He seguido durante un tiempo, para acabar perdiéndola, la pista de un predicador americano, Brent Maynard, empeñado, el pobre, en implantar en el imperio –como ya lo hubiera en el romano o en el español filipino– un sistema único de medidas que sustituya de una vez el raro anacronismo que hizo al primer astronauta que pisó la Luna dar cuenta del satélite, a su vuelta, hablando de pies por segundos, millas y galones. Los yanquis son muy suyos y tratan de perpetuar, más que los ingleses si cabe, sus medidas históricas, a pesar de que el Sistema Métrico Decimal fue admitido en USA legalmente hace más de un siglo y cuarto, en la estela de un movimiento mundial que había desatado la Revolución Francesa con su proyecto de un sistema válido “para todos los tiempos, pueblos y países”, empezando por un metro –la viaja medida griega– que el sabio Condorcet, imbuido del más vehemente espíritu ilustrado, veía también ya en manos de “todos los pueblos y de todos los hombres”. A mí la aventura del reverendo Maynard me cae simpática en la medida en que representa la vigencia de la ilusión racionalizadora, es decir, la prueba de que la Ilustración sobrevive mal que bien en medio de esta crisis de la Razón que ya veremos dónde acaba haciendo rebotar nuestros huesos. Pero comprendo a los tradicionalistas que se aferran como “amish” a los viejos conceptos y no se ven en la vida diaria privados de millas, pies o galones, tal vez porque, como uno de ellos ha explicado, los pesos y medidas, que constituyen “unidades estándar” en el país, proceden de la experiencia humana misma y poseen su propia historia, lo cual no es más que la verdad. No hay que adentrarse mucho en la España profunda para empezar a oír hablar de leguas y barriles, libras y quintales, cuartillos y fanegas, brazas o celemines, que con como el sedimento que ha dejado en nuestra memoria colectiva –y por eso mismo, en el lenguaje– una larguísima experiencia vital. Brent Maynard ha colocado carteles en las carreteras marcando las distancias en kilómetros pero se ha encontrado con que buena parte de la parroquia decía no entender siquiera a qué se refería el reverendo con esos palabros desconocidos, a pesar de que en los EEUU hace años que los refrescos se venden por litros y los alimentos por gramos. No siempre lo funcional es bello y no siempre lo bello ha de ceder ante lo funcional.
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Por experiencia personal sé, además, que una simple fanega (como medida de superficie o de áridos, me da igual) no vale lo mismo aquí que diez leguas más arriba, por más que un cuartillo de aguardiente contenga lo mismo en Valverde del Camino que en Rute. Las unidades de medida –hoy consagradas en un Sistema Internacional suscrito en el año 60 por la mayoría de los países que cuentan en el mundo– surgieron, como casi todo en la vida, de la comparación con el cuerpo humano, tal el ‘pie’ romanísimo que todavía anda por ahí rebotado, como aquel ‘jornal’ (diario, literalmente) que equivalía a la tierra que un ganapán era capaz de labrar en un día sin alejarse imprudentemente de la casa. Hay cierta poesía, un indudable poso mítico, en una visión del mundo que mide el carbón por ‘cestos’ o la sal por ‘moyos’ pero no es dudoso que mantener en curso legal conceptos como vara o libra, onza o barril, complicaría las cosas hasta un punto insostenible en un planeta globalizado que, como una nueva Roma o una Ilustración forzosa, tiende a homogeneizarnos en un reino feliz de los tiempos finales. Mao vistió igual a miles de chinos y hasta contagió al marqués de Villaverde pero quienes están ganando la batalla a la historia son los activos zánganos de aquel hormiguero. El futuro, más que probablemente, acabará dando la razón a Maynard cuando, como suele ser frecuente en la Historia, ya el pobre no alcance a ver respetados sus carteles de carretera.

28 Comentarios

  1. Gracias por recuperar los viejos términos, olvidados, despreciados, pero vivos. Su prosa vale un potosí.

  2. Cindicir por la izquierda es más –ya– una seña de identidad que una razón útil. Usar galones o pies, una simpleza en cuanto empeño por oponerse al progreso imparable. Me gusta el tema y su trato culto, don ja.

  3. Los americanos no se dan cuenta de que insistiendo en la diferencia se aislan más que otra cosa. Al final, el SMD será la norma sin excepciones. Como el decimal es el dominante por razones obvias.

  4. Era bonita esa fe de los ilustrados, la creencia en la universalidad, la esperanza en la democratización del conocimiento. Hace usted muy bien en recordarlo cada vez que puede. Al menos para un enseñante, como yo mismo, resulta estimulante.

