Mis exploraciones por los catálogos libreros me han llevado a la conclusión de que debe de ser raro ya algún sector, algún espacio de la sociedad o de la vida, que nuestros contemporáneos no consideren que está en crisis. Y no me refiero a la crisis económica, financiera o bancaria, que ésas las tenemos encima, sino a otra muchas que estudios o libros que he ido anotando o recibiendo me ilustran debidamente, desde la crisis de la política, sobre la que leí hace poco un trabajo espléndido de Pierre Albertini, a la que afectaría al matrimonio, sobre la que poseo el interesante material elaborado por la Maison de la Bible o la de la adolescencia, sobre la que han escrito Erikson, Clerget o Rougeul, entre otros varios, estudios sugerentes. Hay crisis se mire hacia donde se mire, por lo visto, pues veo que también se denuncia su presencia y efecto en el ámbito de la edición, en el de la mujer, en el del liberalismo o en el del ‘sentido’, nada menos. Un libro algo aparte de esta moda, es el de Jacques Attali, “La crise, et après?”, brillantísimo repaso a muchos lugares comunes hoy en circulación, y a su sombra probablemente, veo que se edita el de Henri Kissinger sobre la “Salida de la crisis”, en el que se refiere a las vividas tanto en los desastres de Vietnam como con motivo de la guerra del Jom Kippur, con más cara que espaldas, el tío sinvergüenza. Interesa la mirada crítica, acaso también el juicio crítico (que no son la misma cosa), y parece como si el hombre contemporáneo, en Occidente al menos, compartiera esa tendencia a ver el alrededor como un sistema en quiebra o, si no tanto, siquiera en declive acusado. La crisis económica no sería, en este sentido, más que un espacio nuevo para la visión crítica, un espacio, desde luego, ligado a otros muchos fracasos sociales, pero, evidentemente, no el único, aunque en estos momentos nos parezca (y sea, sin duda) decisivo. Contrasta este sentimiento latente que hace posible tan  amplia visión degradada de la realidad con el optimismo reciente suscitado y mantenido durante años por el fenómeno globalizador y la ideología “new age”, pero quizá no tanto si de considera esa visión plural como la consecuencia inevitable de una decepción.

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Es posible que el sentimiento de crisis, incluso tan extendido, no sea ninguna novedad en esta coyuntura. Crisis ha habido durante toda la Historia y, en cierto modo, ellas han sido el mecanismo de cambio o recambio más útil entre los conocidos por los historiadores. Toynbee, Spengler y sus coetáneos, vieron la crisis como un factor fatal, inevitable, engendrado por la propia Historia desde una curiosa dialéctica que hacía depender del fallo y fracaso su supervivencia. Pero mucho antes hubo otras muchas crisis, o mejor dicho, situaciones de sentimiento generalizado de fracaso social, que se trataba de superar para enhebrar el hilo de un imaginario progreso indefinido. Toda la cultura barroca, demostró mi maestro Maravall que no era otra cosa sino la reacción (“Contrarreforma”, es un término elocuente) timorata de las elites pero también de las masas ante un presente que se juzgaba pervertido y se entreveía en caída libre. El propio Hegel, y nada digo de Marx, tuvieron presentes en primer término la entidad y el significado de las crisis que, quizá ‘necesariamente’, interrumpían el proceso de desarrollo –el progreso, en fin de cuentas—para que la sociedad saliera fortalecida y como inmunizada a los viejos errores que tantas veces volvieron a perpetrarse. A Cipolla no se le escapó que los imperios o hegemonías sucesivos eran activados por ese zigzag fatal que se presenta cuando menos se lo espera, sin que los hombres acaben de aprender nunca del todo la lección. Pocos creían hace unos años en un nuevo crak del 29 y aquí nos tienen rezando para que el que nos aflige no sea peor todavía. Algo no va hoy en el sistema, sin duda. Lo confirma si cabe el hecho de que no fue nunca.

11 Comentarios

  1. Bien visto, amigo mío. Pero ¿cual es la causa de ese sentimiento generalizado y, según tú, prácticamente sempiterno? ¿La condición humana? ¿El Mal, que tanto te preocupa, en su acción constante y demoledora? Añlgo debe ocurrirle al animal humano para que cuestiones constantemente su medio vital.

