Un memorable obituario que Raúl del Pozo le ha hecho a Ángel González nos ha permitido revivir idealizado un tiempo –el de los años 80, por el que probablemente no hubiéramos dado un duro mientras duró– recreado en la preciosa orfebrería sentimental del recuerdo.  Un personaje tan poco reputado como “resistente”, el presidente Chaves,  alardeaba también el otro día en el programa de Quintero de las carreritas ante los “grises” que, por lo visto, hubo de dar en su día. “Cualquiera tiempo pasado/ fue mejor”, no le demos vueltas, sobre todo por la admirable capacidad que posee la memoria para transfigurar la realidad y embellecerla con esa poderosa cosmética que es la nostalgia de uno mismo, pero también porque la memoria está siempre indefensa frente al ultraje de la fantasía. Tierno inventó un tiempo maravilloso soplando como Dios sobre un simple barro divertido, del mismo modo que los abuelos soñaron despiertos y festivos la pesadilla de los años 20 o Valle logró redimir estéticamente el retrato de aquel Madrid “brillante y hambriento” en el que los zagalones aristocráticos practicaban el deporte de arrancar la pañosa al viandante y sus héroes imaginarios daban réplicas inverosímiles a la policía maurista. La memoria es así de agradecida y así de falaz, pero es posible que, de no serlo, el olvido sería la única historia posible, y nosotros meras víctimas pasivas del tiempo devastador. Incluso el evocador pesimista practica en su memoria una operación cosmética, teniendo en cuenta que infierno y paraíso están hechos de una misma sustancia. Recordamos apañando materiales psíquicos de derribo, eso es todo. Es tan fácil ronear la cabo de los años de haber sido perseguido por la Justicia como difícil, probablemente imposible, probar lo contrario, aparte de que perseguidos o no por los “grises”, hubo un tiempo en el que, ciertamente, todos, resistentes y ocultos, nos reconocemos con agrado como en el espejo de la madrastra.
                                                                    xxxxx
Al reclamo de un fino comentario de Pedro Cuartango, leo el libro de Rodric Braithwaite “Moscú 1941”, en el que se descubre que, bajo la insufrible tragedia de la población asediada por el ejército nazi, Moscú era una fiesta donde se dispararon sin tasa todas las pasiones y en la que la propia tragedia resultó ser la más eficaz coartada de la trasgresión. Ya lo ven, la fiesta en plena catástrofe, el infierno reconvertido en apasionante verbena, tal como los autores antiguos nos recuerdan que tantas otras veces ocurriera antes en tiempos de guerras, pestes y calamidades. O bien, la mediocridad transfigurada en prodigio, el miedo trasmutado en hazaña, la juerga evocada como odisea. Y en el fondo un múltiple pero idéntico memorioso, el evocador de sí mismo capaz del portento de pintar el cuadro del revés sin omitir el más mínimo detalle y logrando acaso una verosimilitud incontestable. Decoramos el pasado para afeitar nuestra propia imagen, en una operación tan ingenua como práctica, sin la cual quizá no resultaría fácil reconciliar el presente narcisista con un pasado que pretendemos más bien prometeico. Pero leyendo a Braithwaite comprendemos también lo contrario, a saber, que a veces el descrédito de lo que fue encubre una circunstancia bien distinta de la rememorada. El debate hermenéutico no se cerrará nunca, probablemente, en torno a la pretendida ciencia de la Historia, sin que ni positivistas o partidarios del naturalismo vayan alguna vez a dar con la clave universal que garantiza la objetividad sobre el pasado, esa dimensión que solemos creer objetiva olvidando la radical implicación en ella de nuestra subjetividad. Los físicos modernos se dieron cuenta de que no era posible al investigador mantenerse fuera del campo observado, es decir, de la inevitabilidad de la contaminación ideológica. Los historiadores aún no han hallado la manera de impedir que quien no lo hizo se empeñe en afirmar que corrió ante los “grises”.

29 Comentarios

  1. Está claro que el tío Chavito, si no corrió delante de la madera, al menos sí estuvo en Suresnes –‘a esos chicos que no se les toque ni un pelo’- como también en la fotito del tortillamen, donde alguien ha dicho que parece que mira hacia lugar ‘non sanctus’ de la anatomía de otro comensal. Es pura broma. Quizás hoy sólo quedan en el candelabro el supradicho, el Guerra –honesto poseedor de una considerable fortuna, entre otras cosas dos chalets con sus parcelas en Santa Clara y hombre que hoy va de conciliador, sesudo y reposado, quien lo ha visto y quien lo ve, el muy ¿ex?bígamo-, y la Carmeli, cuyo esposo realizó un curso de reciclaje de Ginecología en Valme, pero luego abandonó su decisión de volver a ser chochólogo. (Los espíritus delicados que den por no escrito el término procaz).

