Hoy no se discute entre nosotros, como hace veinte años, sobre el modelo de nación a que dicen aspirar unos y otros en la política española; hoy, simplemente, se postula ese modelo desde los ejemplos concretos. La imagen de la ministra de Defensa, sin ir más lejos, es, para la vicepresidenta del Gobierno, sin que esté claro el por qué, un símbolo de la España que el Gobierno se afana en construir, al tiempo que su obediente tele oficial ofrece a toda Europa el perfil ridículo de Chiquilicuatre como un símbolo nacional. Lo de la noche del sábado fue de vergüenza, da lo mismo el sofisma del que se parta, se esgrima el gallardete de la elección “popular” de semejante esperpento o se emplee el argumentillo de que de lo que se trataba –con el visto bueno del Gobierno, por supuesto—era de “forzar” al rancio Festival a mejorar sus contenidos por el procedimiento de ridiculizarlo con una burda parodia exenta de la menor gracia. No se trata, sin embargo, de una anécdota insignificante ni de una ocurrencia mediática sino del fondo populista con que este Gobierno trata de erosionar el lógico y tradicional sentido del honor nacional como si se tratara de una extravagancia o de la rémora de un pasado a abolir. Frente al declive manifiesto de esa vieja cita, no hubiera sido mala la solución la de no asistir a él o la de mantener la inveterada costumbre de enviar  a es plató una representación más o menos cooptada en el coto de la tele pública, cualquier cosa antes que organizar el espantoso ridículo que supone representar a “la novena potencia industrial” del planeta y actual faro de la culta Europa, con un friqui del montón, incapaz de ofrecer una sola arista incómoda a una audiencia que se limitó, evidentemente, a distinguirnos justificadamente con su desprecio. La España de Carme Chacón y Chiquilicuatre ha quedado en la más triste evidencia.

 

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 No creo que los enemigos más enconados de ese concepto en almoneda que es España hubieran imaginado una chanza tan despreciable y degradante como la simbolizarnos con ese payaso desgraciado que, por supuesto, no tiene la menor culpa un desaguisado cuya responsabilidad es entera del Gobierno que controla con su larga mano de hierrouna TVE consagrada a sus altos intereses. Chiquilicuatre no es más que uno que pasaba por allí, un peatón  más de esta ‘Friquilandia’ desenfrenada, al que le han dado ocasión de vivir sus tres minutos de gloria a cambio del choteo internacional que, probablemente, no incomoda en exceso a los mismos que tratan de hacer del eslogan “España no se rompe” la perfecta coartada de su fractura. Aparte de que, claro está, suponer que ese indigno adefesio encajaría bien en la estimativa pública implica un desdén supino para la dignidad del ciudadano medio que, a buen seguro, ha visto en la broma estúpida, más un insulto colectivo que una ocurrencia ingeniosa. Lo que sí es verdad es que el personaje en cuestión simboliza bien la imparable degradación cultural que vive esta sociedad española de la telebasura pero también de la economíabasura o de la políticabasura, que en su perfecta indigencia encarna el emblema de una convivencia enferma de trivialidad y alcahueteo, mugre y mediocridad. Lo que ha demostrado la presencia de Chiquilicuatre no es la independencia de TVE sino el mísero concepto de España que tiene su Gobierno legítimo, ese ejecutivo que aspira, nadie sabe por qué, a una España a la medida de la ministra Chacón, una pacifista al frente del Ejército que, al cambio, viene a ser como un ‘okupa’ al frente de Vivienda. No sé, puede que uno vaya estando anticuado, pero la otra noche he sentido una vergüenza terciada de indignación pensando en lo que pensando estarían esos millones de teleabducidos forzados a ver España en ese perfil ruin. Esto viene a ser como tomar por las hojas el rábano del antifranquismo. Acabaremos echando de menos a Manolo Escobar.

10 Comentarios

  1. Es el país que tenemos. Me da la impresión de que a vista de satélite, nos pareceremos cada vez menos a una piel y más a una bosta de toro.

    El Anfitrión hace varios nombres compuestos con la palabra basura. No olvidemos que aquella gran fortuna que heredaron las dos hermanas albertianas venía de la chatarra, de los detritus, de lo innombrable casi.

    Cuántas veces he pedido, y cada vez menos metafóricamente, orientación para solicitar hacerme apátrida. Es que ya no cabe ni aquella frase joseantoniana de que amo a Espña porque no me gusta. Esta España es la que se baja de contínuo el pantalón, no solo presta a la sodomía, que tanbién, sino para hacer esa mamarrachada que nuestros jóvenes incultos, zoquetes, maleducados -perdón, ineducados-, zafios, borrachines y pendencieros llaman ‘hacer un calvo’. Juro por Snoppy que en mi última salida algo larga por una autovía, veo que me adelanta un coche y un poco antes de rebasarnos, me toca repetidamente el cláxon. Naturalmente mi pareja y yo miramos al unísono para ellos y por la ventanilla de atrás un ganso paleto nos mostró el culo. Un culo feo y peludo al que me hubiera gustado arrojar un escupitajo.

