El presidente Griñán ha tratado de rehacerse del bastizano colosal que supuso su propuesta de llamar “oferente de empleo” al parado desmintiendo informaciones y enredando conceptos sin lograr gran cosa, mientras en la página web de su partido permanecía expuesto urbi et orbi lo que dijo, que no era más que lo que dijo, no sé si logro explicarme. Hay cosas que mejor no meneallas, y hay errores que no deben impulsar a cometer otros sino a renunciar al camelo como instrumento político. Hasta para el más lelo ha quedado claro lo que Griñán quiso decir y por qué. Y por qué se equivocó, por supuesto.

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