La llamada del papa Ratzinger en su última homilía sobre la familia a favor de la presencia en la vida de los abuelos –ese “tesoro” impagable de la memoria familiar—ha despertado especiales simpatías entre ciertos sectores sociales y, como es natural, alguna inquietud e incluso disgusto en otros. Los abuelos son un “tesoro”, ha dicho el pontífice –que sabe más por viejo que por diablo–, que puede enriquecer mucho la convivencia y esa misma afirmación supone, no cabe duda, un paso decidido hacia la recuperación de la olvidada “familia extensa” que va despareciendo del mapa a medida que el neolítico desarrolla sus posibilidades civilizatorias cifradas más bien en la “familia nuclear”. Los modelos familiares no son adoptados caprichosamente por las sociedades sino que son el resultado adaptativo de la vida a las circunstancias socioeconómicas y no el producto de una caprichosa elección, de modo que si en la protosocociedad (“comunidad” todavía, en el sentido de Tönnies) la convivencia aglutinadora garantizaba una mayor rentabilidad del trabajo colectivo, en las fórmulas que siguieron se apostó ya por la eficacia del esquema celular puro, esto es, la familia nuclear constituida por padres e hijos en exclusiva, de la que es modelo mítico reconocido la ‘Sagrada Familia’ neotestamentaria que Engels revisó a fondo, en sus implicaciones de largo alcance social, sobre las huellas de una antropología como la de Morgan que, a mi juicio de lego, la verdad es que apuntaba en otras direcciones. Pero ¿cómo integrar hoy a los abuelos (a los pobres, porque a los ricos no hay que explicar cómo) si su exclusión de la convivencia nuclear ha sido impuesta por la limitación del territorio vital, es decir, por la drásticas limitación de la vivienda? Cuando los campesinos se trasladaron en masa a la ciudad llevaron consigo los penúltimos abuelos; la generación siguiente, con más o menos artificio, los envío por la vía rápida al moridero.

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Hay algo de anacrónico, más bien de tardío, en el empeño teórico de sacralizar la familia llamada ‘tradicional’ como si fuera la fórmula única descubierta por las estrategias de la convivencia humana. No tienen más que ver que, coincidiendo con el rapapolvo papal (que tampoco ha sido tan áspero, vamos, todo hay que decirlo) unos sabios han anunciado que disponen ya en el laboratorio de esperma artificial, es decir, de la replicación industriosa de la semilla humana conseguida, de momento, a partir de células madres embrionarias y, tal vez más adelante tal vez de óvulos procedentes de células madre, lo que abriría la prometeica posibilidad del apareamiento de una persona consigo misma. Hace poco le seguí la pista hasta perdérsela a un joven que buscaba las huellas genética de su padre en un banco de semen y a través de Internet. Con todo lo cual no pretendo decir más que estamos viviendo una de esas barojianas vueltas del camino que abren nuevos horizontes imprevisibles mientras que cierran sin remedio las antiguas visiones. Las nuevas fórmulas familiares (y las que vengan: ya en España hay reclamaciones para despenalizar la poligamia, por ejemplo) prosperarán en la medida en resulten funcionales a los objetivos del parsoniano ‘Sistema Social’ y sanseacabó. Familias monoparentales, familias extendidas como ahora se dice, tríos o cuadriláteros, da lo mismo siempre que en la práctica encajen en el engranaje productivo, y por más que la familia convencional recupere y hasta refuerce su prestigio. Porque no se trata de predicar el beneficio de los abuelos sino de decirle al padre de familia dónde y cómo reubicarlo en el pisito abarrotado que de por sí impide ya la intimidad elemental. Ratzinger echa una mirada nostálgica al clan y la tribu cuando lo que no se tiene en pie es la propia familia nuclear, náufraga en el piélago urbano. Gide decía que odiaba a la familia. El papa ha llamado al abuelo para templar gaitas.

10 Comentarios

  1. Jefe: menos hablar y del mito de Ícaro, y quémese las alas contándonos lo mucho que debe saber sobre el mangazo de los hermanos Chaves, de la familia Chaves, mejor dicho. Ole por El Mundo, pero usted déjese caer, hombre, que total, peor no se lo van a poner ya.

  2. Dice el Maestro: “…cuando los campesinos se trasladaron en masa a la ciudad llevaron consigo los penúltimos abuelos…”. La clava. ¿Y cuándo no?. Allá en mi juventud laboral, pleistoceno puro, trabajé en una de esas barriadas de aluvión en las remotas periferias de la ciudad,”a quince minutos del centro”, siendo un supermán volador, claro, y, junto a ofertar casi a la fuerza métodos anticonceptivos -cualquier ciudadana de aquellas tenía tres o más hijos y los que quisiera mandarle el Señor-, había necesidad de atender al abuelo o la abuela que estaba incluida en el lote familiar, más como una carga que como un/a baby sister que llevara a la tropa infantil al cole o los aguantara en vacaciones.

