En muchas partes de la Andalucía profunda se sigue llamando “morito” al niño no bautizado. Más exactamente, se dice que el niño aún “está morito”, no que lo sea, ¡por Dios!, pues no se trata de nada esencial sino de una circunstancia tradicionalmente subsanable. La Congregación para la Doctrina de la Fe acaba de establecer que “existen serias razones para creer que los niños que mueren sin bautizar se salvarán y disfrutarán de la visión de Dios”, una magnánima respuesta dada a la grave preocupación del difunto papa Wojtila anduvo preocupado, en efecto, como aquí comenté en más de una ocasión, con “la suerte ultraterrena de esos niños que mueren sin bautizar”. Los viejos inquisidores salen ahora por peteneras afirmando que, en realidad, el limbo no fue nunca otra cosa que una “hipótesis teológica” jamás respondida ni explicitada ni en la Sagrada Escritura ni en la Tradición, doble aserto que me permito poner en duda, lego y todo, porque a más del famoso texto de Agustín lanzado (creo recordar que contra los pelagianos) en el que afirmaba la condenación eterna y sin concesiones de esos angelitos, no hay modo de olvidar que el limbo fue asumido también por el mismo santo Tomás. Todavía en Trento hay alguna voz sensata –la del obispo Lippomano– que logra reducir el rigor de los tremendos dejando reducida la idea de esa especie de burbuja sartriana entre “El Ser y la Nada”, a una postrimería secundaria, pero que ahí estaba, en fin de cuentas. ¿No acabo de recordar que a Wojtila le quitaba el sueño esa suerte ultraterrena de los “moritos” muertos sin bautismal?  Que no vengan con cuentos porque el Limbo, con mayúscula, ha estado siempre ahí, como un blando enclave metafísico, como una burbuja psíquica en la que flotarían eternamente sin miedo ni esperanza los inocentes sin suerte. El sabio Covarrubias en su ‘Tesoro’ al limbo se refiere como a una “parte del infierno”, justo aquella “do están los niños que mueren sin bautismo”, es decir, el “limbus infantium” que hay que distinguir del “limbus patrum” al que bajó Cristo el Viernes Santo a rescatar a los padres. Justo es decir que la teología reciente ha eliminado semejante idiotez de su repertorio. Cuando a Léon-Dufour le preguntó un insolente por qué no había incluido ese concepto en su estimable repertorio teológico, el maestro se limitó a saltar cortésmente sin garrocha sobre la ingenua cuestión: “Bah, vamos a otra cosa, ‘s’il vous plait’ ”. Y no dijo ni pío.
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Las varias veces que me he referido aquí a este tema he mirado la cuestión desde el mismo ángulo: ¿cómo es posible que sigan enredados en ese galimatías con la que está cayendo? ¿Será posible que una decisión que, en la práctica, ya habían adoptado por su cuenta y riesgo la inmensa mayoría de los creyentes, sea presentada una y otra vez como un avance sustancial y un nuevo eslabón de la cadena del “aggiornamento”? Y por supuesto desde el lado sangrante que obliga a preguntarse qué clase de fe puede sentirse legitimada por esta suerte de pamplinas –“la suerte extraterrena de los niños no bautizados”– mientras permanece indiferente o, al menos, conformista, con la suerte real, terrenísima, de esos miles de infantes diarios que irían derechos al limbo con el estómago vacío y los huesos a flor de piel?  P. Bayle decía (¡hacia 1700!) que la condena de esos niños inocentes, aparte de un torpe absurdo, no es más que un indignante simulacro de justicia. Un defensor al ultranza del infierno como Leibnitz (ver sus “Ensayos de Teodicea”) no consintió, sin embargo, esta condena se los niños que le parecía, manos mal, sencillamente impía y bárbara, “un renovado culto a Moloch”, como alguien escribió luego con las del beri. En fin, ya pasó: no existe el Limbo, el Infierno es apenas una verbalización del miedo, el Cielo un “enclave metafísico” y el Purgatorio apenas una pesadilla superada. Una gran noticia, sin duda, para el Tercer Mundo.

11 Comentarios

  1. La mayoría de nuestros políticos viven en el Limbo, que para ellos es Jauja. En realidad viven en Babia. Son babiecas.

  2. 13:09
    Mi desacuerdo, Tocayo, los políticos están en el cielo. Los que están en el limbo somos nosotros, no Vd. ni yo, sino la mayoría de ciudadanos que se creen que porque votan una vez cada cuatro años viven en democracia.
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    Como ya saben Vds., para mí, no existe el infierno, el cielo ni el limbo, pero recuerdo una noticia de prensa de los tiempos de Pío XII que daba cuenta de la excomunión de un jesuita por defender que fuera de la iglesia católica no había salvación.
    La evolución de las doctrinas religiosas son el mas claro exponente de que no tienen nada que ver con la Verdad.

  3. Señor Griyo, no me sea demoledor, que vamos a necesitar todo lo que quede de ese gran edificio que se llama el catolicislo. ¿No será que la Verdad no es humana y que al verla con nuestros ojos y expresarla con nuestras palabras, solo rendimos cuenta de una pálida y lejana sombra?Sea generoso y diga que sí!

