En los últimos días se han producido dos casos extraordinariamente elocuentes a la hora de comparar las ‘morales de género’ o, como se ha dicho toda la vida, el diferente trato que se da en estas sociedades nuestras a varones y hembras en las cuestiones relacionadas con el sexo. Al director del Fondo Monetario Internacional –categoría internacional de Jefe de Estado, ojo–, Dominique Strauss-Kahn, lo ha absuelto la institución al considerar que el escándalo provocado por su aventura con una subordinada “no afecta a la efectividad del director”, de manera que, considerando que hasta su propia esposa considera el incidente como insignificante, pelillos a la mar. Por otro lado, en Alemania, la señora Klatten –conocida en el “grand monde” como “Lady BMW”, heredera de la familia que controla esa empresa señera, casada y madre de tres hijos—ha sido descubierta manteniendo relaciones con un  chulo suizo que, junto a un ‘socio’, ha logrado sacarla  mediante chantaje nada menos que 7’5 millones de euros, según ella entregados en concepto de préstamo amistoso. Tampoco habrá divorcio en este caso sino que la familia parece haber reaccionado cerrando filas con la dama, lo cual no ha sido obstáculo para que los buitres de la prensa rosa (y no tan rosa, por supuesto) se lancen en picado sobre la carroña y anden tras la borrosa pista de un asunto que no tendría mayores consecuencias, ni que decir tiene, si el trasgresor fuera un caballero de esos que el propio san Agustín consideraba necesitados de acudir con su naturaleza a las “cloacas de la ciudad”. Los ricos también lloran, ya lo ven, y arrastran sus penas por el légamo de la vida, hasta acabar expuesto en la picota, bien que tratados según su sexo y condición.

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No sé a ustedes, pero a un servidor le resulta más disculpable el desliz de la heredera –una habitual de la revista ‘Forbes’—que, al fin y al cabo, no ha hecho más que gastarse lo que era suyo en lo que le ha dado la gana, que el del severo Strauss-Khan, acusado en principio, por su acción, de favoritismo, acoso sexual y abuso de poder, aunque como decía, absuelto luego por sus conmilitones con todos los pronunciamientos favorables. Pero el colmo ha sido ver a esos ‘medios’ sabuesos retorcer el caso hasta averiguar que el chulo en cuestión, un tal Sgarbi, sería el hijo de un judío que, bajo el régimen nazi, habría trabajado como esclavo en la fábrica de los Quant –esto es de la familia de Susanne Klatten—lo que conferiría al enredo una inesperada y excitante dimensión política traducible en términos de venganza generacional o algo por el estilo. No basta para ella, como en el caso del varón, la elemental razón de la concupiscencia causante de ambas trasgresiones, sino que es preciso buscarle aditamentos capaces de hacer de una simple aventura –intrascendente salvo para el marido y la familia, en todo caso—una leyenda con elementos llamativos y capaces de conferirle un sentido adicional lo más sensacionalista posible. ‘Moral de género’ pero también ‘moral de clase’, tan distinta de la que un día sí y el siguiente también emborrona nuestra actualidad con brutales crímenes perpetrados desde el primitivismo más elemental, provista de eficaces defensas mediáticas y al socaire de los restos del criterio ‘ilustrado’ que nos enseñó a distinguir entre el burdel del común y la zahúrda en que las elites consumaban su restringida liberación. No es idéntico el libertinaje desde arriba que desde abajo, pero, en todo caso, el atribuido a una mujer ofrece a la curiosidad pública un interés mucho mayor que el imputado a un hombre del que, ciertamente, depende en buena medida, y en estos momentos cruciales más que nunca, el futuro del planeta capitalista. Los próximos meses, con el juicio y demás monsergas, van a ser duros para la Klatten y los suyos. Strauss-Khan, ni que decir tiene, ni se acuerda ya, de su traspiés.

13 Comentarios

  1. Lleva usted razón , don José Antonio, aunque la verdad el pecado de mi compatriota no me parezca tan grave como me lo deja entender a trasluz.Sinceramente, por esas tierras si le silbas a una chica por la calle , va y te acusa de acosos sexual. No conozco el caso en detalle, pero que se haya tirado a una secretaria y la haya ascendido tampoco me parece como ppara ponerte en la picota.También la chica ha hecho méritos para ello…..

