Al que podía haber sido presidente francés, Dominique Strauss-Kahn, liquidadas sus cuentas con la empleada del hotel que lo acusó de forzarla en su habitación, y sobreseído el caso de la denuncia de la periodista francesa que aprovechó la ola para surfear sobre un dudoso pasado, le queda aún abierta la investigación judicial de Lille acusado nada menos que de proxenetismo. Hace pocos días, sin embargo, el fogoso político reapareció en Cannes acompañado de su nueva pareja como si nada hubiera pasado, y sin sospechar siquiera que le aguardaba una nueva denuncia, esta vez la de una periodista italiana, Myrta Merlino, que afirma haber sido agredida –también en la habitación de hotel del prócer, ojo—a finales de los años 90, es decir, hace casi quince años, cuando trataba de hacerle una entrevista. Menos sumisa que la mucama negra de Nueva York, Merlino cuenta que se defendió del ogro a bofetadas logrando así escapar del asedio, pero, la verdad, este tipo de cosas no se pueden contar quince años después si se pretende ser creído. Es posible, desde luego, que la versión de Merlino sea cierta, pues todo permite suponer que un sujeto como ese juguete roto es capaz y capataz de acosar a cualquier cosa que se mueva, pero reconozcamos que cuando una periodista sufre un ataque semejante tiene en sus manos armas bastantes para hacer que el escándalo estalle. Quince, trece, once años después, francamente, no es que uno dude de la posible veracidad de los hechos denunciados, sino que no resulta fácil tragarse un silencio tan largo en quien tenía voz sobrada para gritar sobre la marcha. Miren, Strauss-Kahn es un salido, un cerdo quizá, un incontinente o si lo prefieren un enfermo que no merece, en cualquier caso, el derecho a representar a una nación. Ahora bien, tampoco es cosa de reconvertirlo en buco propiciatorio de la primera desmemoriada que recuerda al cabo del tiempo que un prócer trató de violarla. Ni siquiera un tipo despreciable como él, merece quedar a merced de la arbitrariedad de la primera oportunista que quiera saltar a la fama.

Dicho sea todo lo anterior sin entrar en consideraciones sobre la llamada “erótica del poder” en virtud de la cual cierto tipo de mujer se sentiría atraída incluso por un cerdo como Strauss-Kahn o por un payaso ninfómano como Berlusconi. Hasta el más rastrero tiene derecho al beneficio de la duda, sobre todo frente a estas desmemoriadas que han brotado en racimo aprovechando la ocasión.

10 Comentarios

  1. Si un tipo es poderoso, no es difícil presumir que levantar el dedo acusatorio contra él pueda acarrear el miedo de perderlo. Una vez roto el celofán es más fácil meter el dedo en él.

    Tampoco hay que descartar la tesis de que siendo una doña Donnadie, tiente la idea de que por una vez salga tu nombre en letra gorda.

    La duda, arcángel siempre en busca de la verdad.

  2. Menos mal que alguien dice algo a contracorriente. Estoy con don José antonio lo del cerdo, pero también en lo de las oportunistas.

  3. Muy equilibrado juicio: S-Kahn es un cerdo, las acusadoras tardías, probablemente unas oportunistas. No es fácil aceptar que una ofensa de se tipo se guarde en silencio durante años y años, para sacarla a relucir cuando se presenta la oportunidad de la fama y, quién sabe, de ganar un buen dinero en indemnización. S-Kahn es un cerdo, eso es seguro. Lo otro es una hipótesis muy razonable.

  4. El caballero da asco, porque no es una vez ni dos, sino que parece que el putiferio es una constante en su vida, cuando no nada ocupado en violentar a señoritas. Seguramente lo mejor es olvidarlo, ya que se ha cargado su propia carrera.

  5. Quizás lo mejor fuera olvidar al personaje un tiempo, mientras él se disuelve definitivamente en el olvido. Repugna una visión del sexo tan brutal, tan obsesiva, tan desconsiderada. Ahora dicen que eso es una enfermedad, una adicción, y es posible que así sea. Pero hay personajes repugnantes por su propio papel. No hay más que pensar que este señor animal podría haberse encaramado a la presidencia francesa. Por mi parte, en el fondo, también le compadezco.

  6. Sí Padre, si no es un cerdo completo yo también lo compadezco pero me pregunto porque no toma más bromuro.
    Lo malo es que la prensa no deja que se le olvide, y él tampoco está para eso: se ha presentado en Cannes durante el festival con otra pareja,….que por lo visto comparte su vida desde hace ya algún tiempo….
    El hombre, además de obseso es un desaprensivo.
    Besos a todos.

  7. (Fuera de contexto. Y pidiendo a mi don Páter suma benevolencia).

    Se habla mucho de la nueva ley del aborto que promueve el Pepe. Solo quien ha vivido de cerca la tragedia moral que supone –y algo sé de ello—conoce la dureza de algunas decisiones.

    Quiero aclarar que la anterior ley contemplaba premisas que considero acertadas, aún con cierta repugnancia interior. El problema estuvo en que la presunta afectación psicológica de la futura madre se convirtió en una gatera por donde de forma inicua, se cometieron crímenes irresponsables. Tenemos noticias de clínicas carniceras donde un psicólogo, más bien una psicóloga, dejaba firmados en blanco los informes. Una vez que los había cobrado, no se preocupaba de volver a asomar por allí.

    Personalmente he visto a una tiparraca declarar en público que había perdido la cuenta de los abortos que le habían practicado. Un inmenso reproche a las dos legislaturas aznaritas es que, siendo esto que digo más arriba vox populi, les faltó a sus fiscales la valentía de atajar semejante desmadre.

    Digo esto al hilo de las víctimas de S.K. De su retraso en denunciarlo. El caso más flagrante es el de una niña o mujer violada. La denuncia ha de entenderse que debe ocurrir inmediatamente después del hecho. Personalmente considero que aquí sí puede haber un daño –¿una muerte psicológica?—de quien ha sufrido ese crimen y en ese caso, ante la elección entre dos vidas, creo que no es difícil decantarse por la de la madre.

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