El fantasma del miedo, como una metáfora goyesca, anticipa un carnaval higiénico nunca visto. Hay colas y listas de espera en las en las farmacias aguardando el pedido de mascarillas preventivas, a pesar de que desde la previsora Junta se aconseja al personal mantener una “alerta sin alarma”, y dicen que causa principal de esa escasez es la colonia china, que compra masivamente las mascarillas para enviar a la lejana parentela. Los nuevos casos menudean y el misterioso “paciente cero” actualiza la ocurrencia de Wells del inencontrable “hombre invisible”, mientras la OMS repite esa imagen autista a la que nos acostumbró en las crisis anteriores. Ya vendrá la Cuaresma y, tras ella –¡ojalá!– el esplendor de una primavera sedante. Vale, pero convendrán conmigo en que eso que dice la Junta parece más un “desiderátum” que una estrategia.

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