    He leído también el artículo de Pedro García Cuartango, que no el libo, y viene a coincidir con hechos similares en otras épocas bélicas cuando el personal le ve cada día el careto a la Huesuda y se dice lo del ‘carpe diem’ y coronémonos de rosas por si no llegase el mañana.

    Puestos a ronear, una servidora una vez llegó corriendo hasta la Puerta de la Carne sevillana desde la plaza de Falange Española, hoy de San Francisco, aunque me temo que los grises no llegaron a penetrar por las callejuelas que yo me bebí con alas en los pies. Pero eso le pasó a todo el que tenía un poquito de afición a la cosa, que tampoco éramos demasiados. No recibí ningún vergajazo porque no eran de largos como varias garrochas unidas, que fue lo máximo de cerca que estuve de la boca de gol.

    Por cierto que circula por ahí una graciosa biografía del Tierno Galán, en la que se desmonta todo el falso linaje que el viejo profesor se autoatribuía, que si provenía de una familia soriana de abolengo periclitado y tal, cuando era madrileño e hijo de un sargento chusquero que vaya usted a saber dónde y cómo fue consiguiendo los galones.

  2. Estos politicastros no tienen la menor desfachatez en mentir y no dudar nunca.
    ¿Como les vamos a convencer de que la memoria nos engaña?
    A ellos les importa un comino el principio de incertidumbre de Heisenberg y todo lo que no sea conseguir sus fines.

    Hoy en la contraportada de “La Vanguardia” entrevistan al padre “Jimy el Rokero” sacerdote de Vinaroz.
    Este párroco de 40 años es un revoltoso de la liturgia. Hace misas rokeras en su parroquia con gran aceptación entre sus feligreses. Ha grabado un disco y está efectuando una gira porn aquí.
    Canta este padrenuestro:
    “Padre nuestro que estás en los cielos/, Padre nuestro ven y mira ésto/,
    tantas dictaduras, ansias de poder.
    Padre nuestro, venga ya tu reino,
    ¡¡que el pan de cada día no se gaste en armamento!/ si todos somos hermanos, que es lo primero/, ¿porqué nos vendemos por el Dios dinero?
    Si somos familias, si somos hermanos,/ ¿por qué nos hundimos, por qué nos matamos?

    Preguntado sobre si no teme la ira del cardenal Rouco, contesta: Mi fé en Jesus es más larga que mi sotana.
    A la pregunta de si ¿Jesús cantaba? responde: Sí, las cuarenta.

  3. La Historia es, en última instancia, subjetiva. Eso concede poco espacio al objetivismo naturalistas o a cualquier otro intento de exactitud. No se ve lo mismo el Palacio desde cualquier punto de vista: se ven palacios distintos aunque sepamos que es El Palacio. Heródoto o Spengler: al final siempre aparece el hombre a solas con su conciencia. Que ésta sea más estricta o más laxa es ya otra cosa.

  4. Nuestros chicos han opinado esta mañana que cualquier Historia tiene que ser falsa, y uno de ellos propuso una idea curiosa: en el futuro se podrá “sacar la película”, digamos total, delo que ocurre. Sólo eso garantizará la objetividad.
    Nota: por su parte, la Jefe de Estudios ha comentado que este relativismo histórico era muy propio de El Mundo.No de jagm, sino de El Mundo. ¿Lo pillan?

  5. Interesante cuestión, difícil de negar, difícil de resolver. Claro que la Historia no es sólo unamemoria, sino varias.Por ejemplo, habrá gente dispuesta a creer en las “carreras” ante los grises de Chaves ( o de…., mejor lo dejamos en ese solo), pero saldrán muchos otros descojonándose de risa. Sí, estamos de acuerdo en que, por lo general,todo vale en este negocio de la cosmética del pasado, pero sin exagerar: nadie se cree laleyenda de Napoleón, ni siquiera los bonapartistas.

