El recurso a justificar gastos con facturas falsas no es ningún “caso puntual”, como se dice desde el Poder, sino un procedimiento generalizado habría que ver hasta qué punto. En Sevilla, en Baena, en Valverde, en El Ejido y sólo Dios sabe en cuántos Ayuntamientos más, ya ni se contesta a esta denuncia que, por lo visto, tampoco atiende interventores, fiscales, Tribunales ni Cámaras de Cuentas. Demasiados casos para que se trate de una casualidad o de incidentes aislados: las facturas falsas se han convertido en un instrumento contable que ni siquiera merece una intervención de la autoridad. La impunidad de los golfos viene garantizada por el hecho de que es posible que a ningún partido le interese ya tirar de esa manta.

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