La ministra de Hacienda, que aprendió derecho fiscal en la facultad de Medicina, hizo carrera desde Andalucía reclamando estoy lo otro a Madrid y ahora la hace desde Madrid negándole lo suyo a Andalucía, sentido operativo que podría invertirse de nuevo, por supuesto, si logra culminar su proyecto de desbancar a doña Susana. Siempre fue así, hay que reconocerlo, porque así y no de otra manera funciona la murga autonómica: la región (¡huy, perdón, la “comunidad”!) fue, es y probablemente será siempre para los pretendientes el trampolín desde el que saltar al centro capitalísimo. Recuerdo a un Presidente andaluz al que, para anularlo, le propusieron hacerlo ministro, oferta que él declinó amablemente, quizá porque conocía de sobra la partitura de la murga. Antes había algún adulto entre los adolescentes. Ahora habría que buscarlo con un farol.

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