Escucho con inquietud al ministro de Educación, que antes que cocinero fue fraile y ahora es metafísico, hablar de algo tan real como es la amenaza de la gripe. ¿Qué hace un metafísico metido a epidemiólogo, qué valor podemos dar a sus consideraciones y recetas, sobre todo si lo vemos flanqueado de una ministra a todas luces lega en la materia que agota su mensaje en ensañarnos a estornudar y en vedarnos las efusiones? Mala cosa un metafísico para enfrentar una peste. Manzoni retrata, en ese monumento olvidado que son “Los Novios”, a un ‘don Ferrante’ aristotélico y tomista empeñado en probar filosóficamente que la peste (el cólera milanés de 1630) no existe puesto que, no siendo sustancia ni accidente, esencia ni contingencia, sencillamente no podría existir. Ni que decir tiene –y miedo da recordarlo— que ‘don Ferrante’ moriría resignado en su cama devorado por la epidemia que con tanto empeño negó, dando con ello testimonio de los peligros que el cientifismo lo mismo que el filosofismo pueden acarrear a la parroquia cuando se enredan en sus propias redes. Se comprende que es más fácil desdramatizar que sembrar el pánico, y por supuesto, es también más sensato, pero ante la amenaza de una pandemia de la que tememos mucho y frente a la que ignoramos casi todo, francamente, uno se sentiría más aliviado viendo en el puente de mando a un curtido experto y no a un metafísico con la gorra prestada, no sea que, tras mucho bajar la guardia a base de sofismas e improvisaciones acabemos, como el filósofo manzoniano, aceptando con resignación el triunfo de la realidad. No sabemos a estas alturas quién debe vacunarse, ignoramos si habrá vacunas suficientes, aunque sabemos que, de haberlas, sus beneficiarios habrán de ser también cobayas ya que desconocemos absolutamente sus efectos, hemos decidido abrir las escuelas aunque sin dar ninguna razón convincente ni por parte de la ministra lega ni por parte del ministro metafísico. En la Edad Media se decía “¡Jesús!” al oír un estornudo. Las cosas no han variado tanto, en fin de cuentas.

Ninguna ‘razón de Estado’ puede estar por encima del bien común. Todo indica, sin embargo, que en este negocio de la gripe esa razón prima sobre cualquier otra, a partir, además, por si fuera poco, de la inopia de los responsables últimos, que se limitan por el momento a dar palos de ciego cada día donde se tercia, recordándonos el proceder antiguo de esos médicos cuyas mascarillas venecianas de “pico de pájaro” son hoy también, curiosamente, las más demandadas a la industria proveedora. Esta peste, que tiene de medieval más de lo que pueda creerse, la vamos a ver por televisión, mientras ‘don Ferrante’ sigue en sus trece, enredado en sus filosofemas.

17 Comentarios

  1. ¡Brillante ejemplo el de Don Ferrante, una ocurrencia sensacional que espero que el blog celebre como se merece! Estamos en manos de aficionados, el Poder no ha estado nunca en esta cotas de mediocridad y, por consecuencia, esto es lo que hay. Pero la broma sobre la metafísica es estupenda. Da pena, en efecto, ver a un catedrático autodegradado en monaguillo de un aprendiz de brujo como el que nos preside.

  2. Felicidades por la ocurrencia y por recordar a los mortales que «Los novios» sigue ahí esperando la mano de nieve etcétera. Es magnífico su serio sentido del humor, a veces, como hoy, demoledor con el «metafísico» ex-fraile y con la ministra «lega». Su postura frente al tema de la gripe, aparte de todo, es d elo más discreta y se ve que la adopta desde una información cumplida. ¡Fenomenal lo de Don Ferrante! Dios nos libre sde su ejemplo.

  3. Comparto con jagm la inquietud ante una pandemia de consecuencias imprevisibles por muy benignas que de momento parezca su ataque. No sabemos demasiado del asunto, ignoramos ´cómo mpuede comportarse, carecemos de vacunas suficientes y las que haya no estarán probadas. ¿No es esta situación merecedora de inquietud? Lo digo por un colega tildaba el otro día a gm de alarmista y amí me parece más bien alguien informado y que duda qué actitud adoptar porque la autoridad tampoco sabe qué hacer. El ejemplo tomado de esa novela es magnífico además de graciosísimo. Es de esperar que no sea más que un ejemplo…

  4. ¿Quién nos habla hoy de Don Ferrando, el Licenciado Vidrieras? No estoy seguro de que en esta preocupación de gm por la gripe no resulte determinante su confesada hipocondría, aunque acepto cualquier otra hipótesis.