  6. Buena prueba de lo hoy discutido es el asunto de la “memoria histórica”, bueno ala hora de hacer”mapas de fosas” de víctimas de los franquistas, malo a la de hacerlas de las de los frentepopulistas. En todos los países existen estas tensiones y es natural, porque han existido en todas las épocas.,No se olvide que las grandes Historias primitivas solían ser obra de un Cronista Real. (No digo nada de la Historia de los Papas, le dejo el tema a otros, pero la propia historia evangélica ya ha sido y está siendo suficientemente corrompida.

  7. Y que lo diga Páter (valeroso Páter, afirmo), no tienen más que ver la letra de ese rock que nos ha copiado el Abate. Pero si preguntamos por la Historia de la Salvación las respuestas de

  8. (Perdón)
    …Quico Argüello puede que nos resulten tan extravagantes como las de ese cura gay que contestó en su día a los periodistas interesadosm por su situación y su futuro. “El Señor es mi pastor, nada me falta…”, es decir, el Psalmo 22.

  9. Ay, la Historia, esa puta de los Reyes, esa amante de los espadones, esa mentira del espejo más infiel. Y sin embargo, bien sé, don ja, cuánta atención le ha prestado usted siempre, cosa muy razonable puesto que el hecho de que la Historia tienda al fraude no implica que no exista un fondo histórico que con el tiempo se acaba decantando. Se puede discutir hoy sobre Danton o sobre Robespierre, inclinarse por César o por sus asesinos, pero estoy convencido de que el fonde de lo que en realidad ocurrió es el que suele conocerse. No hay modo de coultar la realidad para siempre, y eso es una ventaja. Que nada tiene que ver con la polémica, claro. Ni Moa ni Stanley Payne tienen toda la Verdad pero ¿quién osaría decir, salvo los idiotas, que no tienen “alguna parte de verdad”?

  10. Me asusta usted cuando cuestiona nuestros fundamentos culturales pero compruebo que salgo enriquecido tras cada apretón. Cuanto dice sobre la cosmética es evidente, por otro lado, y hoy estamos viviendo una página especial de ese inacabable tebeo.

  11. De la pluralidad de criterios termina por salir una historia aceptable, supongo. Lo mismo que en cualquier otro campo, los especialistas tiran para casa, pero me parece evidente lo que alguien ha dicho antes de luego llega el Tiempo, el tío Paco, con sus rebajas y deja la Verdad a ras.

  12. “La memoria está siempre indefensa frente al ultraje de la fantasía”: gran verdad, poco que añadir. Me ha parecido un tema interesantísimo así como variuos comentarios de los que he leído.

  13. Anatole Frace pensaba que la Historia no era abordable más por la imaginación. Lo dice en “El jardín de Epicuro”, que les recomiendo sin demasiado entusiasmo, y yo deduzco que lo que quiso decir fue que no existe la Verdad objetiva.

  14. Lo justo me parece bien expresado en la frase de jagm: “El debate hermenéutico no se cerrará nunca” (en Historia, se sobreentiende). Él sabe bien que eso no equivale a aceptar la inviabilidad de una Historia científica y, en consecuencia, imparcial.

  15. Sólo que, querido colega, eso de imparcial parece en cuestión incluso para las cienias natirales. Seguro que ja recuerda el pasaje de algún libro de teoría de la Hª escrito por su maestro Maravall donde se ocupaba de esta cuestión.

  16. Hombre, admirado Miller, ¿te has saltado el final de la columna? Porque no tengo duda de que el comentario final de ja se refiere a ese pasaje que ahora acabas de recordarle.

  17. Es preocupación recurrente de don José Antonio la historia y la memoria.Pero para mi, lo importante hoy es que me he enterado de la muerte de Angel Gonzalez, que estudié en mis años mozos .Recuerdo con emoción “Me falta una palabra, una palabra solo:” y ésta que dice :
    Soledad que va sonando/ por todo el mundo asola/de tan triste de tan sola/todo lo que va tocando./ Así es mi voz cuando digo,/ de tan solo, de tan triste,/mi lamento que persigue,/ bajo el cielo y sobre el trigo./¿Qué es eso qué va volando?/ Sólo soledad sonando.

    ¿No es magnífico,y extraordinariamente bello ? Además este señor era atento y generoso con el prójimo. Gran pérdida para los hombres de bien.
    Besos a todos.

