Los sindicatos “concertados”, es decir, UGT y CCOO, andan tragando esta temporada el mismo ricino que tantas veces han dispensado ellos al personal. Ante sus sedes o en plena calle, sus trabajadores –en su mayoría también militantes–, como los del otro “sindicato de clase,” denuncian que mucho largar de la Ley de Reforma Laboral del PP no les impide luego aplicarla a rajatabla en casa. ¿Por qué –se preguntan—han de atizarnos con la misma vara que, cuando actúan como “agente social” y no como “empresa”, ponen a caer de un burro? A ver quién les quita la razón a los cientos de currelantes despachados por esa vía rápida que, según los síndicos, atentan contra el derecho de los trabajadores.

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