Ahí está ya el Parque Empresarial, ése que durante años se ha venido diciendo desde la oposición que no existía más que en la imaginación del Superalcalde. Está hasta el unto de que, con la que estaba cayendo ayer a la hora de la inauguración, se arremolinaron en el acto esos mismos críticos, dando codazos para salir en la foto, preferentemente junto a la ministra que, por cierto, quedó como un/a cochero/a con esos ridículos pildorazas lanzados al alcalde sobre el sobrecoste de no sé qué línea eléctrica. El que estaba que se salía, y tenía motivos, era éste, que veía cumplido un proyecto de enorme importancia al tiempo que tenía la satisfacción de ver en esos codazos la mejor constatación de su éxito. Ayer doña Parralo repartía sonrisas para sus fotógrafos propios, porque lo que es para la Historia, no debía salirle más que un a mueca. Estas cosas ocurren por no jugar limpio desde la oposición, por apostar al “cuanto peor, mejor”, por enrocarse en el boicoteo y la zancadilla. Mucho calor ayer en el ambiente. Más de uno, sin embargo, debió quedarse un poco frío. 

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