El delegado de Empleo de la Junta, Juan Márquez, ha subvencionado un curso para 10 desempleados valverdeños con 230.000 euros que irán derechos a la patronal del calzado, Apical, en el marco del programa “fomento a la empleabilidad”. Debe de ser un buen curso, sin duda, puesto que sale nada menos que por 23.000 euros por barba, aparte de que los cursillistas percibirán el 150 por cien del salario mínimo interprofesional, además del compromiso de esa patronal de emplear, una vez superado el ejercicio, al menos a la mitad de ellos. Una ayuda generosa, a ver quién lo discute, que debería ir precedida de la garantía de que el empleo sumergido practicado en ese pueblo laborioso (¿se acuerdan del pobre ‘Wenceslao’?), y que el PSOE prometió erradicar hace años, no existe ya, a pesar de los indicios en contra.

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