    Pues esta es la España a la que hemos llegado con los gobiernos de los últimos veinte años. Y no salvo ni al Potito. Ni me salvo a mí misma. Conque.

    El pobre Chikilicuatre no es, era, más que un actor de BFN, que miren por donde es el programa que veo un rato algunas noches. Un listo, ¿hace falta decir que catalán?, olió negosi y entre unos y otros se han sacado una pasta flora. Normal. Es lo único que cuenta.

    ¿Que hemos quedado como el culo ante la población de Europa que vio aquella noche el engendro? (No es una pose, pero ni se me ocurrió asomarme a la tve, esa que nos cuesta un pastón, del que ahora me van a sangrar en estos días). Es que somos el culo, y perdón por repetir tanto la palabreja.

    Pero esto son lentejas.

  2. Ah ¿pero es qué Chikilicuatre no es un nombre de circo, un invento , una invención aquí del maître? Tiene nombre de payaso, yo creí que era una gracia de nuestro amfitrión.
    Del resto no digo nada porque no me entero.
    Besos a todos

  3. 18:28
    Lo peor de esta broma/insulto del chiquilicuatre ha sido, no sólo los votos conseguidos ¿comprados?, sino la desvergonzada celebración que la UNO ha hecho en directo del supuesto triunfo.

  4. Pues es lo que más jode, mi don Élitro, que hoy amanecí deslenguada. Que estas bazofias las pagamos a prorrata y ahora estamos en tiempos de ierrepefe. Que te desuellen con impuestos para que se gasten en mearnos desde arriba y encima querernos convencer de que llueve.

    Aunque puede que no le interese a nadie lo que viene a continuación, lo voy a dejar escrito. Hace tres años compro un piso. A un puto especulador que me hace pagarle un buen pellizco en negro, o no hay negocio. El año pasado, al dejar de interesarme lo vendo por dos perras gordas más de lo que lo compré. Por presión notarial y algo de vergüenza torera, se hace esta escritura casi por el importe total que percibo, por lo que figura -sin ser cierto- que en dos años le he ganado una pasta. Ignorante de mí. Ahora me crujen con el 18% de ‘lo que teóricamente se ha revalorizado’ y resulta que al final le he perdido un dinero curioso, que voy a pagar en unos días a nuestra p… madre Hacienda.

    Pero sobre todo, el asco enorme de que en una notaría se permitan chanchullos de caballo y en otra se la cojan con papel del librito de Bambú.
    Mierda de país.

  5. (Seguimos incomunicados o casi, don jose)
    Inobjetable. Sobre todo la relación con la ocurrencia de la Vice sobre la ministra. Una vergüenza. Pero hay por ahí mucho rizador de rizo que pretende justificarlo. Por algo será.

  6. ¿Alguien podría darse y darme el gustazo de explicarme de qué c va la cosa, que no la cojo? Parecen todos muy ,muy enfadados y me digo que por algo será.
    Besos a todos.

  7. Les duele el sentido metafísico que tienen de España y son incapaces de apostatar de ella.

    Desde Aguilas un saludo.

  8. Hay un festival carca, una antigualla, al que llaman Eurovisión. Cada país europeo, con toda la nueva Europa -exURSS- presenta una cancioncilla que teóricamente lo representa.

    Hace cuarenta años lo ganó España, siendo Massiel la intérprete de una cancioncilla pegadiza y de poco fundamento. De entonces acá, haya o no, llovido mucho, las cosas han cambiado. Si lo sabremos algunas de nosotras que entonces ya éramos adultas.

    Este año, la representación española era un puro esperpento. Nadie lo define mejor qizás que el Anfitrión. Una triste payasada, donde el menos culpable -pienso- es el pobre payaso. Sin embargo, los que manejan el Sistema se han deshecho en loas más fAlsas que los billetes de ocho euros.

    Pero una panda de listillos le han sacado al asunto un pastón: márketing, viajes, dietas… y nos lo han querido vender como algo rompedor, una deconstrucción muy pensada, un bofetón a lo tradicional, una exquisitez de establo.

    Si se hubieran jugado sus euros, allá ellos. Pero lo han hecho todo a costa del contribuyente, cómo no, disparando salvas con pólvora del rey. Y el mosqueo de la mayoría, es universal. Solo los interesados nos quieren hacer ver lo bkanco, negro.

    Es tarde, ya es martes y el vinillo de mi tierra hace sus efectos. Escribo además sin gafas. Don Miguel Cervantes me perdone si mi sintaxis ni mi ortografía son muy académcias. Amén.

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