    Lo de la señora es otra cosa. Lo único que lamento es que no haya tenido a mano nada más amable que un despreciable chantajista. La compadezco. Espero que algo haya recibido en cambio.

    Besos a todos.

  2. NO ES LO MISMO, SON DOS CASOS DISTINTOS Y ADEMNÁS ESTÁ MAL CONTADO. LAS PUTAS SON PUTAS TENGAN DINERO O SEAN POBRES.

  3. ¡Otro día que no le entienden, mi don josian! Yo creo haberle cogido la intención y comparto su postura crítica. Sólo tiene que leer el
    último comment. Deplorable. Pero hay que tener asumidos estos riesgos.

  4. Nos sentimos y manifestamos complacidas con la coluimna de hoy que tan lamentablemente ha interpretado Zurich. Hemos entendido que jagm pretende llamar la atención sobre dos casos distintos, en efecto, pero de modo que se aprecie que el tratamiento otrogado por la sociedad y las instituciones a un hombre y a una mujer en casos de extravíos sexulaes, son muy distintos. Aparte de lo cual hay que preguntar al impertinente citado si los hombvres que pagan a mujeres para obetner sexos también son putos o solamente las mujeres que lo hacen.

  5. Puto, amigas del alma, en nuestro Siglo de Oro y por ahí, designaba al maric…, oh, perdón, al gay, aunque nunca a la mujer. Otrosí digo que gigolós ha habido siempre, de ambos sexos, y que no sé por qué va a ser malo ni peor buscarse la vida pagando que sin pagar…

  6. Oh virtuosa edad en que la mujer casada permanecía en casa con la pata quebrada, mienstras sus maridos caracoleaban por los lupanares. Me quiro el sombrero ante esa dadivosa señora cuyo marido sabrá por qué acepta que gaste esas fortunas en algo tan corriente. ¿No creen que ese gigolo debe de tener música?

  7. No me gusta el enfoque de jagm, ni en el caso del señor ni en el de la señora. Los pecados son perdonables pero hay que topmarlos en serio cuando se producen en determinadas circunstancias. Me pregunto y les pregunto si no les parece una barbaridad pagar siete millones largos de euros a un chulo, pero también si el máximo responsables de las finanzas mundiales no tiene nada mejor que hacer en plena crisis que acostarse con subordinadas.

  8. Pues yo me he reído mucho con esta fresca columna, ésa es la verdad. Y por supuesto he visto en la intención de gm lo mismo que ya ha sañlaldo anmtes alguien, esto es, su propósito –irónico– de hacernos cavilar sobre las diferencias entre los sexos. vigentes incluso tras la revolución zapateril.

  9. Alta sociedad, alta cuna y baja cama, secretarias y asesoras para todo, licencia para follar que, llegado el caso, se le echaría en cara con dureza a alguien del servicio.

  10. Divertidísimo. Me pregunto si la viagra de DSK la pagaría él de su bolsillo o como gasto de representación. ¡A su edad, tiene mérito la cosa…!

  11. Esto pasa cuando se enseña a ciertos homínidos que cuarto y mitad de pitraco de varón “equivale” a kilo y medio de solomillo de hembra.
    ¡Cómo tienen que estar de interesadas en las cuitas de la Klatten la nigeriana del polígono o la ucraniana engañada con contrato indefinido en el Mete-Saca de carretera.! Seguro que ellas sí la disculpan sin problemas, y al masca del FMI ni le digo.

  12. Don Panglos, espero que el gigoló la tenga.(música, se entiende).Me gusta su enfoque de la situación.
    Me he divertido mucho con el artículo y más aún con la columna.Me doy cuenta que a veces decimos lo mismo pero lo enfocamos diferente y cambia toda la visión, por ejemplo la Dama y yo decimos lo mismo, que es una millonada lo que ha pagado la doña a un chulo pero luego la visión de conjunto es otra.
    No entiendo bien a Graco, su última frase:¿equipara al gigoló con el que da el dinero ?
    Besos a todos.

  13. Cada uno hace con su vida y su dinero lo que le plazca, siempre que no haga daño a los demas ni genere controversias y malos tragos colaterales. un saludo

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