Que aquí nadie devuelve un duro y menos a la Junta es cosa que sabíamos hace mucho. Pero desde ahora, es decir, desde que el TSJA ha sentenciado que la heredera de un “intruso” en un ERE fraudulento no tiene por qué devolver el pelotazo que su difunto padre logró, cabe suponer que serán pocos los pardillos que devuelvan un solo duro, ya que la irresponsabilidad de la Junta al soltarlo parece que legitimará a los beneficiados del fraude. ¡Qué festín durante diez años! Dice el capo de CCOO, Toxo, que, al final, todo esto de los ERE terminará en agua de borrajas. Pues yo no lo veo tan claro aunque esté seguro de que al dinero mangado ya pueden ir echándole un galgo.

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