minas antipersonas y el buzón creado recibió una bonita colección de insultos de piadosos capillitas de tan belicosa cofradía.

    Pero no olvidemos que para vivir para y de la política profesional, hace falta tener el rostro de granito y el corazón de estopa. Cualquier día madame Gorgoritos, tan prudente y melómana, se pone la toca blanquiazul de madre Teresa de, y organiza un ropero de caridad. Todo sea por el escaparate.

    (Mi don Páter, pax Domini. Recuerde que le prometí decirle cómo lo imaginaba: como mínimo setentón, no ciertamente canijo, con sienes ornadas de abundante pelo canoso, nada de clergyman en la vida diaria, ni siquiera camisa gris, anteojos grandotes para una vista que ha leído mucho y el cuore dándole de vez en cuando un aviso y su médico aconsejándole normas que no se esfuerza demasiado en cumplir. Si hay un Dios, no debe ser muy distinto de aquel en que usted cree. Cuídese y que Él le bendiga y le otorgue larga vida).

  2. Enm alerta amarilla por el calor en medio país no es de esperar mucha afluencioa de casineros, peor de verdad que el tema pone los pelos de punta. Me ha encantado lo de “mistress Arcada Dental”, de doña Passiflora, como la pasada descripción del señor Cura de Pueblo, que coincide admirablemente con la que yo me había hecho. Interesante. Si el público falla no será por el azacán.

  3. Ayer escuché al anfi una presentación en su foro de Punta Umbría (presesntaba a un fisiólogo cuyo nombre no recuerdo) y me quedé con la copla: este hombre es del siglo XV/XVI, nio de nuestra era especializada aunque también decadente en los aspectos que ustedes saben.
    Hoy me sumo a la intención de la columna y a sus sugerencias.

  4. Me encanta, aunque mortifiquen mi conciencia tentando mi vanidad algunos amigos blogueros, pero me he divertido mucho con el retrato mío que hace doña Passiflora y comparte Lépido. No me juzguen tan bueno. Yo por mi parte creo que el jefe, como dicen algunos de ustedes, es más bueno de lo que aparenta su ferocidad crítica y de lo que docen algunos… Es el sino de muchos buenos, después de todo, qué se la va a hacer. Dios se lo pague a él y a mis “retratistas”.

  5. Hay columnas que lo hacen a uno meditra, mano en la mejilla, como ésta de hoy. Siempre me prgunto, además, de dónde saca este hombre tanta información sobre materias tan distintas.

  6. Alguien me puede orientar sobre una columna que apareció aquí el dái que cambiaron la hora? Me gustaría mucho conservarla, pero para reclamarla al periódico o buscarla aquí necesito saber cuándo se publicó.
    Me gustan más esos escritos “creativos” que estoas críticas tan morales y solventes. Quizá mi oficio docente (jubilada, por supuesto) me detemrina en esta postura, harta de enseñanzas concretas.

  7. ¿Se han preguntado, espíritus selectos y morales, cristianos viejos, cuantas familias viven de esa industria armamentística en España, y qué sería de ellas si se suprimeria lo que este señor llama negocio de muerte? Pués preguntenselo.

  8. Echo de menos a doña Marthe y a don Grillo, a Ropón y a otros amigos. Hoy podrían haberse perdido una columna emocionante por lo que denuncia. Las cuestiones de este tipo se lamentan pero son miradas por nosotros como si no nos concernieran. Eso es lo que ahce que comentarios como éste tengan mérito moral y también político.

  9. Doña Clara , gracias por al recuerdo.
    La columna no me sorprende aunque no sabía yo que España fuera una exportadora de bombas de racimo. (Tampoco sé lo que son, la verdad)Pero entre el decir y el hacer hay distancia y más en países que pretenden ser morales.
    Al retrto del don Páter suscribo yo también: doña Passiflora tiene un don para describir personajes y hacerlos redivivos, que parece que los estamos viendo pasear ante nuestros ojos por la calle.
    Un abrazo a todos.
    PS. La columna de ayer que acabo de ller hoy, magnífica.

