El hotel de El Algarrobico –levantado con permiso en Carboneras a menos de 15 metros de la orilla, en el ámbito del Parque Nacional Cabo de Gata, con 21 plantas del ala y nada menos que 20 sentencias proclamando su ilegalidad—constituye un ejemplo insuperable de los tejemanejes del “régimen” anterior al “Gobierno del cambio”, que ahora ha decidido su costosa demolición. Qué intereses esconde su colosal embrollo, quién se ha llevado el manso si es que alguien se lo llevó, qué justifica los cabildeos y regates de los anteriores gobernantes…, son extremos que quizá nunca aclararemos. Pero la estrambótica crónica de esa aventura –sin duda protegida por el poder político—debería servir de ejemplo a no seguir por las Administraciones y de refuerzo a la ocasional debilidad de la Justicia que ha contemplado paciente esta historia interminable.

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