  18. No creo en la Histroia por experiencia propia. Cuando pienso en lo que yo he vivido y en cómo se nos cuenta, propendo a creer que todo lo demás ta,bién es falso, o al menos, mucho de lo demás. Ejemplo: esas biografías políticas “cosmetizadas” a las que alude la columna y de las que se pitorrea algún bloguero. Hay otros ejemplos, millones, pero no merece la pena.

  19. El problema es que la Historia, verdadera on falsa, acuña lamemoria. Colón ¿era un talentazo o un corsario como se nos dice ahora? ¿O las dos cosas? ¿Carlota Corday se pasó o hizo una buena obra? No hubo censo cuando dice el evangelio pero ¿quién quitaría esa imagen de la imaginación colectiva?

  20. Creo que hilan demasiado fino y temo que los lea algún alumno poco dispuesto y se arme con su argumento para no estudiar la disciplina. Por lo demás, me ha parecido muy interesante lo que propone gm.

  21. ¿Pero de verdad cree usted, señora Sagrario, que un “no muy dispuesto” necesita que lo rearmen dialécticamente para tirar el libro cuanto más lejos mejor? No sea ingenua, mujer, lo malo sería que el argimento lo pillaran al vuelo los del Ministerio y acabaran de convencer al Sonrisas de que más vale una buena Formación del Espíritu actualizada que una Historia después de todo irreal.

  22. 22:32
    Don Docente, no dé ideas que las carga el diablo.

    ¿Por qué no iba a correr el bueno de don Chaves? Se puede correr delante de los grises por haberlos provocado o simplemente como oveja por si acaso, como doña Icaria o como yo mismo.

    Cuando lo del Sputnik y la perrita Laika, los de cuarto de medicina de la Universidad de Sevilla improvisaron una manifestación bufa sin la menor connotación política y todo fue bien hasta llegar a la Plaza Nueva y, justo cuando uno de los organizadores se disponía a hablar, alguien tiró un cohete y, como por arte de magia empezaron salir grises por un lado y nosotros a correr hacia el otro.
    Esa fue la segunda manifestación a que acudí y la tengo puesta en mi currículum político. Don Chaves, que entonces sería Manolito, no debía estar allí porque por aquellas fechas tenía doce añitos y además yo no lo vi.

  23. Gracias, mi doña Marta por esos versos que nos ofrenda y que se ve que lleva prendidos en el alma desde joven.

    No confunda, mi don Pepe, biografía con hagiografía. Se ve que don Manué -o Manolito- era un precocín, de dos pares y medio. En el 75 -con veinte añitos, lo he leído donde usted indica- ya era profesor titular universitario. Y en Bilbao nada menos, ahívalaostia. ¿Se lo imagina usted ante el terrible Pelsmaeker en pantaloncito corto, recitando sin trabarse el conjunto de normas con que se regían senatus populusque romanus?

    Se ve que son de letras porque el día del Quintero dijo que cuando él llegó, a palos por cierto, a la Junta muchos niños andaluces no tenían plaza escolar. ¡Y llevaban los sociatas gobernando Vandalucía desde más de diez años antes!. Se equivocan contando pueblos de Pinto a Valdemoro.

    Otro roneo. En ese 75 se abrió en Serva la Bari el hotel Macarena. El hoy lujoso parlamentillo de las Cinco Llagas era un hospital en ruinas y las obras del Clínico Universitario iban lentíiiisimas. Los americanos le tenían prestado su hospitalillo del aeropuerto de San Pablo. Los estudianrtes de medicina organizaron la llamada ‘marcha blanca’ dispuestos a ir con la bata desde el policlínico Hdez. Díaz hasta… donde les dejaran. Se organizó la cosa en plan festivo y justo cuando llevábamos unos cien metros, apareció por la esquina del mencionado hotel un escuadrón de caballería de los grises. (A lo mejor eran cuatro parejas, pero nos parecieron doscientos). Servidora no iba en primera fila, ni en segunda, ni, bueno, iba en el pelotón. Algún enano inflitrado, que los había a manojitos, gritó algo y corríamos como galgas por Fray Isidoro y aledaños.

    No me lo ha contado nadie. Hoy escribo una historia que viví, aunque no falten los escépticos. Yo también peco cada día de lo mismo setenta veces siete.

  24. Yo también m’equivocao, coñe. Que del 45 al 75 van TREINTA añitos. Pimpollo er Chavito, a quien se le veía en el documental de Suresnes. Al César, lo suyo. Larga vida, don Manué

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.