  5. Me admira su destreza asociativa, su imaginación memorisa, querido ja. Lo de don Ferrante es la monda, ¡nunca lo habría recordado! y lo malo es que podría ser un ejemplo «realista». Confiemos en que no. La inmasa generosidad de Dios suele apretar sin ahogarnos, Ella sabrá por qué.

  6. ¡Bienvenido, Merulano, al que encuentro al releer hoy lo de ayer! Sepan vuesas mercedes que se nos ha incoporado a la nómina un sabio que hja vivido mucho y dado más. JA bien lo conoce, por supuesto. Hoy habrá disfrutado, seguro, con la cita de su compatriota Manzoni que resulta una deliciosa broma en la columna. A quien no creo que le hiciera gracia si llegara a leerla es al ministro metafísico, peor no nos preocupemos porque no la leerá a buen seguro. Respecto al fondo de la crítica, de acuerdo pleno. Es cada día más difícil disentir de los criterios medidos, sopesados a conciencia, de nuestro esforzado amigo.

  7. Hay veces en que un escrito atrapa por un elemento, y éste es el caso de esta columna de jagm, a quien hay que reconocerle frecuentes aciertos en sus caracterizaciones, normales en alguien con su extensa cultura Hoy me quedo con la imagen de Don Ferrante que retrata a esos charlatanes y, en especial, al metafísico en cuestión.

  8. No sé, no sé, no me llega la camisa al cuerpo (imagino que como al autor de la columna), pero ni quiero permanecer en la ignorancia de lo que nos amenaza ni soporto que me hablen de ello. Noto en jagm un fondo de inquietud parecido, como les decía, lo que no quita que su argumento irónico sobre el personaje de Manzoni (¡gran acierto!) sobrepase con mucho la broma.

  9. Una ironía muy volteriana, ésta de hoy, sin duda, que no deja de dejarnos bajo la sonrisa una mueca de inquietud. También yo, como imagino que muchas personas, me he sentido inquieto al comprobar el despiste supino que padecen no solamente nuestros responsbales (aunque estos bastante más: lo digo en serio) sino todos por ahí. Dios nos coja confesados o, mejor otdavía, a ver si lo remdia a triempo y no hay necesidad de jugarse la vida con la vacuna y el Tamiflú.

  10. Personajes literarios que son espejos. Bartleby el escribiente, «Preferíría no hacerlo…», valdría también para esta política facilona. Mil más. Pero donm Ferrante viene al pelo. no hay duda. Enhorabuena potr hacernos sonreir para no llorar.

  11. Don Jose Antonio parece puy preocupado por la gripe …que no me preocupa lo más mínimo. pero ya saben lo inicentona que soy…
    Yo también celebro la ocurrencia aunque , la verdad sea dicha , no recuerdo a ciencia cierta a don Ferrante.
    A mi tambien me gustó la intervanción de don Merulano. la encontré muy propia y justa.
    Un beso a todos.

  12. Metafísico metido a raboalcalde, ministra lega. Como me anteceden criterios mucho más juiciosos que el mío -dos días sin internés y un mono que me subo por las paredes- me limito a repetir unos dicterios de d. F de Q, el muy jodido, que caen como anillo al dedo al gobierno de menos sustancia que recuerdo: son güeros, chirles y hebenes.

  13. Lo de la gripe. Ni nadie sabe bien lo que ha de pasar, ni se sabe bien el efecto de la vacuna; no hay información clara y contrastada. Pero como los jefes de departamento miniesterial tienen que hacer su papel, dicen y dicen como si hablará la inteligencia por sus bocas. Hay que tener en cuenta que si el hábito no hace al monje, si que lo hace ministro.el que uno sea ministro, ni lo hace más sensato , informado e inteligente; ni a los que no lo son más legos. Simplemente lo hace ministro.

  14. Nos encontramos de nuevo con dos viejos casos que se repiten en la historia, por un lado la exterminación de la raza humana allá donde sobra y el poder de la industria farmaceútica.

  15. Antes era zapatero a tus zapatos, pero desde que el PSOE sabe de todo como el maestro liendre, se dice patatero a tus patatas

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