  5. Clara, concisa y magistral la exposición que haces amigo JaGM, de los impedimentos que hay a la utilización del S.M.D. por parte del mundo anglosajón. Y yo añadiría a la libertad de lo «hispano»… por USA.
    Ardua labor le espera al reverendo Maynard convencer a sus compatriotas de que Europa es la fuente de grandes ideas y aportaciones a la civilización. Y es que los «bárbaros» ingleses no se greco-latinizaron como los iberos y los galos.
    Viene a cuento el viejo tópico de: Cuando el canal de la mancha se hace intransitable, es el Continente el que se queda incomunicado. ¡ Serán soberbios !

  6. rap dice:

    Viernes, 01 dEurope/Berlin Junio dEurope/Berlin 2007

    Lástima que ni el Abate ni otros alias desaparecidos nos expliquen la crisis de ERC en el ayuntamiento de Barcelona.

    Amigo Rap no tengo en estos momentos conocimientos de los entresijos que ocurren en ERC.
    Sí que sigo de cerca todo lo que les ocurre. Sé lo que oficialmente se dice. pero todo ha sido fruto de la estructura interna que tiene.
    Son asamblearios, y las asambleas locales son soberanas en sus decisiones. El divorcio entre la cúpula y las bases ha aumentado por los motivos que me llevaron a abandonar mi apoyo a ERC. Están escritos en las páginas de JaGM, cuando ocurruieron hace unos meses.

    Estoy espectante por que es una posible vuelta al inicio de la recuperación de la consecuencia:

    RAE 2. f. Correspondencia lógica entre la conducta de una persona y los principios que profesa.

    Si ello fuera así vovería quizás a ayudarles…….

  7. Quizá, querido ja, también en USA esas «unidades estándar» tengan su propia historia, cómo dudarlo. Los europeos tendemos a contemplarnos umbilicalmente y no nos damos cuanta muchas veces de que «ellos» también tienen su corazoncito.

  8. Por supuesto, firmo el resto de cuanto dices y criticas. Hay cosas en este gran país –que también tiene ombligo, sólo que mucho mayor– que deberían cambiar. Tu citas a Roma y a la monarquía filipina, hablas de los ilustrados franceses, y llevas razón en que en ese lado está la Razón con mayúscula.

  9. Querido Gramático sé cauto y cuídate. Desde que se puso al alcance de muchos ciudadanos la adquisición de una CPU..oséase el vulgar ordenata con sus grandes servidores y buscadores, -Iternet explore y Google, en mi caso, se acabaron los problemas semánticos entre otros:

    espectador, ra.

    (Del lat. spectātor, -ōris).

    1. adj. Que mira con atención un objeto.

    2. adj. Que asiste a un espectáculo público. U. m. c. s.

  10. Vuelva la paz a este blog, señor Abate, que no se de qu´çe esnocidas covachuelas de la modernidad me saca esa «auctoritas» capaz de cambiarle a «expectante» su equis legítima, operación grave y sin remedio que rechaza la Academia. Y no es ése un problema semántico, en todo caso, sino ortográfico. Por eso me meto, maestrillo benigno, créame.

  11. Bonito, ¡esas palabras perdidas de nuestros abuelos, que todavía se encuentran por esos campos y pueblos de Dios! Me ha encantado leerlas aunque sea para recomendar su pase a la reserva.

  12. Pesos y medidas, vieja y grave cuestión de la Cultura, de todas las culturas. Resistencia a la penetración de sistemas más ágiles y eficientes, vieja cuestión también. Acertadísimo el tema y el tono. Otro personaje para nuestra galería de raros, ese reverendo.

  13. Dejen al Abate inventarse grafías y étimos, que la Academia no puede estar más desprestigiadas tras sus innúmeras concesiones a la idiotez. El propio gm la ha criticado mil veces con su guasa proverbial. Eso sí, expectador se escribe con equis…

  14. Hubiera dado algo porque al autor se le hubiera ocurrido recoger todas esas palabras que expresan pesos y medidas, las arcaicas en especial, que pronto –en esta misma generación que nos está sucediendo– caerán en el olvido definitivo. Como nueva en el blog (como comentarista, como bloguera) callo por hoy pero prometo, si me lo permite mi trabajo, ser más asidua.

  15. Hay mucho debajo del tema que airea don ja, lástima que no le haya dado por hincarle el diente más a fondo, como él sabe y puede. El artículo me ha encanatdo de todas las maneras y me sumo a quienes han señalado antes el regusto que produce el rescate de la palabra abandonada.

  16. Oigan ¿qué habrá sido ee Sociata, habrá naufragado en una urna, sería de la banda de Sebastián? Se está mejor sin su ruido, pero hasta a los malajosos se acaba echando de menos.

  17. ¿En qué España profunda oye hablar g marin de celemines o brazadas? Me parece que delira, quizá arrastrado por su anacronismo, visible en tantas opiniones.

  18. No sé cómo se las arreglarán los guripas británicos conduciendo por la izquierda en Bagdad pero ¡anda que a los pobres españolitos que se matan cada dos por tres en Afganistán…!

