Otra vez por medio el marido de la tránsfuga de Gibraleón, doña Esperanza Ruiz, un personaje que no podrá decir que no fue siempre bien tratado en esta casa y por este minimalista, don Norberto Javier, mejor poeta que político, qué duda cabe, mejor plumífero que comisario. En esta ocasión, sorprendido aprovechando alevosamente la ausencia de la responsable de Canal Sur en Huelva para “dirigir” desde su despacho en la empresa pública –a golpe de correo electrónico con remite de la casa—la estrategia ‘antipepera’ de la nueva tele de Gibraleón. Qué vergüenza, colegui, que tragaderas y qué papelón el que te ha endilgado la “mesa camilla”, qué descarada deslealtad (en segunda instancia, encima) a una responsable que, mejor o peor, parece que trata de mantener como puede la tal vez imposible neutralidad del ‘medio público’. En cualquier país democrático echarían de su empleo sin contemplaciones a quien haciera una cosa semejante. En Huelva lo más probable es que, para premiarlo, repesquen como concejal a la tránsfuga de su mujer.

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