Los barandas del mundo rico, reunidos en Roma para tratar el espantoso tema del hambre en el Mundo, escarmentados por la bronca que se armó hace unos años cuando se zamparon un menú neroniano a base de langosta y ‘foie’ de las Landas, han decidido esta año dar un ejemplo señero a la Humanidad doliente y se han conformado con uno más frugal compuesto de ‘mozzarella’ de búfala, espinacas y maíz. Toda una proeza, pero una proeza obligada, en cualquier caso, en vista de las cada día más alarmantes noticias sobre la marcha de la galipa en el planeta, donde cada treinta segundo muere un niño de hambre (es decir, 25.000 diarios, más de nueve millones al año) y dicen que cada noche se van a sus yacijas con el estómago vacío nada menos que 850 millones de criaturas. Hay hambres y hambres, claro está, y estos de la FAO se dedican más bien a contemplar el paisaje neolítico de esos pueblos dejado de la mano de Dios, mientras que otros vigías, como los de Cáritas Españolas o el Observatorio de la Pobreza y la Exclusión Social (Onpes) en Francia, se dedican a advertirnos que el enemigo está también dentro, es decir, que el hambre, la pobreza y, por descontado, la miseria están también entre nosotros, aquí mismo bajo los cocoteros de esta playa privilegiada con la que sueñan en sus trágicas pateras los más desgraciados. En Francia han advertido que ni siquiera el empleo garantiza la salvación del pobre puesto que altísimos porcentajes de esos empleados cobran salarios por debajo del umbral de la pobreza que en Francia andan por debajo de los que entre nosotros perciben los ‘mileuristas’… cuando los perciben. Pocas políticas más fariseas que la que se teatraliza en ese escenario ecuménico que ha visto bajar las ayudas a la agricultura, en los últimos veinte años, a bastante menos de la mitad. Por eso quizá los próceres han renunciado en esta ocasión a la langosta. Siempre les quedará el “room service”.

 

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 Lo más espectacular y cínico, a mi modo de ver, ha sido el plazo establecido –el año 2030—para lograr ese aumento drástico de la producción agraria que exigen la situación, porque basta una sencilla cuenta de la vieja para percatarse que, a razón de nueve millones de criaturas por año, si ese plan llega a buen puerto, se habrá llevado por delante con anterioridad a una inimaginable muchedumbre de hambrientos. Aparte de que para intentarlo siquiera hacen falta, de entrada, 30.000 millones de dólares, cifra muy lejana aún de la recaudación actual, a pesar de que, según los datos propios de la FAO, sólo en comida desperdiciada se malgastan al año 100.000 de esos millones negados, y otros 20.000 se emplean en luchar contra la obesidad. Un loco de remate como el presidente Ahmadineyad, ha atribuido esta catástrofe a las “mentes diabólicas” que trajinan el mundo occidental y justo es reconocer que no le falta su punto de razón, pues resulta evidente que la cuestión del hambre no es sólo un problema de producción sino una aporía derivada de la aceptación de la desigualdad. Las sociedades opulentas del mundo desarrollado y los pueblos indigentes del Tercer Mundo tienen en común esa lacra original de la desigualdad, que los meritócratas defienden con acento calvinista, y los burócratas racionalizadores del Sistema tratan de confundir con sus cálculos estremecedores y su impotencia escandalosa. Un país como Francia ha anunciado con sensible vehemencia que doblará su ayuda hasta alcanzar los 100 millones, más o menos igual que España, cuyo ‘paquete’ quinquenal es de 500 millones hasta el 2012, muy lejos todavía de las cifras que demanda la organización. Tenemos demasiados gordos, demasiados tanques, demasiados contenedores de basura, demasiados ‘liftings’, demasiada pasarela, demasiado ‘4×4’, demasiada langosta y demasiado ‘foie’, pero, sobre todo, tenemos, muy poca vergüenza. El Real Madrid, por poner un caso, gasta 300 millones al año.

11 Comentarios

  1. No podemos arreglarlo todo, pero lo que verdaderamente es desesperante es que sin privarnos mucho, y sin muchos esfuerzos, podríamos mejorarlo muchísimo, sólo con un poco más de organización, y de realismo. Y ¿qué decir si fuerámos menos egoistas y no nos importase tanto tener el coche más bonito de la calle, el piso más glamour, y la piscina más holywoodiana?
    Las cosas van de mal en peor y van para años. Agarraos que no sé hasta donde bajaremos.
    Besos a todos.

  2. 13:49
    Ya sabemos el menú, pero ¿Los aperitivos, entremeses y demás, no habrá superado el prólogo al libro?

    Pepe Griyo

  3. Verdades como puños, tremendas, dolorosas.

    Tiene razon el musulman (aunque no hay que demostrarselo) lo de mentes diabolicas accidentales, pues parece que el carro de occidente lo gobierna el diablo mismo, cuya mano derecha es la codicia y la izquierda la estupidez.

    No es dinero lo que hace falta primero (eso es solo la herramienta financiera), es voluntad valerosa y Amor a la Humanidad (en orden inverso) lo que nos falta a todos en primer lugar.

  4. «Un loco de remate como el presidente Ahmadineyad, ha atribuido………..

    ¿Hace falta esa entrada al personaje para evitar afinidades?

  5. “Un loco de remate como el presidente Ahmadineyad, ha atribuido………..

    ¿Hace falta esa entrada al personaje para evitar afinidades?

  6. (No haga caso al Abate zumbado)
    Vean hoy en La Vanguardia los datos sobre el despilfarro alimentario. Se lo aconsejo a todos.

  7. Genial estuvo usted esta mañana, querido, ja, en la entrevista de Herrera a Rajoy, cuando le preguntó que «¿Quién quema el monte…». Su guasa no tiene límites. Es el intelectual serio MÁS DESACOMPLEJADO QUE HE CONOCIDO.

  8. Doloroso, tremendo. Hace falta repetirlo, no tema repetirse. Son (¿somos?) una canalla.
    Por cierto, Abate: no sea pelma, por caridad.

  9. Hambre, pena de muerte, trabajo esclavo, santa infancia… No se dirá que no hay compromiso en este pico de oro, como decía Carrillo en tiempos. Mientras, una multitud se arremolina escribiendo sobre Rajoy y Losantos. Allá cada cual.

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