No hay derecho a hacerle a un presidente autonómico lo que desde el Gobierno de Madrid se le acaba de hacer al presidente de Andalucía: dejarlo a los pies de los caballos, desnudo ante una opinión que no se explica cómo han podido ningunearlo hasta ese ridículo y peligroso extremo desde su propio partido y su propio Gobierno. Enterarse por la radio de que Cajasur había sido adjudicada a BBK, el banco del PNV, resulta intolerable y eso es lo que le ha ocurrido a Griñán. Lo cual no tendría demasiada importancia si se tratara sólo de él, pero la tiene toda cuando es Andalucía la manejada como un cristobita.

1 Comentario

  1. Hay que ir pagando el apoyo del PNV a los Presupuestos Generales. Pero lo peor de pagar por adelantado es que a la hora de la verdad a los chantajistas les sabrá a poco y pedirán más.

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