    La mujer no estaba incorporada al sistema laboral y era la esclava del marido currelante y de la plebe vociferante. Ha cambiado el modelo, y cómo, pero hoy los abuelos son trastos útiles mientras sirven de canguros y apoyen con la pensioncita, pero lo normal es que se conviertan pronto en cachivaches inútiles y entonces se buscan las distintas maneras de darle la patada de Charlot. A ver.

    Otra clavada del Anfitrión: los pisitos de 72 ms. construidos y 58 útiles. El abuelo durmiendo en litera múltiple, asfixiándose unos a otros al no haber esa distancia vital que alguien sabrá definir mejor que yo y origen de múltiples conflictos, cuando no tragedias, familiares.

    Y mi don Ratzinger dale que te pego a su condena de la goma. No sabe, o no quiere saber, que hasta los más castos de sus ministrillos la usan para no manchar, en la permanente lucha de cinco contra uno, porque ya no se llevan los pañuelos de tela. O en las sodomizaciones eclesiásticas, de las que por los años y la experiencia, algo debe saber.

    Si alguien sabe cosas de la poligamia y de la pareja o trío ser humano/bicho, que lo cuente.

  3. Los humanos atrapados en su laberinto….

    “El sistema no puede existir sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de producción y, por consiguiente, las relaciones de producción, Y CON ELLO TODAS LAS RELACIONES SOCIALES.
    La conservación de los anteriores modos de producción eran, por el contrario, la primera condición de existencia de todas las clases industriales precedentes.
    Una contínua revolución en la producción, una incesante conmoción en todas las condiciones sociales, una inquietud y un movimiento constante distinguen la época actual de todas las anteriores.
    Todas las relaciones estancadas y enmohecidas, con su cortejo de creencias y de ideas veneradas durante siglos, quedan rotas; Las nuevas se hacen añejas antes de haber podido osificarse. Todo lo estamental y estancado se esfuma; todo lo sagrado es profanado, y los seres humanos, al fín , se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas.
    Espoleados por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, el capitalismo recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, crear vínculos en todo el GLOBO.”

    Londres, 24 de junio de 1872.

  4. 12:04
    “La llamada del papa Ratzinger en su última homilía sobre la familia a favor de la presencia en la vida de los abuelos”
    Y después de muertos. Fíjense la utilidad que le ha sacado nuestro ZP al suyo sesenta y tantos años más tarde.

    Actualmente cada nieto tiene, casi siempre, cuatro abuelos que se convertirán, casi irremisiblemente, en bisabuelos, mientras que cada abuelo tiene por término medio un solo nieto.
    Éste disparate no había sucedido nunca en la historia de la humanidad.
    ++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

    Lo poco que se ha dejado atrás JA ya lo ha puntualizado doña Épi K, pero acepto el reto que plantea en su último párrafo:

    Korard Lorenz, padre de la etología, describe en una de sus obras cómo se va consolidando el trío amoroso, de dos machos y una hembra, entre los gansos salvajes y razona con su maestría habitual las ventajas evolutivas de semejante asociación reproductiva en la competencia por el territorio y los recursos y también la defensa de la hembra ante otros machos. Los socios macho suelen ser hermanos y entre los leones también suele darse la asociación de dos hermanos.

  5. Querido don Griyo, no le de tanta fe a don Lorenz, entrañable e imporvisador, de quien jagm sabe lo suyo (me consta) porque hubimos de bregar con sus discípulos en los Parises de los años 60. Un eólogo como Thorpe dice cosas muy distintas de esas deducciones tan superficiales, y creo recordar que Audrey también hizo sus críticas al tema en su momento. Gracias como soiempre por su memoria y buen sentido.

  6. ¿Por qué se empeñan todos en decirnos lo que es una familia? Como si no lo supiéramos, los gays, los heteros (escasos)…

  7. Una familia es una familia por la misma razón que na manzana no es una breva ni un kiwi sino una manzana. ¿Tan difícil de entender es eso, don Gay? Ratzinger será lo que sea, pero uestedes se estñan poniendo tan estupendísimos que es que hay veces en que el hombre hasta lleva razón.

  8. 21:32
    Lamentablemente he perdido el tiempo leyendo veinte o veinticinco libros de don Lorenz aunque, afortunadamente creo, no he conocido a ninguno de sus discípulos, pero gracias a él he aprendido mucho sobre los humanos.

    El maestro que abre un camino nuevo a la investigación, como Darwin, Mendel, Freud y algunos más no tarda en ser rebasado por los que vienen detrás, discípulos o no. También conozco su pasado pro nazi, pero eso no resta nada a su genio.

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