  4. Vaya tela. Después de leer su columna de hoy pienso, otra vez, qué extraña atracción tiene para ustedes, los no católicos, la Iglesia Católica. Probablemente le vendría estupendamente, por su tranquilidad espiritual, acercarse un pelín más y conocer la vasta labor social de la Iglesia con los más desfavorecidos, por cierto los más queridos de Jesús (por eso se encarnó Dios en un desfavorecido). Daño no le va a hacer. Para ello no hace falta que se vaya África, ni a Centro América o Sur América, ni siquiera a la India; no, no, quédese más cerquita y si tiene tiempo algún día acuda a cualquier parroquia de cualquier pueblo o ciudad y verá la maravillosa gente con la que se cruza (laicos/as y también, aunque vd no se lo pueda creer, religiosos/as) y quizá pueda apreciar lo que hacen sin darse mucho bombo, como creo que se deben hacer estas cosas. La Iglesia da mucho de sí, y hay sitio para la Caridad y también para el Pensamiento y la Doctrina aunque, repito, vd no parece comprenderlo… ¿o sí, y esto es demagogia algo barata, bastante manoseada ya y muy pero que muy desfasadilla? En fin, soy católica y a mí me interesan profundamente la mayoría de los temas relacionados con mi Fe. No sé por qué eso levanta tanto “alboroto” entre personas que, en teoría, un tema tan “sin fuste” les debería traer al pairo. Y sí, yo creo profundamente que, con o sin limbo, Jesús es la mejor noticia para el Tercer Mundo, ¡vaya que sí!, ahora falta que también lo sea para el “Primer Mundo”… entonces otro gallo cantará.. Perdón por la extensión. Es que si no respondo , me salen granos. AH, por cierto, y eso de que la evolución de las doctrinas es el más claro exponente de que no tienen nada que ver con la Verdad…pues en fin, puede ser, aunque quizá también tenga algo que ver el hecho de que esa doctrina la manoseamos nosotros, los hombres, que tan poquilla cosa somos, y tanto nos lo creemos. A lo mejor por eso nos apartamos de Dios.

  5. Contravengo instrucciones de un anfitrión preocupado y vuelvo sólo para decirle a María que lleva razón en su enfoque y más llevaría si no cayera al final —-ay, esa suficiencia de los católicos—- en una actitud algo perdonavidas. Y un apunte: Cristo, desgraciadamente, no fue ninguna buena noticia para el Tercer Mundo, cuya existencia ni siquiera era sospechada por los apóstoles y primeros cristianos, o cristianos a secas, hasta mucho más tarde.

  6. ¿No podría dar marcha atrás, don joseantonio, y reabrir el blog a la antigua mayoría hoy silenciosa? Le echamos de menos, echamos de menos estos ratos.

  7. Lo siento, don ja, pero me ha tocado usted el pelo y la tonsura. ¡Ábranos el blog de nuevo, please, que echamos de menos a esa sorore ingeniosa, sor Epimúltiple, y a tantos razonantes con caletre como por aquí solía uno topar. Absuélvame usted a mí, por una vez.

  8. No entiendo: ¿es que por algún acaso ha pedido el jefe que los “antiguos”, los que tienen más voz, los que más saben, se callaran?

    Lo que dice María me parece justo, y verdadero. Gracias por defender lo que cree con tanto arrojo.

  9. 23:44
    Para doña María:
    A algunos de los que Vd. llama no católicos nos interesa su religión porque la hemos creído y practicado durante muchos años y la siguen practicando muchos de nuestros familiares. Para mí nunca será ajena, no sólo por eso, sino porque las decisiones y/o declaraciones de su jerarquía tienen un eco enorme en mi entorno y en medio mundo.
    Yo sigo siendo ateo gracias a Dios.
    ++++++++++++++++++++

    Para doña Sicard:
    Querida amiga: Lamento decírselo, pero el catolicismo no resiste mi razón o mi razón no resiste al catolicismo. Si alguna vez dejo de ser ateo tendré que inventar mi propia religión (espero que sin seguidores).

  10. Dos cosicas nada más: Un apunte: para los católicos Cristo Resucitado vive hoy. Y otro apunte: siento un profundo respeto por lo que piensen los demás, de verdad, y si he parecido autosuficiente no era esa mi intención. Yo no llamo a nadie no católico, es que en el mundo hay católicos y los hay que no lo son, pero por supuesto que eso no lo digo despectivamente, es que estamos hablando de un tema de doctrina católica. Áquí estamos todos, y me parece muy respetable cualquier postura, como a vosotros probablemente, siempre y cuando claro está se sea coherente. Y eso no quita para que sea capaz de comprender otras formas de vivir la vida. Los católicos no somos ni extraterrestres ni bobos meapilas. De nuevo un saludo.

  11. 00:25
    Estoy de acuerdo, doña María, entiendo y aprecio su aclaración y, por supuesto, respeto su postura y las de todos los creyentes de buena voluntad.

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