  19. Créame, jefe amado, que ya me lo veía venir con la Suma de Tratos y Contratos de su paisano fray Tomás de Mercado y otros ingenios de aquella época. Pero ¿se olvidó de que don Alonso el Sabio, como dice usted, también regula pesos y medidas en la Espanha «que entre todas en ingenhosa…»? No lo creo; simplemente, una columna es como lo de los 59 segundos de la tele. Bastante hace usted con lo que hace.

  20. Hoy su amigo Verdú, a quien usted contrinuye a afamar (lo ví en sus Charlas de Punta Umbría el año anterior) vuelve a demostrarse machista integral reclamando que la mujer realkice su igualdad tomando la iniciativa que, según él, nunca tomó. Dele un toque, ¿o le da a usted no sé que enfrentarse a los de Prisa?

  21. Me consta que gm (con quien hablé esta mañana, ¡ya está!) hubo de dejar en el tintero no esa obviedad de las Partidas, sino otras muchas cosas. Este hombre escribe con un fardo de referencias encima que a veces me da la impresión de que acaba huyendo de sus propias posibilidades. Hay columnas suyas que demuestran que sabe más de lo que le convendría a un escritor diario obligado a ceñirse a un espacio tan diminuto.

  22. ¿Miedo a Prisa? ¡En buena parte fue a poner la señora Miren la era! He leído lo de Verd´ñu, en todo caso, y debo lamentar que, como en tantas ocasiones, la protesta feminista se empine sobre un cimiento demasiado frágil. No entender una ironía tan sencilla –al mergen de cierta dosis de retranca que hay también en lo de Verdú– deja fuera de juego a la hora de polemizar.

  23. Este país tan crítico con las superficialidades de las cosas tiene «tela».

    Si escribo expectante, los «modernos» niños pijos me dicen que se nota mi autodidactismo y falta de conocimientos básicos.

    Sean los que me critican de ese grupo ó del otro que dicen que hay que seguir ignorando a la Real Academia de la Lengua seguiré recurriwendo a la RAE cada vez que dude de algo . Pero además queridos criticos, como soy una persona precavida, tengo un diccionario etimológico del Joan Corominas, gran filólogo, -¿ó no lo es para Uds? .
    Pués bién por una sola vez os voy a poner los puntos sobre las íes.

    Dice Corominas: Espéctaculo (no expéctaculo) :
    1438 año de su aparición grafica en la lengua castellana, Tomado del latín spectáculüm íd., derivado de spectare «contemplar, mirar y os puedo seguir hasta los siglos XVI- XVII y sus derivados de siglos siguientes hasta el XX.

    Os enteráis «merluzos». Dice la RAE:1. m. coloq. Hombre bobo, tonto.

  24. Y ahora queridos «merluzos» atrévanse a pedir la mediación del amigo JaGM que os mandará a Babilonia.
    Decid que es un insulto, falta de respeto ó todas esas zarandajas.

    Os ayudo:

    Zarandaja:1. f. coloq. Cosa menuda, sin valor, o de importancia muy secundaria. U. m. en pl.

  25. 22:30
    Me ha gustado mucho el texto, aunque esto no es nuevo, y como dicen casi todos mis compañeros de blog, el recuerdo de este léxico de las medidas antiguas que tantos recuerdos nos traen –por lo menos a casi todos los que se acerquen a mi edad- y “rescate” como muchos han dicho, porque pronto los que nos seguirán en el tiempo no las volverán a oír, a no ser que las busquen en el diccionario de María Moliner.

    Pero volviendo al tema de la lucha por las medidas universales, se me ha venido a la memoria algo que creo mucho peor: EL EMPECINAMIENTO DE NUESTRA VECINA INGLATERRA POR SEGUIR EN LOS AUTOMÓVILES CON EL VOLANTE A LA DERECHA.

    Me da pavor ver un coche inglés en cualquier país, acostumbrados siempre a adelantar por la derecha, ¿no pueden tener un pequeño olvido?, ¡¡TERROR!!, ¿esto no se debería prohibir?

    ¿O ES QUE TODOS CIRCULAMOS EQUIVOCADOS DE CARRIL, MENOS ELLOS?

    Que alguien me conteste, por favor.

  26. No insista en lo que ignora, Abate. Expectante, en español actual, se escribe con equis. Corominas se limita a recordar una etimología que luego ha sufrido los naturales cambios. Le hago gracia de lo de «merluzo». Viniendo de un votante de Carod…

  27. Me ha encantado encontrar vivas las medidas de mis clásicos. No sé porqué , a menudo, me encantan las palabras ancianas; tienen un regustillo como más sabroso. ¿Serán como el vino añejo, cuando empieza a decaer pero huele divinamente?
    Bienvenida a doña Ama Rosa, y ánimo con el teclado que hay mucho varón por aquí y a veces me siento un poco sola…con la excepción de doña Epi, es verdad, que echamos mucho de menos.

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