  10. Estimado D. JA, píace mentira, comprendo que haya que pasar la canastilla a los parroquianos en plena canícula abotargadora pero cuando tocó su Ilma. este mismo asunto en “La Bala de Plata” (30/05/08) estuvo más atinado en cuanto a las oscuras estrategias de dignificar y mantener la barbarie: auténtico meollo de la cuestión. Pero lo cortés no quita lo valiente y hay que reconocer el mérito de los que no son tan estrellas mediáticas tipo Greenpeace, AI, etc; en este caso si alguien se merece una medalla son la gente de Avaarz.org y todas las criaturitas con las vidas marcadas de por vida sin venir a cuento. ¿El show de la ministra? Pues otro más del reverso tenebroso de la doctrina Alicia hasta que llegue el siguiente.
    Al Sr. Vigía decirle que seguro que también hay innumerables familias que viven del negocio de la droga, de la prostitución, del asesinato (me refiero lo mismo a la del que trabaja en los campos de Papaver somníferum como la del que fomenta la especulación desde el sillón de su holdig de marras ),…etc, pero no quita que se pueda imaginar un mundo más “bonito” si no se andara en esos menesteres. Aunque presumiblemente sólo pueda ser en el no-lugar de la u-topía y los Rolling tuvieran razón con su simphaty for the Devil.

    Madame Passiflora, todavía me estoy descojonando. Alguno sabe por qué.
    (No se apuren, sólo estoy de paso como holandés errante)

  11. Desde mi terraza frente al mar.
    Un saludo a todos. Veo que el casino, depués de todo, funciona igual con calor que sin él. Mea culpa por mi ausencia. No he entendido bien a Antonio, pero por si hay guasa en su comentario, opinio que repetir un tema es casi obligado. Debe de ser inmensamente difícil escribir en unas decenas de líneas sobre temas complicados. ¡Y todos los días! Es más fácil criticar que hacer.

  12. Vayamos por partes, que dijo el descuartizador.

    A mi respetable Dama Oyente: En la página principal del blog de cada día, aparece arriba a la derecha, bajo “Buscar”, una sección de “Archivos”. Pique en Marzo 2008 y le aparece la del día 31 de dicho mes. Pues la anterior, domingo 30, escribió nuestro Anfitrión sobre el cambio de hora. De nada. Anímese y no se limite a ser oyente. Teclee y comparta opiniones.

    Al Vigía (¿ni en fin de semana de verano con la caló, dejan vacía la garita de la guardia?): ya don Antonio, que se proclama Holandés Errante se me ha adelantado en la respuesta que iba a darle. ¿Qué sería de tanto esclavista dueño de puticlubs, de qué comería la criaturita y su familia si no azotara de vez en cuando a las treinta o cuarenta esclavas sexuales que trabajan para él? Tal vez haya algún casinero cristiano viejo, pero usted que sí que es perro viejo, qué bobo es en su argumentación. Le vemos espesito, mon ami. Hoy no se ha ganado el hueso embadurnado.

    A mi doña Sicard del alma: La bomba racimo es como una muñeca rusa pero en ‘bombe’, que se va abriendo en el aire y va multiplicando su carga de muerte y mutilaciones. Su beso especial.

    Besos para todos. Castísimo para nuestro reverendo Padre cura.

  13. Dª Berenice, una pizca de güasa es irremediable en la dermis de esta alma sureña pero mis respetos por D. JA están fuera de toda duda.
    Saludos.

  14. Agradezco el recuerdo de nuestra Clara (¿y sus amigas?), y reitero lo dicho ya por varios amigos sobre la columna, interesante, justiciera, valiente y bien informada. Creo personalmente que es una lástima que don ja no se prodigue más en “tramo largo”, y lo creo sobre todo dsede que leí su libro sobre el obispo onubense que estuvo aquí colgado (le libro no el obispo) durante un tiempo, auqnue ya concía yo su literatura. Este tipo es de los que saben más y menos lo explota. Tendrá sus razones, sin duda.

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