  2. Mucha mala leche en algunos comentarios de ayer. Poco conocimiento del autor de la coñlumna, que otra cosa no tendrá, pero leer lee todo lo que pilla y hasta lo que se le escapa. Además, lo dice bien claro: que las iglesias hagan propaganda tienen su lógica, pero que unos espíritus liberados se dediquen a «convencer» a los «débiles» de que están en un error parace demasiado absurdo. Lo de hoy tiene que ver, en el fondo, con lo mismo: crisis de la religion, crisis del criterio, crisis de la izquierda o progresía…

  3. Hay crisis y crisis y perdonen la perogrullada. Pero está la crisis intelectual, aquella que perciben unos pocos y la claman (en el desierto) como resultado de la reflexión sobre su panorama coetáneo, siempre tan perfectible, siempre tan ordinario, ya sea en la época del barroco o en la de la pérdida de las últimas colonias de ultramar; del análisis pesimistoide del entorno aborregado del pueblo que eructa satisfecho sus gachuelas y ronca sobre su rústico petate y está la crisis que se hace perceptible a ese mismo pueblo porque sube el precio de la harina con que hacer las gachas o les sube el alquiler (la hipoteca) del suelo donde se asienta el jergón y en la plaza del pueblo sobran jornaleros y faltan los jornales.

    Esta última toma caracteres de sombría amenaza que se cierne sobre todos y entonces surge esa sensación de pánico colectivo que en el 29 hacía preguntar a los conserjes del hotel ‘la habitación ¿la quiere para dormir o para tirsrse?’ Hasta ahora solo el dandi del cúter se ha borrado, mientras otros muchos se han retirado a sus cuarteles de invierno a disfrutar de sus bonus.

    Un optimista ha dejado escrito en el periódico godosiano, para aviso de catalunyeses, que lo gordo vendrá en el 2010. Como decía Raf Castleman, Rafael Castellanos, en La Codorniz, ‘Tiemble después de haber reído’.

  4. Doña Epi, me alegra leerla hoy , que ayer la echamos en falta….Don Griyo siempre con la pregunta acertada. Efectivamente ¿hay dinero público en ello?

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    Todo tiene su fin , y las civilizacioenes tambien son mortales. Es ley de vida. Todo nace, engrandece, se afirma, y cuando llega al cenit, vuelve a decaer, al principio de manera inpercibible .A veces se temina brutalmente, otras agoniza interminablemente.
    Yo creo que estamos en crisis porque de veras hemos llegado al extremo de lo que podía dar de sí esta organización social.Creo que como cuando se derrumbó el imperio romano, o como cuando la Guerra de los cien años azotó a Alemania, pasando del Medio Evo feudal a los albores del capitalismo.
    Desde esa época ha dado de sí nuestra civilización occidental, volviendóse todo lo que había de nuevo, de bueno, de novedoso en esos estados- ciudades del Báltico en un lastre egoista, y autodevorador.
    Todos sabemos que esta sociedad ha vivido, pero quien es el guapo que se atreve a decirlo publicamente y a pedir esfuerzo, generosidad e imaginación?
    Besos a todos.

  5. Coincido con Borges en su apreciación de lo de ayer. Mala uva. Sobran ironías sobre el qué y el cómo de cada cual, pero sobre todo, aquí al mneos, sobran sobre esta criatura que no hace más que trabajar y decir las cosas claras, tal como las siente. Qué verdad es eso de que la independencia es lo más difícil. Hoy mismo podía haber algún vigilante de la playa que vea en la crítica a la crisis sus más y sus menos. Espero que no sea así.

  6. ES interesante esta constataciómn, hay cosas que teníendolas delante no las percibumnos en su medida real. Respecto a lo de ayer, yoi también sentí disgusto, porque demostraba que hay gente incapaz de admitir la libertad de espíritu y la capacidad de decir con independencia lo que se quiere, y no lo que unos sabe que caería mejro en éste o aquel ambiente. Ni caso, ya ven.

  7. Al margen de la reacción a lo de ayer, me parece que el tema de hoy es interesante porque esa percepción de crisis generalizada no tiene otra explicación que la propia crisis moral también generalizada que vive este mundo desde hace décadas. Lo que la gente percibe es que el mundo firme se vuelve inseguro bajo sus pies, que un suelo de valores convencionales o improsivados no ofrece la menor garantía para plantarse sobre él de por vida. Por eso mira alrededor y ve que, junto a la economía, la vida familiar o las viejas instituciones apenas se sostienen amenazadas por unos vientos que en cualquier instante pueden arreciar hasta demolerlas. No pongo ejemplos, para qué. Estoy seguro de que, como la columna, el tema está claro para la mayoría.

  8. Algunos se comportan como parvulitos cuando se los coge en fuera de juego. Patética y flaco favor esa actitud de ser más papista que el Papa.
    El comment de hoy genial, profundo y con referencias certeras como de costumbre. Lo de Kissinger chapeau, y la referencia a Cipolla superior. Aunque me cueste reconocerlo en parte coincido con el Páter.
    Saludos Máster.

  9. siempre que ha llovido despues ha escampado , pero y quien no tenga paraguas como afronta la tormenta y mas si te coge en medio del mar con la tormenta perfecta. un saludo

  10. Pingback: crisis economica

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