Demasiados indicios sugieren que el “Gobierno del cambio” quiere y no puede. Dice que los “enchufados” del “régimen” deberían salir sin demora de la Junta pero, ay, que sus derechos adquiridos no lo permiten. O deja en una miseria el “recorte” de los llamados innúmeros “entes instrumentales” y el ahorro en “gastos superfluos” porque una cosa es pedir una oportunidad desde la Oposición y otra muy diferente abrirse de capa para recibir a puerta gayola a ese morlaco. Los votantes del domingo se preguntarán qué promesas actuales se mantendrán a partir del lunes y cuáles serán “moderadas” bajo el peso de la intratable realidad. La herencia de aquel “régimen”, como la de la abuela, resulta prohibitiva en una Andalucía entumecida tras vegetar cuatro décadas en la misma postura.

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